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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Plan Mattei, iniciativa clave del Gobierno de Giorgia Meloni para liderar el desarrollo en África y frenar la inmigración irregular, se enfrenta a su examen operativo en la cumbre Italia-África en Etiopía. Con una inversión inicial de 5.500 millones de euros, busca una cooperación mutuamente beneficiosa, con énfasis en educación, salud, agricultura, agua, energía e infraestructura. Busca detener la migración irregular desde la raíz, promoviendo el desarrollo económico en África.

El Plan Mattei, la gran apuesta estratégica del Gobierno de Giorgia Meloni para liderar el desarrollo en África y frenar la inmigración irregular, afronta este viernes su primer gran examen operativo con la cumbre Italia-África en Etiopía, a la que acudirá la primera ministra italiana.

Tras dos años de despliegue y una inversión inicial de 5.500 millones de euros, Roma busca consolidar un modelo de cooperación que huye del asistencialismo y se apoya en una ambiciosa “estrategia en cordada” con las principales instituciones financieras mundiales para multiplicar su impacto en el continente.

La operatividad del plan se divide en seis pilares fundamentales: Educación y formación, Salud, Agricultura, Agua, Energía e Infraestructuras (este último añadido recientemente como eje crítico para la conectividad) para el desarrollo en los países africanos.

Plan Mattei de Meloni en África

El plan propone una relación de “igual a igual” con las naciones africanas, alejándose del modelo asistencialista, con el objetivo de fomentar inversiones que generen valor añadido en los países de origen y fortalezcan su capital humano, evitando un enfoque puramente extractivo de recursos y dar fruto a una relación mutuamente beneficiosa.

Desde su inicio, el enfoque del plan ha sido definido como incremental. Tras las nueve naciones iniciales (Kenia, Etiopía, Mozambique, República del Congo, Costa de Marfil, Egipto, Túnez, Marruecos y Argelia), el plan ha sumado en esta segunda fase a Angola, Ghana, Mauritania, Senegal y Tanzania, cubriendo nodos logísticos estratégicos en el Atlántico y el Índico.

La meta política central de Melon es detener la inmigración irregular “in situ” atacando las causas de la inestabilidad. Mediante el binomio desarrollo-migración, la estrategia sostiene que mejorar las condiciones económicas en África garantiza el “derecho a no emigrar”, convirtiendo la movilidad en una opción y no en una necesidad.

Roma aspira a posicionarse como el puente físico y estratégico entre África y Europa mediante la financiación de macroproyectos de infraestructuras críticas que reduzcan, entre otras cosas la dependencia energética europea. Entre las iniciativas claves destacan el impulso del gas natural, así como el apoyo al Corredor de Lobito (ferrocarril que unirá Zambia, RDC y el puerto de Angola) y el “Blue Raman”, el cable submarino de fibra óptica hacia la India.

El Gobierno italiano pone énfasis en la formación técnica de diplomáticos y funcionarios de los países africanos, con iniciativas en territorio italiano como el “Proyecto África” en Caserta (sur), donde la Escuela Nacional de Administración (SNA) formará a más de 1.300 altos funcionarios de países como Etiopía y Kenia para profesionalizar la gestión estatal y la diplomacia técnica

La ejecución se apoya en una estructura inicial de 5.500 millones de euros que combina el Fondo Italiano para el Clima y fondos de ayuda al desarrollo.

Estos recursos no son meras donaciones, sino que se activan mediante instrumentos financieros para gobiernos y empresas privadas, como créditos bonificados o la conversión de deuda.

La cooperación estratégica integra a instituciones de primer nivel como el Banco Africano de Desarrollo, que cofinancia proyectos euro a euro junto a Italia, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), asegurando la viabilidad económica de las intervenciones y ofreciendo una alternativa de inversión sólida frente a otros actores globales en el continente.

El Plan Mattei se ha “acoplado” a la estrategia “Global Gateway” de la UE, logrando un frente común que ya ha cristalizado en la firma de proyectos por valor de 1.200 millones de euros ante la presencia de Ursula von der Leyen el pasado mes de junio.