El fabricante alemán de automóviles Volkswagen comunicó en las últimas horas que la dirección y los sindicatos habían acordado recortar otros 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo, de aquí a finales de la década.
Así, llegará a 100.000 el número de empleos que serán eliminados, en la mayor reestructuración jamás realizada en la industria automovilística mundial.
“Es esencial adaptar de forma sistemática los niveles de personal a las realidades económicas”, señaló Volkswagen en un comunicado.
El mayor fabricante de automóviles de Europa se ha visto golpeado por los aranceles estadounidenses, una demanda irregular de vehículos eléctricos y sobre todo la feroz competencia china.
Cierre histórico de plantas en Alemania y reducción drástica de plantilla mundial
Volkswagen dijo que tanto la dirección como los sindicatos coincidieron en que el futuro de cuatro plantas alemanas (en Hannover, Emden, Zwickau y Neckarsulm) no estaba garantizado más allá de la década de 2030.
El cierre de las plantas marcaría la primera vez que la empresa clausura fábricas a gran escala en su país de origen.
La compañía, que además de Volkswagen incluye firmas como Audi y Porsche, reducirá 15% del total de su plantilla en todo el mundo.
La adopción de los planes por parte del consejo de supervisión de Volkswagen, compuesto tanto por representantes de los trabajadores como de los accionistas, pone fin por ahora a delicadas negociaciones entre ambas partes.
Una mega plantilla de trabajadores
La enorme plantilla de Volkswagen se convirtió en un lastre, analizaron algunos medios alemanes, como Deutsche Welle.
Volkswagen ha consolidado una de las plantillas de trabajadores más grandes de la industria automotriz mundial. Con casi 630.000 personas (680.000 si se cuentan las empresas conjuntas en China), emplea alrededor de un 60% más de trabajadores que Toyota, un 140% más que Stellantis y casi un 240% más que Ford.
El elevado número de empleados fue en su momento un símbolo del poderío industrial de Alemania y de las enormes ganancias, pero ahora se ha convertido en una pesada carga.
Los recortes afectarán también a las marcas de lujo como Porsche y Audi, y se suman a la necesidad de adaptarse a la producción de autos eléctricos.
Expertos señalan que decisiones estratégicas pasadas, como mantener un control absoluto que dificulta los ajustes en la plantilla, han contribuido al actual escenario.
El “made in China”
“Made in China” era sinónimo de productos baratos producidos en masa. Hoy, amenaza con superar al “Made in Germany”, famoso por su excelencia en varias áreas, entre ellas la automotriz.
Durante décadas, las marcas alemanas de alta gama dominaron el mercado mundial gracias a una combinación de prestigio, ingeniería y tecnología que parecía insuperable.
Sin embargo, ese liderazgo enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos.
La rápida expansión de los fabricantes chinos, impulsados por la electrificación, precios más competitivos y un acelerado desarrollo tecnológico, está redefiniendo las reglas del juego en un segmento donde Alemania había marcado el estándar durante años.
Los competidores chinos han intensificado la competencia en el sector de los vehículos eléctricos (VE), lo que ha mermado considerablemente los volúmenes de ventas y el poder de fijación de precios