Más de una controversia provocará la versión-adaptación libre de “Los invasores” que estrenó la Cía. Teatro Sur, que dirige Ernesto Orellana (“Orgiología”, “Inútiles”, “Demasiada libertad sexual les convertirá en terroristas”).

Porque esta obra del dramaturgo nacional Egon Wolff (1926-2016), Premio Nacional de Artes 2013, estrenada en 1963, con la dirección de Víctor Jara, que originó reacciones furiosas, es agresivamente cruzada por el imaginario escénico de un grupo que rinde homenaje al escritor agregando su propia mirada contemporánea.

Así, 58 años después, además de respetar la idea temática original, la dura y polarizada propuesta de “Los invasores”, “Invasión” llega ahora con los recursos propios de Teatro Sur.

Amplio despliegue escénico, diseño integral exageradamente expresivo, solidez textual, argumental, material y simbólica, y apelación audiovisual de alta calidad técnica.

Todo en función de subrayar con fuerza una reflexión sobre la sociedad de ayer y de hoy, dibujar diferencias y similitudes entre una época y otra, y destacar la plena vigencia de las ideas y la crítica que Wolff hizo de manera profética, a través de una adaptación que propone otro balance entre pesadilla y realidad, respecto de lo que plantea la obra referencial.

Reflexiones y descripciones

Varias son las opciones que utiliza el director Ernesto Orellana para relatar el encuentro entre la familia de un empresario y las personas “extrañas” -o sea, gente pobre- que invaden pacíficamente su lujosa casa y alteran la vida familiar.

Sin embargo, es un aporte de especial relevancia el hecho de perfilar en escena una descripción de la actual estructura social, al instalar con los pies bien puestos en la tierra, incluso, los recursos estéticos más delirantes que utiliza.

La reflexión ideológica del texto de Wolff, que se da en una década con el movimiento de masas en constante desarrollo y los obreros confrontando al empresariado industrial, asoma en la obra de Orellana como un enfrentamiento entre el empresario especulador actual versus diversos sectores sociales pauperizados, producto del capitalismo financiero hoy dominante.

En este sentido, la reflexión de Teatro Sur parece coincidir en su proyección, con lo que en los años 60 había redefinido el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) como los “pobres de la ciudad y del campo”, para dar cuenta del carácter eterno del subdesarrollo en los países dependientes del Tercer Mundo, que se manifiesta hoy en sus consecuencias mucho más diversas, amplias y profundas.

Movimientos sociales y feministas, inmigrantes, ejército de vendedores callejeros, temporeros y trabajadores por cuenta propia, estudiantes, disidencias sexuales, entre otros sectores.

Una realidad de “gente extraña” que desde sus territorios y la Revolución Pingüina de 2006 convergió en las grandes movilizaciones, luego de la Revuelta de octubre de 2019, dato que la obra también tiene como referencia.

Un punto de vista de ruptura y actualización que Orellana manifiesta desde el inicio de la obra, a través de una transexual, cuya irónica invitación anuncia el derrotero de un montaje que trasgrede la racionalidad rutinaria e introduce sorpresa y vitalidad.

Territorios varios

“Invasión” se despliega en un ambiente escenográfico que elucubra sobre lo suntuoso, un par de muebles, escala de acceso a un segundo piso, espacio habitado por seres, cuyos vestuarios recargados aluden a sus distintos estatutos sociales.

El recurso audiovisual de amplio espectro técnico, que se articula con lo escenográfico, y las sonoridades, unen tiempos y espacios distantes, recogen la materialidad y lo simbólico, tienen vida propia y nunca se sobreponen o ahogan el relato en escena.

Por allí deambulan tanto la familia como los invasores de la mansión y, argumentalmente,
un secreto que alude a negocio sucio, amenazas con arma de fuego, muerte y posible venganza.

También el diálogo dinámico, a través de un elenco de primera calidad en la opción actoral elegida, la palabra hablada que busca embaucar y/o convencer, ciertas contradicciones internas en la familia invadida y en el bando invasor, críticas larvadas o explícitas, nuevas sensaciones y valores, conversación tranquila y a gritos.

Orden, desorden y desintegración, también temor, miedo y desconfianza de distinta naturaleza como motor del accionar humano que recogen tanto “Los invasores” como “Invasión”.

En la versión de Teatro Sur y Ernesto Orellana, y se puede asegurar que también en la obra de Egon Wolff, los protagonistas son las personas anónimas que provienen de sus territorios, una presencia popular insoslayable y necesaria, que está construyendo hoy su propia historia, cuya materialidad sí es una “pesadilla” para el poder.

Invasión, foto de Camila Rosevear (c)

Invasión

Adaptación libre de “Los invasores”, de Egon Wolff y dirección: Ernesto Orellana
Elenco: Tito Bustamante, Ximena Rivas, Nicolás Pavez, Tamara Ferreira, Nicolás Zarate,
Ymar Fuentes y Amada Ceballos.
Participación especial: Antay Cornejo y María Rondón
Diseño Integral: Jorge Zambrano
Composición musical: Marcello Martínez
Diseño de Iluminación: Fernanda González
Realizador Audiovisual: Wincy Oyarce
Realizadoras de vestuario: Javiera Labbe-Althia
Asistencia escénica: Macarena Guzmán
Asesoría Multimedia: Pablo Mois y Víctor Zúñiga
Apoyo montaje escénico: Emmanuel Henríquez
Producción General Daniela Moraga
Co-Producción y realización de Escenografía: Espacio Checoeslovaquia.
Fondart 2020.

Teatro Mori Recoleta
Bellavista 77
Sábado y domingo, 20.00 horas.
Entradas en www.teatromori.com”>www.teatromori.com y teatrosur.chile@gmail.com; rebaja estudiantes (Atrápalo.cl).
Hasta 28 de noviembre 2021.