Opinión
El horror desde adentro: así viví el fatal concierto en Santa Filomena
Publicado por: Tu Voz
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Este relato fue escrito por Max Rayo y publicado por el sitio de m√ļsica especializado en rock ‘Humo Negro‘, horas despu√©s de ocurrida la tragedia en la tocata punk en Santiago.

Este texto lo escrib√≠ a modo de relato de lo que yo viv√≠ y pude ver ayer durante el concierto de Doom en Santiago. Hay varios hechos que no tengo claro y por eso prefer√≠ omitir, como el uso de corriente por parte de la seguridad del show, entre otras cosas. No busco enjuiciar a nadie, s√≥lo narrar los hechos desde mi punto de vista, debido a lo chocante y triste que fue esta negra jornada para todos los amantes de la m√ļsica y los conciertos. Espero que se lea de esta forma y ayude un poco a entender qu√© sucedi√≥ anoche, permitiendo el debate y la reflexi√≥n sobre los hechos.

Vengo llegando de la Posta Central, son las 04:20 de la ma√Īana. Hay un muerto confirmado con nombre y apellido, mientras m√°s de 25 punks esperan en vela afuera de la urgencia para saber qui√©n puede ser el pr√≥ximo o los pr√≥ximos difuntos de esta amarga jornada. Dos muertos y siete heridos de gravedad, algunos de ellos con riesgo vital, es parte del saldo de lo que fue el show de la banda inglesa Doom, quienes se presentaban por primera vez hoy en el local Espacio Santa Filomena (tambi√©n conocido como Centro de Eventos Tsunami) en pleno centro de Santiago.

Lo que sucedi√≥ es algo nefasto y sumamente triste, pero a nadie le parece extra√Īo, ni fuera de lugar; pas√≥ algo que pudo haber sucedido hace muchos a√Īos y que por suerte no hab√≠a pasado antes. Hoy lamentablemente sucedi√≥ y nos deja a todos con un dolor tremendo en el pecho, incluso teniendo la suerte de no haber perdido ning√ļn amigo cercano.

La premisa para el día de hoy era que por primera vez se presentaba Doom en Chile, banda pilar del punk, crust, power violence y del anarco punk, pioneros en hacer de este sonido algo un poco más oscuro y lento en algunos casos. Para muchos fans del género esta era la oportunidad de poder ver a esta mítica banda inglesa, sin embargo, desde un principio este show no iba estar exento de varias polémicas.

El primer problema fue que, al parecer, el due√Īo de una productora metal, quien organizaba el show, era ‚Äúnacionalista‚ÄĚ, algo que chocaba fuertemente con la ideolog√≠a que profesa Doom (anarquistas), por lo cual la tocata fue r√°pidamente cancelada por ellos gracias a un amigo de la banda quien les indic√≥ la ideolog√≠a de dicho organizador. Est√° pol√©mica llen√≥ de comentarios Facebook, acusaciones para todos lados y tristemente el show era cancelado de forma inmediata por un asunto de consecuencia, algo que no se ve mucho y que parece m√°s extra√Īo que l√≥gico.

Afortunadamente para todos, otra persona ligada al punk nacional decidi√≥ armar esta fecha. Todo ven√≠a en orden y podr√≠amos ver a Doom sin ning√ļn problema en abril, sin embargo, en el mes de febrero este tipo deja tirada la producci√≥n del show y nuevamente se pone en riesgo el concierto, dejando a Chile como un pa√≠s poco serio para realizar eventos de este nivel e importancia. Es en ese momento cuando una nueva productora, esta vez muy ligada al punk, toma el concierto y decide realizarlo, a pesar de todas las pol√©micas anteriores.

Seamos honestos, el show costaba $10.000 la primeras 100 entradas, de ah√≠ $12.000 las siguientes y el d√≠a del evento $15.000. A mi criterio un precio justo por ver una banda que viene de Inglaterra, entendiendo los costos que todo esto implica. El apoyo del p√ļblico no fue el esperado y esto gener√≥ un cambio de local a √ļltima hora a uno m√°s peque√Īo (del Club San Mart√≠n al Espacio Santa Filomena), siendo este el comienzo de la tragedia.

El punk es un g√©nero complicado, un p√ļblico inconformista que siempre va a querer llevar la contra por lo que sea, aunque la entrada sea irrisoriamente barata, como para el show de Los Crudos donde $5.000 para algunos parec√≠a un exceso y un lucro, pensando en los ideales libertarios de la banda, dando como resultado un concierto que fue interrumpido por gritos del p√ļblico increpando a la banda por ser poco comprometida pol√≠ticamente, un local destrozado, Bellavista con peque√Īas barricadas en varias partes, autos de gente que pertenece a la misma escena y los utiliza para llevar equipos destrozados, y un largo etc√©tera de hechos absolutamente innecesarios en aquel contexto.

Volviendo a la noche de ayer jueves, el ambiente estaba denso; llegu√© al lugar tipo 21:30, las puertas se abr√≠an a las 22:00 hrs. Los organizadores miraban a las 300 personas que estaban en la calle, bebiendo y conversando mientras esperaban el inicio show. Todo parec√≠a normal, cerveza, amigos y conversaciones sobre m√ļsica, muchas risas y ansias por el concierto. As√≠, hasta que un grupo de siete pacos se acerca al lugar para chequear los permisos del local, entre otras cosas. Inmediatamente se escuchan algunos silbidos y comienzan a caer las primeras botellas hacia ellos con el grito ‚Äú¬°Police bastard!‚ÄĚ, frase sacada del tema insigne por excelencia de Doom.

Entre insultos, botellas, palos y piedras logran sacar del lugar a la polic√≠a. La gente celebr√≥ esto como un peque√Īo triunfo, y es en este momento cuando una treintena de punks vio esto como la oportunidad de generar la tan esperada avalancha (la cual hab√≠a sido anunciada por Internet) y de esta forma poder entrar gratis, sin pagar el concierto. La masa empez√≥ a empujar la reja, de a poco, cada vez con m√°s fuerza; la seguridad del local ‚Äďacostumbrada y preparada para este tipo de eventos- respondi√≥ con igual violencia, utilizando palos y bates para contrarrestarla, sin embargo, estos se ve√≠an sobrepasados por el n√ļmero de personas, quienes ya eran m√°s de cien, incluso algunos con entrada en mano se encontraban haciendo presi√≥n para entrar.

Casualmente, unos minutos antes de que esto sucediera, conversaba con un amigo, sobre el local, creíamos que era un lugar peligroso para un show como este: un subterráneo con una escalera angosta, con varias vueltas; en caso de una avalancha era fácil quedar atrapados y ser golpeados por la seguridad. Sin embargo, como muchas veces pasa, la masa no mide el riesgo de estos actos y la valentía en grupo (o, mejor dicho, la falta de sensatez) es mayor y comenzaron a ejercer presión, cada vez con mayor intensidad, hasta que finalmente un grupo de doscientas personas quedó completamente atascado en el lugar y, por otra parte, la seguridad resguardando de forma sumamente violenta el concierto, no dejando pasar a la masa utilizando palos y bates para repelerlos.

Desde afuera se ve√≠a t√©trico el panorama, la avalancha no avanzaba y el p√ļblico gritaba, aplastados por ellos mismos, cegados con la intenci√≥n de entrar como fuera para ver el espect√°culo. Es en ese momento cuando se escucha el grito de una mina que dice de manera desconsolada ‚Äú¬°Hay un hue√≥n muerto adentro, muri√≥ un hue√≥n adentro!‚ÄĚ. Con mis amigos, impactados e incr√©dulos, nos miramos inmediatamente, pensando que esta era una excusa o una mala broma. Pero el panorama era serio y negro, la gente no sal√≠a del lugar y se escuchaban cada vez m√°s gritos, gente sin aire se estaba desmayando y nadie hacia nada.

Comenzaron a salir de a poco personas del lugar y algunos est√ļpidos, sin entender lo que suced√≠a, segu√≠an insistiendo con entrar. Es ah√≠ cuando veo que sacan a una persona completamente asfixiada, con su cara morada, y todo se pone cada vez m√°s t√©trico y terrible. Me acerco a ver qui√©n era el afectado e inmediatamente comienzan a sacar cuatro personas m√°s, a las cuales les estaban haciendo respiraci√≥n boca a boca. Los organizadores, perturbados, abr√≠an paso entremedio de la masa para parar taxis, mientras llantos y gritos se escuchaban por todos lados; al parecer hab√≠a dos muertos ya y nadie sab√≠a la cantidad de heridos.

A medida que pasaban los minutos, aparec√≠an m√°s cuerpos sin aire, con sangre en la boca, ojos y nariz. Era macabro, como las im√°genes de ‚ÄúCroma√Ī√≥n‚ÄĚ en Buenos Aires hace una d√©cada, el miedo y la desesperaci√≥n era reinante en lugar. La gente ‚Äďincluy√©ndome- no pod√≠a creer lo que suced√≠a, hab√≠a personas muertas y otras graves tiradas por toda la vereda de Alameda; algunos trataban de parar taxis, mientras otros llamaban intensamente al 132. La impotencia era tal, que un grupo par√≥ una micro y bajaron a los pasajeros, subiendo a m√°s de tres o cuatro heridos rumbo a urgencias.

El panorama era cada vez más aterrador, nefasto, seguían saliendo personas heridas, con fracturas expuestas y varios de los que permanecían inconscientes no reaccionaban. Todos los presentes en el lugar veíamos cómo un concierto se trasformaba en una masacre causada por sus propios asistentes y organizadores.

Minutos despu√©s llegaron m√°s de siete ambulancias del SAPU, un carro de Bomberos e incre√≠blemente el show continuaba adentro, la banda Elektrozombies no hab√≠a dejado de tocar y el p√ļblico asistente abajo no sab√≠a nada de lo que suced√≠a arriba, hasta que algunas personas, preocupadas por sus amigos, comenzaron a bajar en busca de respuesta y a salir junto a ellos. Esta falta de empat√≠a de parte de las bandas y de la gente de la organizaci√≥n, gener√≥ un descontento a√ļn mayor afuera, donde grupos empezaron a romper el local y a hacer una barricada afuera de este. Lo que termin√≥ en una disputa entre los asistentes, ya que muchos a√ļn ten√≠an amigos dentro del local y el fuego estaba bloqueando la √ļnica salida de aquel subterr√°neo.

Las disputas eran cada vez mayores, mientras ya casi todos los heridos y muertos habían sido llevados a la Posta Central, sin embargo, la banda no dejaba de tocar, mientras botellas, piedras y palos eran lanzados, y las rejas eran sacadas por punks iracundos. Los asistentes que lograban salir del local tenían que esquivar los proyectiles y algunos palos con fuego, que ya estaban cerca de las escalas donde había sucedido la tragedia.

Finalmente, Fuerzas Especiales llegó al lugar y desalojó rápidamente la calle, posteriormente interrumpiendo el concierto entremedio de varios enfrentamientos entre punks contra la policía y contra ellos mismos. Este 16 de abril sería un día negro marcado por la muerte, la irresponsabilidad y la falta de conciencia.

Respecto a lo que sucedi√≥, no s√© qu√© decir. Culpables hay muchos, desde la organizaci√≥n por elegir este local, y la extrema violencia con la cual se trat√≥ este intento de sabotaje y avalancha por parte del p√ļblico asistente. Por otro lado, muchas de las personas que asistieron a este evento, no tuvieron el criterio suficiente al momento de actuar y darse cuenta que hacer una avalancha en este local era sumamente peligroso, poniendo en riesgo sus vidas y la de mucha gente.

Es en ese punto donde me quiero detener: en Chile las avalanchas en tocatas punk o conciertos son casi un √≠tem folkl√≥rico, siendo algo que sucede y va suceder siempre. Durante la semana, en los eventos de Facebook del concierto, se hacia un llamado p√ļblico a hacer una avalancha y entrar gratis a Doom porque ‚Äúla organizaci√≥n estaba lucrando con una banda pol√≠ticamente comprometida‚ÄĚ, punk y todo ese rollo infantil con el cual se tiene que lidiar en escenas como esta, donde el p√ļblico muchas veces es inconsciente de los gastos y esfuerzo que se realizan, y cree que todo debe ser gratis y/o al menor costo posible, demostrando un grado de individualismo y ego√≠smo gigantesco, el cual se vio demostrado hoy cuando, por no querer pagar una entrada de $12.000, terminaron matando a tres personas y generando quiz√°s la tragedia m√°s grande en la historia del rock chileno.

En lo personal, sólo tengo una sensación de pena, rabia y mucho desconsuelo. Vi gente morir a mi lado, personas tratando de revivir a sus amigos y la impotencia de no haber podido prevenir esto. Los culpables de esta tragedia somos todos, porque es responsabilidad nuestra entender cuáles son los límites, hasta qué punto podemos llegar a poner en riesgo nuestra vida y la de los demás. Esto es un llamado a la autocrítica, tanto de la organización como de los asistentes, pero si seguimos comportándonos como simios tenemos dos opciones: o vamos a volver a tener tragedias como esta o simplemente ya no habrán más espacios donde hacer conciertos y productoras/personas que se arriesguen a realizar estos eventos.

Al parecer la segunda es lo m√°s cercano, porque despu√©s de lo que pas√≥ anoche, dudo de c√≥mo ser√° el futuro de los shows masivos de punk en Chile. Como dijo Asamblea Internacional del Fuego en su Facebook: ‚ÄúHoy no hay ninguna m√ļsica que devuelva la vida de los muchachos. Hoy todos fuimos derrotados. Hoy toca replantear si esto merece la pena. Hoy no hay canciones para cantar hoy nos aturdi√≥ el horror‚ÄĚ.

Por Max Rayo

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