En entrevista con este medio, el senador Fidel Espinoza (PS) realizó una evaluación crítica del Gobierno de Gabriel Boric, apuntando a fallas en seguridad, el proceso constituyente y el caso Convenios. El parlamentario sostuvo que la izquierda cometió un error estratégico al ceder la agenda de seguridad, lo que terminó fortaleciendo a la ultraderecha, y planteó que el principal legado del Gobierno fue el derrumbe de su discurso de superioridad moral. De cara a la administración de José Antonio Kast, anticipó que el Senado cumplirá un rol clave y proyectó una oposición dividida en dos. Asimismo, cuestionó duramente a Republicanos por calificar como “amarre” la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU y advirtió sobre la crisis del sector agrícola en la región de Los Lagos.
En plena cuenta regresiva para el cambio de mando, el senador socialista Fidel Espinoza conversa con BioBioChile sobre las lecciones que deja el actual Gobierno y el rol que deberá cumplir la futura oposición una vez asumida la administración de José Antonio Kast.
El legislador califica con nota 4,5 la gestión de Gabriel Boric y, si bien destaca avances en materia habitacional en regiones, se muestra crítico frente a la seguridad y a episodios —como el caso Convenios— que dañaron la imagen del Ejecutivo.
Espinoza descarta desde ya la idea de una alianza amplia en la futura oposición y plantea que esta estará dividida en dos, marcando distancia del Partido Comunista y del Frente Amplio. Con este último es especialmente crítico y advierte: “El mismo Senado que el Frente Amplio y que los constituyentes querían eliminar va a ser el dique de contención para evitar que Kast haga lo que quiera”.
Respecto del futuro Gobierno, el socialista sostiene que debe existir una “marcha blanca” que permita a los ministros trabajar antes de recibir críticas. En ese sentido, valora positivamente los nombres de Mara Sedini e Iván Poduje, aunque descarta que el estilo Sin Filtros pueda trasladarse a la política.
Finalmente, acusa que el presidente de Republicanos, Arturo Squella, incurre en un “egoísmo político inaceptable” al calificar como un amarre la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Además, advierte sobre la situación de la agricultura en la región de Los Lagos y el cierre de Chilolac, apuntando a un responsable: el exministro de Agricultura, Esteban Valenzuela.
Evaluación del Gobierno de Boric
-Queda poco más de un mes para el cambio de mando. Usted ha sido crítico con la actual gestión, pero, a modo de resumen, ¿qué nota le pondría al Gobierno de Gabriel Boric?
Al Gobierno de Gabriel Boric le pondría un 4,5, pero por varios motivos. Yo creo que fue un gobierno que pudo haber dejado un legado mucho más profundo en el ámbito social. Fue un gobierno que avanzó, sin lugar a dudas, con la reforma de la ministra Jara; que avanzó con el tema de la emergencia habitacional, lo que fue bueno en regiones, a diferencia de lo que pasó en Santiago y Valparaíso, que son las regiones que hacen ver la emergencia habitacional como algo negativo (…).
Pero tiene sus cosas negativas que claramente mancharon al Gobierno. Partiendo por lo que ocurrió en La Araucanía, con los fallidos casos de la ministra Siches; con los indultos, que después dañaron profundamente la imagen del Gobierno; el fallido proceso constituyente, que tuvo a uno de sus líderes en el Gobierno, como Giorgio Jackson, encabezándolo, y que fue un fracaso; y posteriormente la lápida —creo yo, para no tener una mejor evaluación— fue el caso Convenios, que todavía sigue teniendo repercusiones muy profundas, porque allí se embolsillaron, los amigos del Frente Amplio, recursos de los más vulnerables.
Y tiene hoy día, por ejemplo, una situación bastante peculiar: que tengamos a Alberto Larraín en su casa, cuando hemos visto en Chile cómo una persona que vende CDs piratas está en la cárcel y muere quemada. Alberto Larraín está gozando de los privilegios de su casa, después de que se han extraviado miles de millones de pesos destinados a la gente más vulnerable. Entonces, esas cosas que tienen que ver con la justicia, pero que también fueron, de una u otra manera, en un principio silenciadas por el Gobierno, hoy día también le dan una nota negativa en ese sentido.
-¿Y qué conclusiones puede sacar la izquierda de este periodo?
Las conclusiones son que, obviamente, si nosotros entregamos las banderas de los temas de seguridad, cuando los temas de seguridad son los principales que están en la mente de los chilenos en el día a día —porque tenemos portonazos todos los días, crimen organizado, degollados, personas muertas en maleteros de vehículos, crimen organizado vinculado a secuestro y a sicariato—, si le entregamos la bandera de esa lucha como se la entregamos durante la primera mitad de este Gobierno a la derecha, los resultados están a la vista: un triunfo de la ultraderecha, que hizo de la seguridad su bandera nacional de lucha.
Entonces, ese es el principal mensaje que quiero señalar: en los temas de seguridad, aunque nos duela —aunque a algunos sectores les duela, porque a mí no me duele en particular—, pero a algunos sectores les duele votar temas de seguridad, no quieren estado de excepción, no quieren entregar más atribuciones a la policía. Yo creo que, aunque eso les cueste, la lección queda bastante clara: la ciudadanía no perdona con posterioridad si no somos capaces de unirnos en materias tan sensibles como esa.
—¿Y cree que el Gobierno ha estado a la altura en las emergencias? En Valparaíso y ahora, en Bío Bío y Ñuble.
Voy a decir dos cosas que creo que son importantes en esta materia. Uno: las reconstrucciones en ambas regiones, me refiero a Valparaíso y la de ahora, van a ser dos procesos totalmente distintos. Para que después no nos vengan a decir que tuvo más eficiencia la de Kast; son temas diferentes. La reconstrucción la conozco perfectamente en Valparaíso, donde la gran mayoría, el 90% de las viviendas, estaban en lugares sin ningún tipo de legalidad y, por lo tanto, reconstruir allí ya fue una situación muy compleja para el Gobierno. Por eso los avances fueron tan poco significativos, un 10%. En cambio, la reconstrucción, creo yo, en el Bío Bío, en la zona afectada ahora, va a ser mucho más efectiva y más rápida, porque los conjuntos habitacionales siniestrados forman parte de complejos habitacionales dentro de toda la legalidad, y eso va a permitir que sea más ágil el proceso.
Ahora bien, yo quiero ser súper claro. No es justo que el ministro Montes y la Dirección de Presupuestos pretendan reducir en un 50% los subsidios adicionales para los más vulnerables el año 2026, porque eso es una lápida, no para el Gobierno de Kast, es una lápida para miles de familias que sueñan con la casa propia, y eso está ocurriendo en estos días. Muchos han guardado silencio y yo quiero emplazar públicamente al ministro Montes a que diga si estoy faltando a la verdad o no: hay un decreto que reduce de 40.000 soluciones habitacionales en 2026, aprobadas en el Congreso Nacional hace un par de meses, a 20.000. Y eso significa dejar cruzado de brazos al Gobierno durante los próximos 24 meses. ¿A quién dañan? A la gente.
—Ahora, ¿qué le parece esta promesa que hizo Iván Poduje, el futuro ministro de Vivienda, de que la reconstrucción se va a hacer en 15 meses y, si no, deja a disposición el cargo?
Yo creo que amarrarse con una fecha es un tanto osado de su parte, porque siempre en este tipo de situaciones hay imponderables, hay situaciones que son complejas. Si lo logra, bienvenido por las familias que están afectadas, pero si no lo logra, dejar el cargo tampoco creo que sea el camino si queremos tener continuidad en un área de tan alta sensibilidad como lo es la vivienda. Aquí no nos importa que haya cambio de ministros —tres o cuatro ministros por gobierno—, porque eso le hace daño a la continuidad de los programas habitacionales.
Yo confío en el trabajo que pueda realizar Poduje. Comparto con él que la permisología y el fundamentalismo medioambiental paralizaron muchas obras, no solamente en vivienda, sino también en hospitales, y ojalá esa mirada tan extremista de los temas medioambientales dé un paso al costado y el próximo Gobierno, si bien proteja el medioambiente, lo haga pensando también en la gente y en sus necesidades. Como él dijo, un tema menor no puede impedir la construcción de un hospital como el del cáncer por 18 meses porque encontramos una especie. Yo creo que las personas son las que importan; en eso coincido con él.
Espinoza: “El legado que deja (el Gobierno) es el de la superioridad moral”
—Volviendo a la evaluación del actual Gobierno, ¿cómo ve que este haya sido el con mayor producción legislativa en 20 años? ¿Cree que las leyes que se han aprobado dan cuenta de un avance significativo?
A ver, voy a hacer una paradoja: no es mejor parlamentario el que presenta 500 mociones parlamentarias respecto de uno que pueda presentar 10, pero que sean relevantes para el país. Entonces, aquí pasa un poquito lo mismo. Cuando escucho a Macarena Lobos decir eso que usted me acaba de preguntar, yo le quiero preguntar cuántas de esas leyes son de una relevancia fundamental para el país. Uno empieza a pensar en el legado y empieza a quedarse corto respecto de cuál es el legado que nos deja el Gobierno.
Yo fui crítico, es cierto, pero fui crítico de la corrupción, de ese tipo de situaciones. Siempre voté a favor de las leyes que presentó el Gobierno, nunca voté en contra de una ley. Pero, por ejemplo, sacamos programas adelante o leyes que iban en relación con los temas de La Araucanía, como la aprobación en el Parlamento de recursos para la Comisión para la Paz y el Entendimiento, que fue un despilfarro de recursos públicos y que llegó a conclusiones que se podrían haber sacado en un fin de semana, en dos años (…).
Entonces, la verdad es que muchas de esas leyes son irrelevantes, exceptuando, por cierto, la reforma de las pensiones. La Ley Naín-Retamal puede ser muy cuestionada, pero de una u otra manera también es importante en momentos donde asesinan a nuestros carabineros quemados vivos. Por lo tanto, desde ese punto de vista, yo creo que los números no son lo que caracteriza a un Gobierno en particular. Es como decir “estamos mejor porque bajamos los delitos en La Araucanía”, pero resulta que hoy tenemos delitos de mayor connotación: podemos bajar en la cifra, pero los delitos son cada vez más violentos, entonces tenemos un problema.
—Puntualizando en el tema del legado, ¿cuál es el gran legado que deja el Gobierno de Boric?
El legado que deja, para mí, es el de la superioridad moral. Quisieron denostar los 30 años de la Concertación y de la Nueva Mayoría, y se dieron cuenta de que la experiencia que se ganó en esos años fue importante y tremendamente trascendental para construir el país que tenemos hoy día. Chile no es el país que Kast decía, Chile no es un país que se cae a pedazos. Tenemos que estar orgullosos del país que tenemos; tenemos problemas, sin lugar a dudas, pero en el contexto de la región estamos bastante por sobre otras naciones del continente latinoamericano.
Entonces, desde mi punto de vista, el legado que dejan es que se les cae su discurso de la superioridad moral al Gobierno. Fueron importantes los aportes que hizo la experiencia de los años de la Concertación y la Nueva Mayoría para darle sustento a este Gobierno. Yo creo que sin Marcel, sin Elizalde, sin Tohá, muchas de las cosas que se lograron hubieran sido un tanto más dificultosas, porque la arrogancia y la soberbia con las que algunos ministros llegaron al poder le hicieron mal al Gobierno del presidente Boric.
—Ahora, en los días que quedan del período, ¿cree posible el avance de ciertas reformas clave para el Ejecutivo, como Sala Cuna, eutanasia y la reforma al sistema político?
Primero, comparto con el presidente que hay un egoísmo extremo de parte de la derecha al no permitir sacar el proyecto de Sala Cuna. Lo hecho por el presidente de la Comisión de Educación del Senado, el señor Sanhueza, es simplemente inaceptable, porque todos pusimos los esfuerzos para sacar el proyecto de ley y él se ausenta en los momentos precisos en que se iba a concretar la posibilidad de que pase a la Sala para su aprobación definitiva, en un proyecto que va a beneficiar a miles de mujeres de Chile. Encuentro que eso es egoísmo y no se hace en política.
Ahora, el tema de la reforma política creo que está muy dificultoso de sacar adelante, y encuentro que esta derecha sigue siendo la misma de hace 20 o 30 años, cuando se oponían al divorcio. En ese entonces decían que esto iba a ser la debacle para la familia chilena; después, cuando se oponían a las tres causales de la interrupción del embarazo, decían que las mujeres iban a hacer fila en los hospitales acusando falsas violaciones, y nada de eso ha ocurrido. Esta es la misma derecha que hoy dice que el chileno o la chilena no tiene derecho a morir dignamente cuando ya tiene una enfermedad terminal y está sufriendo.
Encuentro que es la misma derecha de hace 20 o 30 años, con otros rostros, a lo mejor con otras caras, pero que sigue pensando exactamente lo mismo: pensando en su fundamentalismo y no en el bien del país, porque creo que la ley de eutanasia ha sido exitosa en otros países del mundo.

Rol de la futura oposición y situación de Jara
—Sobre el futuro Congreso, ¿cómo ve la negociación por la presidencia de la Cámara? ¿Cree posible algún pacto del Socialismo Democrático con el PDG o con Chile Vamos?
A ver, lo primero que hay que señalar es que el mismo Senado que el Frente Amplio quería eliminar y que los constituyentes querían eliminar va a ser el dique de contención para evitar que Kast haga lo que quiera con el país, considerando la superioridad que habría tenido en la Cámara de Diputados si se hubiese eliminado el Senado. El Senado va a ser el dique de contención para evitar que se elimine la gratuidad en la educación y que retrocedamos en derechos laborales, entre otras cosas.
Lo segundo, respecto de tu pregunta, yo creo que las negociaciones que se están generando en ambas cámaras tienen que pensarse para darle gobernabilidad a ambas instituciones. Ya basta de desprestigiarnos entre nosotros mismos. ¿Qué es lo mejor que le puede ocurrir al Senado y a la Cámara de Diputados? Que tengan gobernabilidad durante los cuatro años, y para eso muchas veces hay que ceder. Cuando tienes una mayoría relativa y débil, es importante que haya acuerdos y entendimientos que permitan que ambos sectores políticos mayoritarios estén representados en la mesa para dirigir los destinos de ambas instituciones.
De eso también depende la consolidación de nuestra democracia. Por eso el llamado que hago a los líderes que están conversando para buscar acuerdos es a que lo hagan pensando en Chile y no en los —a veces— mezquinos intereses políticos de los propios partidos.
—Y sobre la conformación de la futura oposición, ¿usted ve o no ve una oposición amplia con el PC y el Frente Amplio?
Yo visualizo que la mejor forma de trabajar es unirnos en los grandes temas que tenemos que defender: la gratuidad de la educación, los derechos laborales, lo que hemos avanzado en salud y en tantas otras materias. Pero vamos a ser claramente dos oposiciones. Yo no me siento cercano a una oposición que le quiera negar la sal y el agua al futuro Gobierno, como seguramente va a ser la del Frente Amplio y el Partido Comunista. Yo quiero ser una oposición que vote a favor de las leyes que le hagan bien a Chile y que vote en contra de todo aquello que signifique un retroceso para nuestros ciudadanos y ciudadanas.
En eso no me voy a perder. Creo que esa postura ha ido cobrando mayor fuerza. Ya no es lo mismo que el Partido Socialista de hace uno o dos años, cuando muchas veces mi voz era aislada frente a lo que el Frente Amplio quería respecto del Partido Socialista, que era sustituirnos. El Frente Amplio llegó para sustituirnos, para destruir una historia del Partido Socialista, y no les resultó: seguimos siendo la bancada de senadores más grande de la oposición y seguimos siendo fuertes también en la Cámara.
Por lo tanto, esas voces que dentro del propio partido querían hacerle guiños al Frente Amplio han ido quedando más solas que nunca, y espero que tengamos dos oposiciones que le hagan bien a Chile: la nuestra, una oposición mucho más proclive a apoyar lo que sea bueno para el país y a defender los avances que hemos tenido.
—En esa línea de ser una oposición constructiva, ¿cree que debería haber una “marcha blanca” al comienzo del futuro Gobierno?
Sí, estoy de acuerdo con eso. Fui muy crítico en estos días de verano de que se empezara a golpear de inmediato a los ministros nombrados por el presidente Kast. Creo que hay que dejarlos trabajar y, cuando veamos que no están haciendo bien las cosas, ser críticos. Pero empezar a criticar desde el primer minuto por el currículum de cada uno no me parece. Dejemos que hagan su tarea, y a los cuatro o cinco meses ya vamos a saber si lo están haciendo bien o mal. Si lo están haciendo mal, seremos críticos y buscaremos los cambios que le hagan bien al país. Pero el presidente tiene las facultades para nombrar a quienes considere los mejores, y este presidente electo determinó que, dentro del mundo de la independencia más que de la militancia partidaria, había gente adecuada para acompañarlo. Dejémoslos trabajar y después critiquemos.
—Pasando a otro tema. La militancia de la excandidata Jeannette Jara ha vuelto a ser motivo de debate dentro del PC. ¿Usted la recibiría en el Partido Socialista? ¿Cree que puede ser una líder de la futura oposición?
Bienvenido sería que quisiese, en un futuro, ser parte de nuestras filas. Yo encuentro que es un maltrato inaceptable lo de Hugo Gutiérrez y lo de Lagos respecto a su propia candidata, porque diga que en Cuba no hay una democracia plena. [destacador]Por eso es que perdimos la elección, porque partimos perdiendo tres o cuatro millones de votos de ciudadanos chilenos que jamás votarían por el Partido Comunista, justamente por este tipo de pensamientos, por los planteamientos de Jadue, de Gutiérrez, de Lagos en este tipo de materias, porque son inflexibles[/destacador]. Y ellos son una dictadura dentro de su propio partido al no querer tener voces disidentes.
Mire, el Partido Socialista tiene liderazgos más que suficientes para enfrentar desafíos futuros, pero ella es un liderazgo importante; bienvenida sería en nuestras filas, no hay ninguna duda de que así podría ser, pero son decisiones muy personales y no pueden ser jamás imposiciones.
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Fidel Espinoza – Archivo del Senado[/caption]
Sedini, Poduje y futuro Gobierno
—Pasando a la conformación del futuro Gobierno. Gracias al espacio que comparten en Sin Filtros, usted conoce bien a Mara Sedini e Iván Poduje, ¿qué opinión tiene de ellos?
Primero, que son personas que pueden ser un aporte. Yo creo que Sedini, aparte del error inicial que cometió y respecto del cual algunos ya también se le tiraron al cuello producto de lo que ocurrió con el caso de la fiscal nombrada en el Ministerio de Seguridad, va a ser una ponderada vocera de Gobierno. [destacador]Creo que la caricatura del rol que jugaba cada uno de ellos en Sin Filtros no va a ser lo que marque sus gestiones[/destacador].
Exceptuando que Poduje sigue siendo duro en sus apreciaciones, pero ya va a tener que modificar su discurso, porque él va a liderar una de las carteras que tiene más recursos, junto con el MOP, como es el Ministerio de Vivienda, y para eso tiene que construir alianzas, tiene que construir unidad dentro del Congreso. Si él continúa un poco destemplado en sus declaraciones, eso le va a significar tener momentos bastante tensos en ambas cámaras. Por lo tanto, los ministros, por más que tengan posiciones firmes, tienen que saber que otra cosa es gobernar, y para gobernar hay que ceder.
Lo viví yo cuando fui presidente de la Cámara de Diputados en 2017. Fui cuestionado duramente por la UDI, que se retiró de la sala porque decía que yo no iba a durar dos meses, pero tuve que modificar también mi discurso y convertirme en presidente de los 120 diputados. Y eso mismo tienen que hacer ellos: ser ministros no solamente para su sector, sino para el país.
—O sea, ¿este tono de Sin Filtros no lo ve posible en el Gobierno?
Imposible. Si Sedini llegara con el tono que tenía, con todo lo inteligente que es, si llegara con ese tono o con esas salidas de madre que de repente tenía en Sin Filtros, eso, como vocera de Gobierno, no le va a servir; le va a costar el cargo. Porque ella tiene que ser mesurada, tiene que transmitir lo que el Gobierno estipule y tiene que confrontar muchas veces con la oposición, pero hacerlo en los tonos de un debate democrático.
—Recién comentaba la polémica que hubo con la futura ministra de Seguridad. ¿A usted qué le parece que un exfiscal o que gente que venga del Ministerio Público pase al Gobierno?
No me incomoda, siempre y cuando esas tratativas estén enmarcadas dentro de los procesos posteriores al triunfo electoral de la figura o del presidente determinado. Porque si efectivamente se comprobara que ya hubo conversaciones previas en el transcurso de la campaña, eso sería mucho más delicado. Pero que un fiscal pueda llegar al Parlamento o pueda llegar a ser ministro forma parte de nuestra democracia. No hay incompatibilidad en aquello, mientras se respeten las leyes y mientras no haya gestiones inapropiadas y fuera del contexto de la legalidad.
Por lo tanto, a mí no me complica, como tampoco me complica que un parlamentario —aunque no me gusta— llegue a ser ministro de Estado. Porque yo creo que cuando uno es elegido en un cargo tiene que respetar ese cargo de elección popular. A mí no me gusta esto de que se esté pensando en sacar concejales o cores para llevarlos al Gobierno, porque eso es absolutamente contrario a lo que el propio Kast criticaba en el pasado, cuando alguien de nuestro sector nombraba como ministro o en un cargo de Gobierno a alguien que había sido elegido popularmente. Ojalá que él no caiga en eso, aunque ya se ve que está ocurriendo en regiones, donde quieren nombrar a personas que fueron elegidas hace tan solo 12 meses en cargos de elección popular.
—¿Y usted llevaría un perfil de ese tipo, por ejemplo, como delegado en Los Lagos? ¿O tiene algún nombre que le gustaría?
Lo que me gusta a mí no tiene ningún interés para el Gobierno del presidente Kast, por lo tanto, no tiene sentido que yo plantee nombres. Pero ojalá que, en términos generales, sean nombres de regiones, que no sean importaciones desde el nivel central hacia las regiones, eso es lo primero.
Yo creo que cada una de las regiones de Chile tiene suficientes liderazgos independientes o de los partidos de derecha para asumir los desafíos, y lo más importante es que lo hagan pensando en el bien de las regiones. [destacador]Ojalá este Gobierno mejore en algo que el nuestro no hizo, que fue descentralizar más. Este Gobierno fue el más centralizado de los últimos 40 años en términos de información y comunicación[/destacador]. Muchos seremis no podían hablar, tenían que pedir permiso a Santiago, y eso no puede seguir ocurriendo. Si queremos avanzar en la descentralización, si usted nombra a un seremi, ese seremi debe tener siempre la posibilidad de alzar la voz en las regiones en los temas importantes. Pero veo que, en nuestro Gobierno, todo tenía que pasar por Santiago, y eso, obviamente, relativizaba y hacía más lentos los procesos regionales. Ojalá que en eso cambiemos y mejoremos.
—Ahora, sobre esta ofensiva de la actual oposición por supuestos “amarres” del Gobierno, ¿cree que la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU puede considerarse un amarre? ¿Qué debería hacer Kast al respecto?
Se contradicen ellos mismos. Si la misma derecha decía que los presidentes tienen que gobernar hasta el último día, entonces el Gobierno del presidente Boric termina el 10 de marzo a las 12 de la noche. Por lo tanto, las decisiones que él adopte como presidente son tan válidas desde el primer día hasta el último.
Entonces, no es una ley de amarre que él proponga a una mujer que tiene credenciales democráticas y que es conocida internacionalmente. Y en eso yo estoy completamente de acuerdo con el senador Kast, con quien he diferido en otras materias, por ejemplo, en gratuidad de la educación, pero en este tema estoy de acuerdo. Aquí tenemos que dejar de lado un poco la política partidista y pensar que le hace bien a Chile que la primera mujer que dirija los destinos de la ONU sea una persona de nuestro país, una expresidenta elegida dos veces democráticamente.
[destacador]Creo que Squella tiene ahí una actitud de egoísmo político inaceptable y, lamentablemente, en ese mismo egoísmo está cayendo el presidente (Kast) cuando ya está insinuando ciertas cosas[/destacador]. Yo creo que tiene todo el derecho el presidente Boric a haber planteado esto, y más aún si cuenta con el respaldo de dos naciones tan importantes como México y Brasil, entre otros.
[CitaBBCL autor="Senador Fidel Espinoza por candidatura de Bachelet a la ONU"]Creo que Squella tiene ahí una actitud de egoísmo político inaceptable y, lamentablemente, en ese mismo egoísmo está cayendo el presidente (Kast) cuando ya está insinuando ciertas cosas
Cierre de Chilolac y estado de la inversión en Los Lagos
-Finalmente, sobre la situación en Los Lagos. Hace poco se confirmó el cierre de Chilolac en Ancud y, en paralelo, la reactivación de la Torre Costanera en Puerto Montt. En síntesis, ¿cómo ve usted la inversión en la región? ¿En qué debería enfocarse el próximo Gobierno?
Primero, el tema de seguridad. Tenemos la segunda industria más importante del país en el ámbito económico, como es la salmonicultura, pero se nos siguen muriendo trabajadores. Acaba de haber una tragedia con seis trabajadores fallecidos; es inaceptable que no existan medidas de seguridad apropiadas. Muchas veces la industria salmonera termina subcontratando empresas que no cuentan con esas medidas para proteger a los trabajadores. No se pueden seguir muriendo nuestros buzos ni pueden ocurrir accidentes como el que pasó en Ralún hace un par de días.
Respecto de lo que planteas, claro, hay una dicotomía. Tuvimos, sin lugar a dudas, al peor ministro de Agricultura desde que recuperamos la democracia: Esteban Valenzuela, que fue un desastre para las regiones. Aquí están los resultados: cero apoyo para el mundo de la agricultura en nuestra región. Nunca tuvimos una visita suya a Chiloé ni una reunión con la agricultura familiar campesina. Aquí están los resultados: una industria que no dio más, que requería apoyo, no lo tuvo, y eso va a significar el cierre de una planta con 130 trabajadores.
Por otro lado, la contraparte es cómo la región de Los Lagos se consolida en el turismo, que es una base de sustento económico a nivel mundial. Proyectos como el que impulsa la familia Mosa potencian ese ámbito. Pero seguimos teniendo debilidades en el mundo de la agricultura y, repito, los resultados están a la vista con lo ocurrido con Chilolac.
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