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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El proyecto petrolero Sea Lion en las islas Malvinas, liderado por Navitas y Rockhopper, despierta tensiones entre Argentina y el Reino Unido. Argentina rechaza la explotación de recursos en un territorio cuya soberanía reclama. El proyecto podría generar US$2.000 millones en regalías para las autoridades isleñas. Javier Milei enfrenta un desafío diplomático al equilibrar la reivindicación de Malvinas con la relación con el Reino Unido.

Un millonario proyecto petrolero en las islas Malvinas vuelve a tensionar la histórica disputa entre Argentina y Reino Unido y abre un nuevo frente para el gobierno de Javier Milei.

La iniciativa Sea Lion, impulsada por la empresa israelí Navitas junto a la británica Rockhopper, podría generar unos US$2.000 millones en regalías para las autoridades isleñas durante sus primeras décadas de operación, pese al rechazo de Argentina a la explotación de recursos en un territorio cuya soberanía reclama.

Además, el proyecto llega en un momento especialmente sensible para la relación bilateral: Argentina considera que el área donde se desarrollará Sea Lion forma parte de su plataforma continental y cuestiona la autorización de actividades hidrocarburíferas en la zona.

Para Milei, el avance de Sea Lion supone un desafío político y diplomático.

El mandatario deberá equilibrar su postura histórica de reivindicación de las Malvinas con la relación que ha buscado mantener con Reino Unido, en un contexto donde el proyecto podría adquirir además una creciente relevancia económica para el archipiélago.

Malvinas cobraría US$2.000 millones en regalías por proyecto petrolero

Las islas Malvinas, bajo dominación del Reino Unido y cuya soberanía reclama Argentina, espera obtener 2.000 millones de dólares en regalías por el proyecto petrolero que lidera la empresa israelí Navitas, junto son su socio británico Rockhopper, y que ha sido denunciado en el país suramericano.

El cálculo de ingresos potenciales aparece en un documento elaborado por la Secretaría Financiera del Gobierno isleño con el objetivo de crear un Fondo Soberano de Riqueza (SWF, por su sigla en inglés) a partir de las regalías que paguen Navitas y Rockhopper por el desarrollo del proyecto ‘offshore’ Sea Lion, en la cuenca petrolera Malvinas norte.

El documento, al que tuvo acceso la Agencia EFE, resalta que el desarrollo de una industria de hidrocarburos en este archipiélago del Atlántico sur “ofrece la oportunidad de recibir importantes ingresos por regalías, estimados en aproximadamente 2.000 millones de dólares estadounidenses durante los 30 años de las fases 1 y 2 del área de desarrollo del norte”.

Según el Ejecutivo isleño, el SWF tendrá como fin “salvaguardar, administrar, invertir y distribuir los ingresos provenientes de regalías petroleras y el impuesto directo sobre las empresas”.

Su objetivo es que la Asamblea Legislativa apruebe el SWF en 2029 y el fondo se ponga en marcha en 2030.

Sea Lion, proyecto sobre el que pesa una demanda presentada el pasado martes en tribunales argentinos, es un yacimiento a 220 kilómetros al norte de Malvinas, en un área que Argentina considera parte de su plataforma continental y, por tanto, comprendida en la disputa de soberanía con Reino Unido.

Navitas y Rockhopper aprobaron la decisión final de inversión en diciembre de 2025 y prevén extraer el primer barril de crudo en marzo de 2028, lo que marcará el inicio de la producción petrolera en Malvinas, un archipiélago que hasta ahora vive de la pesca, el ganado ovino, el turismo y la actividad ligada a la base militar británica que opera desde 1985 en ese territorio de ultramar.

Proyecto clave para la economía isleña

La importancia del proyecto es tal que figura en la Estrategia de Desarrollo Económico 2026-2040 presentada por el Ejecutivo isleño en junio pasado.

En el documento se afirma que el desarrollo de la industria petrolera ofrece a las islas oportunidades económicas que, potencialmente, se extienden “hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XXI”, y que resultan clave para “salvaguardar la seguridad económica futura” de su población.

El impacto de Sea Lion “probablemente será incluso más significativo que el que la pesca ha tenido en la economía durante los últimos 40 años”, dicen desde las islas.

Situadas a 13.000 kilómetros de Londres y a 464 kilómetros de Argentina continental, Malvinas es un archipiélago compuesto por dos islas principales y 776 menores bajo ocupación británica desde 1833 y escenario de una guerra en 1982 entre Argentina y el Reino Unido.

Con una población activa de 2.159 personas de origen británico, la economía isleña está dominada por la industria pesquera, que representa actualmente entre el 50% y 60% de su PIB, de acuerdo a un reciente informe de la calificadora de riesgo S&P Global.

Según esta agencia, la entrada en producción de Sea Lion “probablemente represente un cambio sustancial” para Malvinas, “convirtiendo al sector de hidrocarburos en un contribuyente de gran importancia para la actividad económica” isleña.