Bowen Wan, una ingeniera de software de 31 años, murió en Estados Unidos después de desarrollar una estrecha relación con ChatGPT durante aproximadamente tres años.
Ahora, sus padres demandaron a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman, por negligencia y homicidio culposo, acusando a la compañía de no prevenir los riesgos asociados al chatbot.
Según la demanda, recogida por el New York Times, Wan comenzó a utilizar la inteligencia artificial para investigar, pero con el tiempo empezó a recurrir a ella para pedir consejos personales, hasta considerarla una amiga. En marzo de 2025, le escribió: “He empezado a verte como un amigo”.
Pidió a ChatGPT cambiar su dosis
La joven, que padecía epilepsia desde los 14 años, había logrado controlar su enfermedad mediante medicamentos. Sin embargo, de acuerdo con la acción judicial, consultó a ChatGPT sobre la posibilidad de reducir su tratamiento anticonvulsivo debido a los efectos secundarios que experimentaba.
El chatbot le habría proporcionado un plan para disminuir progresivamente su dosis de lamotrigina. Durante los siguientes 25 días, Wan siguió las indicaciones y pidió acelerar el proceso en varias ocasiones, a lo que el modelo habría accedido.
En ese período, experimentó un aumento de las convulsiones, problemas para dormir y confusión.
Demandan a OpenAI y a Sam Altman
Tras ello, sus padres la encontraron muerta el 12 de febrero. La autopsia determinó que falleció por muerte súbita inesperada en el contexto de la epilepsia.
La demanda también sostiene que Wan había expresado preocupación por su dependencia del chatbot. En abril de 2025, reconoció que hablaba demasiado con GPT-4o durante momentos difíciles. Según el documento, la respuesta del modelo reforzó esa dinámica.
Los padres acusan a OpenAI de negligencia y alegan que la empresa conocía los riesgos asociados a GPT-4o, pero priorizó la competencia comercial. También cuestionan que se permitiera a los suscriptores seguir utilizando el modelo después de que surgieran preocupaciones sobre su comportamiento.
OpenAI expresó sus condolencias y afirmó que continúa reforzando las medidas de seguridad de ChatGPT en situaciones delicadas. La compañía también sostuvo que el chatbot no sustituye la atención médica y aseguró que trabaja con profesionales sanitarios para mejorar sus respuestas.