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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero involucró la tecnología militar estadounidense y fue una prueba para el sistema ruso en Venezuela. A pesar de la defensa aérea rusa en el país, la incursión logró vulnerarla, mostrando deficiencias. Rusia había suministrado sistemas antiaéreos a Venezuela, pero la estrategia de EE. UU. incluyó ciberataques, supresión de defensa aérea y ataque a instalaciones clave en Caracas.

La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero no solo fue una operación relámpago que involucró a más de 150 aeronaves estadounidenses; también fue una prueba para la tecnología militar del Kremlin en territorio venezolano.

Pese al alarde que hizo el exlíder del chavismo de los sistemas de defensa aérea durante meses, la incursión aérea logró vulnerar el anillo de seguridad de Caracas. Según recogió nuestro medio asociado, Deutsche Welle, los sistemas rusos tendrían que haber funcionado técnicamente mucho mejor, ¿qué se cree que ocurrió?

Los sistemas antiaéreos rusos en Venezuela

De acuerdo con la información que maneja el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), entre 2008 y 2014, Rusia habría suministrado a Venezuela varios elementos de defensa, convirtiéndose en uno de los sistemas de defensa aérea multicapa más densos de América Latina. Asimismo, en octubre de 2024, Rusia habría enviado más sistemas antiaéreos Pantsir, Buk-M2 e Igla-S.

“Todas las fuerzas armadas del mundo conocen la potencia del misil Igla-S, y Venezuela tiene al menos 5000”, dijo Maduro en octubre de 2025.

defensa aérea Venezuela
Misiles Igla-S, imagen referencial | Wikimedia Commons

“La defensa aérea de Venezuela se basa en sistemas rusos y se combina con un sistema de radar chino para la detección de ataques aéreos. Era la más potente de América Latina, lo que no es de extrañar, ya que la mayoría de los países del continente no temen sufrir ataques aéreos”, explica a DW el experto militar ruso Yuri Fiodorov.

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Lanzamisiles destruido en La Carlota, en Venezuela

Según detalló el historiador militar austriaco Markus Reisner al medio alemán, los sistemas rusos tendrían que haber funcionado técnicamente mucho mejor.

En pocas palabras, la supresión de la defensa aérea enemiga, los ciberataques contra el sistema de mando, el control de la defensa aérea y “trabajos internos” por parte de los servicios secretos estadounidenses CIA y DIA, fueron lo que configuró la estrategia estadounidense.

La estrategia estadounidense

La operación militar estadounidense comenzó con un ciberataque que paralizó gran parte del suministro eléctrico de Caracas y permitió que 150 aviones, drones y helicópteros estadounidenses se acercaran a la capital sin ser detectados.

Según el Washington Post, para asegurar un corredor, se atacaron seis instalaciones de defensa aérea que debían proteger Caracas. Entre ellas, se encontraban el puerto de La Guaira, la base aérea de La Carlota y la base militar de Fuerte Tiuna.

Además, los expertos militares occidentales afirman que una parte considerable de la defensa aérea no estaba operativa debido a años de mantenimiento deficiente y a la falta de piezas de repuesto, pero también porque Rusia no habría cumplido sus compromisos de reparación y modernización.

Ante la presencia militar estadounidense en el Caribe desde agosto, en octubre, Maduro habría pedido a Rusia y China que reforzaran el Ejército venezolano con misiles, drones, radares y aviones. Pero, según el periódico estadounidense, tanto el interés como el apoyo de Moscú por Venezuela habrían disminuido en el último tiempo.

Como ya es de conocimiento público, la operación estadounidense culminó con la captura de Maduro, sin que se produjeran bajas personales entre las fuerzas armadas estadounidenses.

En este contexto, Fiodorov atribuye el fracaso de la defensa aérea venezolana al uso de cazas estadounidenses F-35 y F-22: “Estos aviones de quinta generación son muy difíciles de detectar por radar. Los aviones de quinta generación pueden superar con relativa facilidad la defensa aérea, incluso los sistemas rusos S-400”.

El experto militar Daniel Bachmat dijo al periódico The Telegraph que los sistemas de defensa aérea no pueden hacer frente a una combinación de reconocimiento en tiempo real, guerra electrónica y armas de precisión.

Otro problema adicional, según los expertos, fue el terreno montañoso de Caracas. Los sistemas de defensa aérea rusos están diseñados para terrenos llanos, así que los aviones y misiles pudieron volar a baja altura y ocultarse, según el medio británico.

Por último, Fiodorov también apuntó a que el fracaso de la defensa aérea venezolana podría tener que ver con un error humano: “No se trata tanto de las capacidades técnicas de uno u otro bando, sino más bien de que las fuerzas armadas venezolanas simplemente se durmieron en los laureles y no esperaban ser atacadas”.