Artes y Cultura
S√°bado 12 mayo de 2018 | Publicado a las 16:00
Crítica de Cine desde Cannes: "Leto", el verano de los rockeros voladores
Publicado por: René Naranjo
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El Festival de Cannes de este a√Īo, en su edici√≥n n√ļmero 71, vive una profunda renovaci√≥n. Ya no est√°n los cineastas hist√≥ricos y consagrados por los premios del certamen franc√©s, como Ken Loach, Polanski, Assayas, los hermanos Dardenne y el italiano Sorrentino.

Esta vez son los nombres nuevos los que dominan la competencia, y entre ellos está el cineasta ruso Kirill Serebrenikov, nacido en 1969, que estrenó en la competencia de Cannes su octavo largometraje, titulado Leto (Verano).

Serebrenikov no pudo llegar al festival porque est√° preso en Mosc√ļ a causa de su oposici√≥n al r√©gimen de Vladimir Putin. Su asiento qued√≥ vac√≠o en la funci√≥n de gala de ‚ÄėLeto‚Äô, en el Gran Theatre Lumi√®re.

Este filme ruso est√° basado en personajes reales y cuenta la historia de un grupo de j√≥venes rockeros que viven e intentar crear buenas canciones en la opresiva Uni√≥n Sovi√©tica de los a√Īos 80.

El argumento sigue al joven Víktor Tsoi (interpretado por el coreano Teo Yoo) quien en Leningrado conoce a Mike (Roman Bilyk), un referente en la escena musical de la ciudad. Entremedio queda la novia de éste, Natasha (Irina Starshenbaum), en cuyas memorias se inspira justamente la película.

Con un trabajo preciso de c√°mara (la pel√≠cula se inicia con un espectacular plano-secuencia que sigue a los m√ļsicos en su recorrido a subir a un escenario), una magn√≠fica fotograf√≠a en blanco y negro matizada con algunos breves fragmentos en colores, y una banda sonora omnipresente en la que suenan canciones de Lou Reed, Iggy Pop y mucho new wave, ‚ÄėLeto‚Äô exuda energ√≠a y un ansia de libertad que se siente muy contempor√°nea. Con el impulso del rock, la pel√≠cula cautiva y logra el flechazo con el espectador.

Hay secuencias muy logradas, como cuando los j√≥venes m√ļsicos cantan en un teatro en el que el p√ļblico -joven como ellos- es vigilado de cerca por oscuros funcionarios que no los dejan pararse ni moverse en el asiento al ritmo de la m√ļsica. Tambi√©n es ir√≥nica la mirada sobre la estructura sovi√©tica del poder, expresada a trav√©s de una supervisora que debe asegurarse de que las letras de las canciones de los rockeros no contengan mensajes desalentadores para el ideario comunista.

El mayor quiebre en el relato son los clips que intercala el director en medio del caminar cotidiano de los personajes, donde los hits de los ‚Äė80 resuenan en las voces de transe√ļntes, viajeros del trasporte p√ļblico y vecinos de a pie. Son quiebres que invitan a imaginar explosiones de libertad y alegr√≠a que en la realidad nunca se produjeron. Este recurso va generando un contrapunto de des√°nimo y melancol√≠a, que invade progresivamente la pel√≠cula y sus personajes. Son deseos de volar y crear que pueden verse truncados por un sistema decadente y deshumanizado, que reprime primero y pregunta despu√©s.

URL CORTA: http://rbb.cl/k5gu
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