VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Casa Blanca bajo el mandato de Trump ha derogado el "Dictamen de peligro" de 2009, base para regular emisiones que afectan el cambio climático. Argumentan que la regulación previa era excesiva, afectando la economía. La derogación busca reducir costos energéticos y fomentar combustibles fósiles. Sin embargo, expertos alertan que esto ralentizará esfuerzos climáticos, aumentando emisiones y agravando el cambio climático.

La administración Trump revocó un hallazgo científico que ha sido fundamental en la lucha contra el cambio climático en Estados Unidos.

En lo que la Casa Blanca ha descrito como “la mayor medida desreguladora de la historia de Estados Unidos”, el presidente Donald Trump ha anulado un hallazgo científico clave que ha sido la piedra angular de los esfuerzos de EE. UU. para combatir el cambio climático durante más de 16 años.

En una declaración realizada el jueves 12 en la Casa Blanca, el presidente revocó oficialmente una declaración gubernamental de 2009 conocida como “Dictamen de peligro” (Endangerment Finding). Esta ha sido una parte fundamental de las políticas ecológicas introducidas posteriormente a ese año por los expresidentes demócratas Barack Obama y Joe Biden.

¿Qué es el dictamen de peligro de 2009?

El histórico hallazgo científico, publicado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en diciembre de 2009, fue el marco legal que permitió a la EPA regular las emisiones que calientan el planeta y que se consideran una amenaza para “la salud pública y el bienestar de las generaciones actuales y futuras”.

Una sentencia anterior del Tribunal Supremo otorgó a la agencia la autoridad para promulgar políticas dirigidas a las emisiones que retienen el calor: dióxido de carbono, metano y otros contaminantes. Las políticas se centraron inicialmente en los gases de automóviles y camiones, y más tarde se ampliaron para incluir las emisiones de las centrales eléctricas de carbón y gas y de la industria del petróleo.

La administración Trump ha cuestionado la base científica del “Dictamen de peligro” de 2009, argumentando que los efectos de las emisiones en la salud humana son indirectos, y que la regulación estadounidense es insuficiente para abordar un problema global.

Sin embargo, científicos y expertos en medioambiente han respaldado ampliamente la conclusión, y la organización sin ánimo de lucro American Geophysical Union ha afirmado que “se basa en décadas de rigurosa ciencia climática revisada por pares”.

Dictamen de peligro de 2009
Durante su campaña, Trump reveló sin tapujos sus planes de perforar buscando más petróleo en su segundo mandato.

Energía más barata

Trump y su administración han argumentado que la conclusión de la EPA otorgaba demasiado poder al Gobierno federal, frenando a las empresas y la innovación, y aumentando los precios. “Muchas partes interesadas me han dicho que la EPA de Obama y Biden tergiversó la ley, ignoraron los precedentes y distorsionaron la ciencia para lograr sus propios fines”, afirmó el administrador de la EPA, Lee Zeldin, en julio de 2025. Señaló también que los costos relacionados con las regulaciones sobre gases de efecto invernadero para automóviles y camiones habían sido una “amenaza real para el sustento de los estadounidenses”.

La Casa Blanca aseguró, por su parte, que la derogación de la regulación medioambiental ampliará el acceso a una energía asequible y fiable y ahorrará a los estadounidenses hasta 54.000 millones de dólares en costes anuales. Aunque no ha proporcionado detalles sobre cómo se hará.

¿Qué significa esto para los esfuerzos climáticos de EE.UU.?

Con la eliminación del “Dictamen de peligro”, la EPA perderá su capacidad para utilizar la Ley de Aire Limpio de 1963 para regular los gases de efecto invernadero.

“Esto representa un alejamiento total de Estados Unidos de las energías renovables y la eficiencia energética en favor de la producción y el uso ampliados de combustibles fósiles, incluidos el carbón, el petróleo y el gas natural”, declaró Barry Rabe, profesor de Política Pública y Medioambiental de la Universidad de Míchigan, a DW, en julio de 2025.

La derogación del “Dictamen de peligro” ralentizará los esfuerzos para exigir a la industria automovilística estadounidense que venda coches y camiones menos contaminantes, al tiempo que reducirá el apoyo federal al creciente sector de los vehículos eléctricos. La anterior administración Biden había fijado como objetivo que los vehículos eléctricos representaran al menos el 50 por ciento de las ventas de coches nuevos en 2030.

Los grupos ecologistas han afirmado que esta medida también corre el riesgo de extenderse a una reducción de los límites de emisiones de carbono y otros contaminantes de las centrales eléctricas y la industria de los combustibles fósiles. Como resultado, el aumento de los contaminantes podría empeorar la calidad del aire y contribuir aún más a los efectos peligrosos del cambio climático: olas de calor mortales, inundaciones destructivas y tormentas extremas.

dictamen de peligro de 2009
Los científicos tienen en claro el vínculo entre el aumento de las temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones causadas por el huracán Milton en Florida en octubre de 2024.

Alejamiento de la protección climática

La decisión de Trump de eliminar el “Dictamen de peligro” es el ataque más reciente de su Administración a las regulaciones climáticas y medioambientales de Estados Unidos.

Desde que comenzó su segundo mandato, en enero de 2025, el presidente estadounidense ha retirado a Estados Unidos de los compromisos internacionales sobre el clima, incluido el Acuerdo de París, ha recortado las protecciones medioambientales, ha suprimido la investigación climática y ha impulsado la industria de los combustibles fósiles.

Esta misma semana, Trump ordenó a las bases e instalaciones militares estadounidenses que compraran su electricidad a centrales eléctricas alimentadas con “carbón limpio y bonito”, alegando falta de fiabilidad de las energías renovables.

Los detractores de la decisión de Trump, entre ellos, el Fondo de Defensa Ambiental, han manifestado su intención de impugnar la medida ante los tribunales, llevando el caso finalmente hasta el Tribunal Supremo. Pero eso podría llevar años, y, hasta entonces, la declaración de peligro —y todas las políticas que ha generado— dejarán de ser aplicables.