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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El gesto del embajador de EE.UU. en la ONU, Mike Waltz, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich reavivó en Chile el debate sobre la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General. Esta señal generó preocupación en círculos diplomáticos chilenos, ya que EE.UU. tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad. La oposición critica la falta de apoyo internacional para la candidatura de Bachelet, mientras que el oficialismo minimiza el gesto estadounidense.

El gesto del embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Mike Waltz, reactivó en Chile el debate sobre la viabilidad de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.

En plena Conferencia de Seguridad de Múnich —el principal foro geopolítico del mundo— Waltz exhibió una gorra azul con la frase “Make UN Great Again”, en alusión directa al movimiento político de Donald Trump.

No fue un discurso ni una declaración formal, pero sí una señal política clara: Washington busca reformar Naciones Unidas bajo una lógica asociada a la recuperación de la primacía estadounidense.

Señal desde Múnich instala sombra de veto sobre opción de Bachelet

El mensaje fue interpretado en círculos diplomáticos como una advertencia respecto del rumbo que podría tomar Estados Unidos frente al sistema multilateral.

Y en ese escenario, el gesto adquiere especial relevancia para Chile, considerando que EE.UU. es uno de los cinco países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, instancia clave en la elección del próximo secretario o secretaria general.

Desde la oposición, el diputado republicano Stephan Schubert sostuvo que la candidatura no enfrenta dificultades por los gestos de Washington, sino por una falta de trabajo previo para asegurar respaldos internacionales y consolidarla como una verdadera candidatura de Estado.

Desde el oficialismo, en cambio, el senador del Frente Amplio, Juan Ignacio Latorre, quien integró la comitiva presidencial cuando se oficializó el respaldo a Bachelet, relativizó el impacto del gesto estadounidense.

En la misma línea, el diputado PPD e integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores, Raúl Soto, advirtió que se estaría sobredimensionando el rol de Estados Unidos en un proceso que es esencialmente multilateral.

Mientras el debate político escala, la Cancillería chilena ha optado por redoblar esfuerzos. En las últimas horas comenzó a circular material gráfico oficial que promociona la trayectoria internacional de Michelle Bachelet, reforzando la ofensiva diplomática en paralelo a un escenario geopolítico que hoy aparece más incierto.