Nacional
Viernes 03 abril de 2020 | Publicado a las 16:16 · Actualizado a las 18:08
La compleja crisis que asoma detr√°s del paro online en la Universidad San Sebasti√°n
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La mayoría ni siquiera alcanzó a pisar las salas de clases el 2020. La primera semana de marzo, con el arribo de los primeros casos de coronavirus al país, el escenario se transformó bruscamente: pasaron de clases presenciales a online, como en la mayoría de las universidades; y muchos estudiantes -parte de una institución no adscrita a gratuidad- comenzaron a sufrir las dificultades que ha acarreado la paralización paulatina de las ciudades. La crisis partió con estudiantes y padres despedidos, seguido -en casos más extremos- de alumnos desalojados de sus departamentos por falta de ingresos, por cuya razón ahora exigen facilidades de pago.

“Nos dieron como ejemplo que si nosotros contratamos un plan de tel√©fono debemos pagarlo aunque no lo usemos, como un contrato fijo, que es el mismo contrato que tiene la universidad con diferentes servicios como luz, agua, etc”.

Seg√ļn acusan los estudiantes del Centro de Alumnos de Enfermer√≠a de la Universidad San Sebasti√°n, esa fue la respuesta que recibieron en la reuni√≥n del mi√©rcoles con el vicerrector de la casa de estudios, Eduardo Solar, la autoridad acad√©mica que ha encabezado las conversaciones con los estudiantes.

Durante los √ļltimos d√≠as, m√°s de 10 carreras han decidido sumarse a un paro online y restarse de las clases que la mayor√≠a est√° cursando mediante videollamadas; entre ellas, Obstetricia, Nutrici√≥n, Psicolog√≠a, Pedagog√≠a en lenguaje, Odontolog√≠a, Terapia Ocupacional, Pedagog√≠a en ingl√©s, Enfermer√≠a, Kinesiolog√≠a, Fonoaudiolog√≠a y Pedagog√≠a en Educaci√≥n F√≠sica.

La llegada del coronavirus a Chile cambió todo, por lo que la demanda de los alumnos es clara: quieren una rebaja del 50% del arancel considerando que las clases ya no son presenciales y no están haciendo uso de la infraestructura de la casa de estudios, principalmente aulas, laboratorios, insumos y equipamiento específico de cada carrera.

Y si bien -pese a las dificultades propias de la formación a distancia- algunas carreras han logrado sobrellevar la situación ante la contingencia, el caso de las carreras de la salud se ha vuelto particularmente inquietante considerando que las clases prácticas son fundamentales en su proceso de aprendizaje y es prácticamente imposible suplir dichas actividades a distancia (ya sea en laboratorios o campos clínicos).

Caso emblema de esta situación es la carrera de Odontología que, junto con Medicina, además registran el arancel más alto de la casa de estudios: $7.638.900, que dividido en 10 cuotas de $802.300 sube hasta los $8.023.000, además de la matricula de $493.000. Fueron de los primeros en iniciar el paro y en hacer presente su petitorio frente a las autoridades académicas. Y en su diálogo con Solar, el lunes pasado, recibieron un portazo: la universidad no rebajará el precio del arancel a raíz de la contingencia.

En la reuni√≥n “le preguntamos qu√© har√≠a √©l si fuera su hijo el que estuviera en la situaci√≥n de nosotros y nos dijo: ‘si mi hijo estuviese en esta situaci√≥n, yo ver√≠a las condiciones para pagarlo porque yo hice un contrato con la universidad"”, se√Īal√≥ Dorys Maureira, presidenta del Centro de Estudiantes de Odontolog√≠a (CEO).

A cambio, la casa de estudios ofreci√≥ prorrogar el 50% de las cuotas de abril y mayo para el final del a√Īo acad√©mico, en enero de 2021. Y en t√©rminos similares ha respondido la USS a las otras carreras con las que se ha sentado a conversar, tal como lo hizo -tambi√©n el lunes pasado- la Facultad de Psicolog√≠a mediante una carta de respuesta oficial dirigida a los estudiantes.

El rector de la Universidad San Sebastián, Carlos Williamson, confirmó la situación en diálogo con BioBioChile y explicó que el paro -que de acuerdo a sus estimaciones involucra al 8% del total de los alumnos- se sustenta en dos factores: que la universidad tiene menos gastos y en sus dificultades económicas.

Sin embargo, “el √ļnico gasto que puede ser menor por las clases virtuales puede ser en luz y agua en los campus que est√°n semivac√≠os, pero eso evidentemente es un gasto m√≠nimo. El resto son gastos fijos que son inevitables. Tenemos que seguir pagando a los profesores que est√°n haciendo clases y seguir pagando a los colaboradores que est√°n en teletrabajo. Tenemos que seguir financiando gastos operacionales que son fijos e inflexibles. Esa argumentaci√≥n no tiene mucho sustento”, asegur√≥, aunque admiti√≥ que el problema econ√≥mico s√≠ tiene sustento, raz√≥n por la que pusieron sobre la mesa la rebaja de las pr√≥ximas dos cuotas.

En tanto, frente a las dificultades para cumplir con la calendarizaci√≥n de actividades pr√°cticas, se√Īal√≥ que la idea es adelantar las clases te√≥ricas y postergar lo pr√°ctico, bajo cuyo escenario lo m√°s probable es que las vacaciones de invierno van a ser m√≠nimas y el a√Īo acad√©mico cerrar√° en enero a ra√≠z de la pandemia.

“Vamos a realizar las actividades (…) no es que estemos ahorrando recursos, se van a realizar igual, s√≥lo que vamos a tener que ver en qu√© momento lo vamos a realizar dependiendo de en qu√© momento volveremos a la normalidad”, asegur√≥.

“No es que nosotros dejamos de ofrecer el servicio. Nosotros queremos ofrecer el servicio, solamente que los plazos en que vamos a tener que hacer eso -dependiendo de la naturaleza de las disciplinas y la clase- pueda ser en momentos diferidos”, a√Īadi√≥.

La crisis que viene

Tras el inicio de la movilización, el propio Centro de Estudiantes de Odontología ha recopilado los reclamos de los alumnos y los efectos que ya han empezado a sufrir a raíz de la paralización mundial que ha provocado la pandemia.

De acuerdo a Maureira, muchos estudiantes ya fueron despedidos en medio de la crisis, los cuales usaban esos ingresos fundamentalmente para pagar el arancel de la carrera. Misma situaci√≥n ha ocurrido con algunos padres y/o sostenedores de alumnos, que -seg√ļn cuenta- incluso han debido abandonar los departamentos que arriendan por falta de dinero y se han visto obligados a volver a sus ciudades de origen.

Uno de ellos relata de forma an√≥nima su caso a trav√©s de la cuenta de Instagram del CEO: “Acaban de despedir a mi pap√° ¬ŅAhora la U$$ me pedir√° que renuncie a odonto? No olvidamos que a una estudiante le pidieron su renuncia”, se√Īala en alusi√≥n al caso de una alumna de Obstetricia que solicit√≥ ayuda luego que su abuelo feriante -quien pagaba su carrera- se quedara sin ingresos por la crisis.

“Fue una torpeza de una funcionaria de la universidad. Reconocemos esto. Pedimos disculpas a la persona que recibi√≥ esa respuesta. Me parece s√≠, en todo caso, una respuesta desmesurada de varios medios de comunicaci√≥n (…) nos han pegado en el suelo“, acus√≥ el rector de la casa de estudios sobre ese episodio, que tambi√©n reproch√≥ los t√©rminos usados por el vicerrector en su encuentro con alumnos de Enfermer√≠a comparando el arancel con un plan de telefon√≠a.

Seg√ļn dijo, pese a las cr√≠ticas por este tipo de situaciones, asegur√≥ que ellos est√°n realizando todos los esfuerzos por revisar las solicitudes de los alumnos con problemas econ√≥micos.

De hecho, Maureira dijo que, en la √ļltima reuni√≥n con Odontolog√≠a, Solar les revel√≥ que cerca de 8.000 estudiantes han realizado solicitudes de esta naturaleza. No obstante, la presidenta del CEO acusa que algunos no han recibido ning√ļn tipo de respuesta incluso tras una semana de espera.

Con todo, Williamson asegura que -a nivel pa√≠s- lo peor a√ļn est√° por venir y la mayor cantidad de despidos van a comenzar a registrarse en los pr√≥ximos meses en casi todos los rubros. Por ello, desliza la necesidad de una eventual intervenci√≥n del Gobierno con alg√ļn beneficio de “Cr√©dito Especial Covid-19” para ayudar a los alumnos a sortear las dificultades econ√≥micas. Mientras tanto, insiste en que el escenario tampoco es f√°cil para la USS: “Rebajar la cuota en un 50% tiene un impacto econ√≥mico importante para nosotros. Estamos haciendo un esfuerzo”, subray√≥.

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