Después de cien años de ausencia, el guanaco regresa a la Araucanía. La Fundación Luan lidera un ambicioso proyecto de restauración social ecosistémica que busca reintroducir a esta especie emblemática en su territorio ancestral, específicamente en la zona de Lonquimay.
Carlos Guerrero, representante de la fundación, visitó los estudios de Radio Bío Bío en Temuco para explicar los alcances de esta iniciativa que combina conservación ambiental, educación comunitaria y turismo sustentable.
El proyecto contempla una reintroducción gradual y cuidadosa. Los guanacos llegarán desde Huilo Huilo en grupos de veinte ejemplares -dos machos y dieciocho hembras- a la Reserva Huellas, donde pasarán por un período de aclimatación antes de ser liberados.
“El guanaco no vuelve a un lugar desconocido, vuelve a casa”, explicó Guerrero, enfatizando el significado histórico y cultural de este retorno. Esta etapa de adaptación no solo permitirá que los animales se ajusten al clima complejo de Lonquimay y a los cambios en su alimentación, sino que también ofrecerá un tiempo valioso para preparar a las comunidades locales.
Un proyecto de devolver el guanaco a La Araucanía
La dimensión social del proyecto es tan importante como la ambiental. La fundación ha trabajado intensamente con colegios de la zona, llevando a estudiantes a conocer a los guanacos en Huilo Huilo.
“La última vez que nos vimos frente a frente hicimos todo mal, terminaron todos ellos muertos”, reflexionó Guerrero sobre la extinción local de la especie y las ganas de que el proyecto funcione bien.
La apuesta está puesta especialmente en los niños de comunidades como Liucura, quienes conocerán a los guanacos como parte natural de su paisaje.
El modelo económico que propone la iniciativa se inspira en la exitosa transformación de Magallanes, donde antiguos cazadores de pumas y guanacos se convirtieron en guías de turismo fotográfico.
Guerrero destacó que este segmento turístico de alto valor y genera una economía local virtuosa donde “el guía, el alojamiento, los transfers, la alimentación, todos sean gente del territorio”. Es una conversión que permite que las comunidades sigan habitando sus tierras mientras desarrollan una actividad económica sustentable y no estacional.