Artes y Cultura
Sábado 13 octubre de 2018 | Publicado a las 12:30 · Actualizado a las 12:31
Weichafe: Marcelo Leonart vuelve con escritura provocadora y el sombra de Carlos Larraín
Publicado por: Ezio Mosciatti
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Leonart (La patria, Lacra, Pascua, El libro rojo de la historia de Chile, entre otros, además de obras de teatro y guiones de teleseries) vuelve con un libro que retoma al ex-presidente de Renovación Nacional y ex-senador Carlos Larraín como un referente de la élite chilena.

Con una prosa que usa -y abusa- de la reiteración para generar ambientes agobiantes, desquiciados a ratos, donde las violencias de distinto tipo -muchas pasivas-, los excesos, la irracionalidad y la frustración son protagonistas, parte indisoluble de nuestro ser nacional.

‚Äú¬ŅQu√© sentido tiene vivir, contar, escuchar, inventar si despu√©s -por culpa del trago o de la mala memoria- no somos capaces de recordar?‚ÄĚ (pp 192). Y Leonart reitera y reitera, en un tr√°nsito entre no querer olvidar y la letan√≠a cargante de un ebrio o un drogado (con un protagonista no bebe alcohol y no fuma ni tabaco ni marihuana).

Marcelo Leonart escribe novelas de ficción invocando desgracias nacionales (hechos y personajes), que nos han remecido -y atontado en su reiteración-, confundiendo inventiva, imaginación oscura y realidad. Son textos sin límites -o al menos sin límites claros-, como nuestra realidad. Con poca magia, menos realismo mágico, pero sí mucho surrealismo marginal, chato, con poco o nada de poético.

Weichafe combina un ‚Äúcarrete‚ÄĚ -con mucho alcohol, tabaco y marihuana- de una pareja (el protagonista y Valentina) con Nadia (la ex-se√Īora del mejor amigo del protagonista) en la que ha aparecido Felipe (un mapuche que relata que ha participado de la quema de un granero y una casa para luego salvarse de morir a manos de Carabineros y guardias civiles), con el Caso Luchsinger-Mackay, el del hijo del ex-senador Carlos Larra√≠n y la historia de Joel, el ex-esposo de Nadia.

Las historias se entrecruzan, se establecen paralelos y choques, propios del clasismo y racismo local, donde prevalece la fuerza, el sinsentido y la falta de esperanza. Y donde el sexo, finalmente, termina siendo necesidad o descarga meramente física.

A Marcelo Leonart se lo califica de excesivo, de soez, alguno dir√° que es un resentido. Es posible que todo ello sea, en parte, cierto… pero no hace sino expresar una parte de la oscuridad de nuestro pa√≠s, y su obra dialoga en consonancia con la de varios creadores chilenos que, con sus obras, est√°n encendiendo alarmas y m√°s alarmas sobre situaciones (‚Äúlatentes‚ÄĚ para algunos) graves, sobre condiciones humanas deplorables… todo ello mientras gran parte de las ‚Äúmasas‚ÄĚ, los ‚Äúl√≠deres‚ÄĚ y ‚Äúautoridades‚ÄĚ parecieran estar viendo sus celulares, sac√°ndose ‚Äúselfies‚ÄĚ o ‚Äútwiteando‚ÄĚ.

Sin ser tan provocativo como Lacra, por ejemplo, lleva los conflictos a √°mbitos m√°s cotidianos, m√°s cercanos, y por tanto, resulta m√°s inquietante.

Weichafe

Marcelo Leonart
Tajamar Editores
Santiago de Chile, agosto de 2018

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