VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Con el 94% de los votos escrutados, ningún bloque logra los 61 escaños necesarios para gobernar en Israel. El Likud de Benjamin Netanyahu suma 53 puestos, mientras los partidos árabes Ra’am y Lista Conjunta alcanzan 19 y podrían ser decisivos. Sin embargo, Netanyahu y sectores de la oposición descartan pactar con ellos. Las opciones incluyen un gobierno de unidad o nuevas elecciones, en medio de profundas divisiones políticas.

Con el 94% escrutado, las elecciones en Israel dejan un panorama de muy poca claridad en torno a la formación de un gobierno. Hasta ahora, se proyecta que los grandes ganadores son los partidos árabes, Ra’am y la Lista Conjunta, que logran 19 escaños en el parlamento (Knesset).

Desde ya se avizora que estos grupos tendrían la llave para que un de los bloques grandes logre formar un gobierno, pero no es nada de fácil.

Alianzas muy difíciles tras elecciones en Israel

Benjamin Netanyahu, líder del partido Likud y actual premier israelí, declaró de antemano que no pactaría que estos conglomerados, a quienes acusó que haber “robado la elección”. El problema para la autoridad es que su bloque llegó a 53 puestos en el parlamento, lejos de los 61 que necesita.

¿Y qué hay de la oposición? Gadi Eisenkot, cabeza de Yashar, deberá armar un rompecabezas enorme para lograr apoyos. En campaña descartó de plano sumar a los árabes a un eventual gobierno, y ahora podría suavizar el discurso, aunque sin ceder demasiado.

En septiembre, el exjefe del estado mayor de Israel había sostenido en una entrevista que Ra’am no podía ser parte de un gobierno, al no cumplir con una serie de cuatro puntos que resultaban esenciales para su partido.

Estos eran reconocer a Israel como un Estado judío y democrático, aceptar los valores de la Declaración de Independencia, apoyar el servicio militar obligatorio y reconocer a Hamás como organización terrorista.

Hasta ahora, los otros dos partidos de derecha del bloque opositor de Eisenkot, Beyachad e Israel Beiteinu, han mantenido una postura totalmente contraria a formar una mayoría con los árabes, los dos incluso dispuestos a dejar el bloque en caso que lo anterior pueda suceder.

Los Demócratas en tanto, cercanos a la izquierda, se mostraron abiertos a una alianza. Así al menos lo dijo el líder Yair Golán.

“La realidad debe enseñarnos una lección contundente: no tenemos futuro aquí si no dejamos de tener miedo. Y si no acabamos con el racismo. No debemos seguir aceptando la división racista que hace Netanyahu entre votos judíos y votos árabes”, indicó.

De acuerdo al análisis de BBC, en el país se manejarían otras dos opciones, aunque difíciles de concretar: un gobierno de unidad nacional liderado por Netanyahu y con Eisenkot en un cargo de alta importancia, o una nueva administración del actual primer ministro, apoyada por Beyachad e Israel Beiteinu.

Según el medio británico, Netanyahu podría negociar con el opositor la implementación de un mando de amplio apoyo, teniendo en cuenta los conflictos de Israel con Hamás, Irán y Líbano.

No obstante, esto contrasta con que el exjefe del estado mayor se ha desmarcado públicamente del ‘PM’, por lo que una futura unión lo llevaría a perder credibilidad entre su electorado.

“Netanyahu podría intentar persuadir al partido Yashar de Eisenkot para que se una a su partido Likud en un gobierno de unidad, abandonando así a los partidos de extrema derecha y ultraortodoxos con los que actualmente forma coalición”, detalló el medio.

“Pero anoche, en la sede del Likud, agradeció a sus ‘socios leales’ y pidió un ‘gobierno de derecha fuerte’, declaraciones que algunos interpretaron como una señal de que pretende preservar su alianza con ellos”, añadieron.

Por otro lado, la tercera idea también es improbable, debido a diferencias de los bloques en torno a temas primordiales, como el Servicio Militar.

“Ambos (Bennett y Lieberman) hicieron campaña explícitamente para sacarlo (Netanyahu) del poder y extender el servicio militar obligatorio a los ultraortodoxos, lo cual los puso en conflicto directo con los dos partidos ultraortodoxos que ya formaban parte del gobierno. Por lo tanto, es difícil imaginar que unan fuerzas”, aseveraron.

“Algunos han sugerido que los partidos podrían reemplazar a los partidos ultraortodoxos, pero los cálculos electorales actuales sugieren que esa agrupación podría no tener los escaños necesarios para obtener la mayoría”, concluyeron.

Hay que señalar que, en caso de no llegar a acuerdos en las próximas semanas, Israel debería llamar a unas nuevas elecciones generales.