Cuando una familia pierde su vivienda debido a una catástrofe, el Estado no puede agregar a esa tragedia una segunda desgracia: impedirle reconstruir porque sus papeles no están regularizados.
El proyecto que modifica el Decreto Ley Nº 2.695 establece un procedimiento especial de regularización de la pequeña propiedad raíz frente a situaciones de emergencia. Y no estamos frente a una discusión abstracta, aquí estamos hablando de seguridad jurídica, reconstrucción y dignidad.
En La Araucanía sabemos perfectamente lo que significa vivir expuestos a emergencias. Incendios forestales, inundaciones y otros eventos que pueden destruir en horas lo que una familia levantó durante décadas. Sin embargo, cuando llega el momento de reconstruir, aparece una realidad especialmente frecuente, sobre todo en zonas rurales.
En el sur las cifras demuestran la magnitud del problema. Entre junio de 2024 y enero de 2025 se entregaron 4.056 títulos de dominio en todo Chile. De ellos, 998 correspondieron a La Araucanía. Es decir, prácticamente uno de cada cuatro títulos entregados en el país correspondió a nuestra región.
Hay otro dato que también debemos considerar: entre marzo de 2022 y agosto de 2024 se regularizaron 3.391 pequeñas propiedades en La Araucanía, y el 80% correspondió a personas de sectores rurales. Esto demuestra que la regularización de la propiedad no es un asunto marginal para nuestra región, es una necesidad concreta.
Por eso respaldo que exista un procedimiento extraordinario para circunstancias extraordinarias. El derecho, además, se fortalece cuando el Estado entrega certeza jurídica a miles de pequeños poseedores que durante años han vivido, trabajado y formado sus familias en un inmueble sin haber podido perfeccionar su título.
No podemos permitir que, después de un incendio, una familia tenga que escuchar: “Usted cumple para reconstruir, pero primero espere meses o años para regularizar su terreno”.
Una emergencia exige un Estado que llegue antes, que resuelva más rápido y que quite obstáculos; no un Estado que transforme la burocracia en otra catástrofe.
Por eso este proyecto es tan importante, sobre todo en un país donde vivimos esperando algún embate de la naturaleza; porque regularizar un título no significa simplemente entregar un documento. Significa permitir que una familia pueda reconstruir, acceder a subsidios, invertir con seguridad, heredar ordenadamente y, sobre todo, tener la certeza de que aquello que levantó durante años está jurídicamente protegido.
En La Araucanía necesitamos menos incertidumbre y más certezas. Y la certeza sobre la propiedad es una de las más elementales que un Estado serio debe garantizar.
Porque cuando una familia lo pierde todo, la obligación no es pedirle más paciencia, el Estado debe dar soluciones.
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