La compañía eléctrica japonesa TEPCO (Tokyo Electric Power Company) paralizó este jueves los trabajos de reinicio del reactor número 6 de la central nuclear de Kashiwazaki Kariwa (KK), la mayor del mundo por capacidad, y ordenó después apagarlo, tras detectar una alarma en el sistema de monitorización de las barras de control, un día después de reactivar la instalación.
“Durante la operación de retirada de las barras de control se emitió una alarma en el sistema de monitorización (…) para una de las barras de control, y la operación fue suspendida”, explicó la compañía en un comunicado.
La empresa trató de reemplazar los componentes eléctricos dentro del panel que opera las barras de control (que permiten regular la potencia del reactor y son esenciales para su seguridad), pero el problema se mantuvo, por lo que está realizando una investigación.
“La planta se encuentra en condiciones estables y no hay impacto radiactivo al exterior”, aseguró la compañía.
Poco después, TEPCO indicó que apagará el reactor mientras investiga las causas de la alarma y anunciará los resultados en cuanto los conozca.
“Si bien la investigación está en curso, dado que se espera que la determinación de la causa tome tiempo, hemos decidido cerrar temporalmente la central hoy e inspeccionar el área afectada”, explicó la empresa en otro comunicado.
La noticia llega un día después de que TEPCO reiniciase, en la tarde del miércoles, la central, quince años después de su clausura en 2011 a raíz del accidente de la planta nuclear de Fukushima, gestionada por la misma empresa.
La asamblea de la prefectura de Niigata, donde se encuentra la central de KK, aprobó el pasado mes de diciembre la reactivación del reactor número 6, después de que el regulador nuclear nacional diera su visto bueno a encender dos de los siete reactores del complejo.
Los reactores 6 y 7 pasaron las revisiones para su reactivación en 2017, pero posteriormente se ordenó a la central permanecer inoperativa por fallas en la seguridad contra ataques terroristas.
En diciembre de 2023 se dio el visto bueno a las medidas adoptadas y desde entonces TEPCO viene realizando los trámites necesarios para poner ambos en marcha.
Por su capacidad de más de 8.000 megavatios (MW), la planta de Kashiwazaki-Kariwa es una pieza clave en el plan de suministro energético de TEPCO y va en línea con la estrategia promovida por el Ejecutivo japonés de Sanae Takaichi de impulsar las nucleares con vistas a alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones.
Se trata del primer encendido de una central operada por TEPCO, que gestionaba la planta de Fukushima antes del desastre atómico de 2011, desatado por el gran terremoto y posterior tsunami en el este de Japón.