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El testimonio de Sandra, espa√Īola v√≠ctima de la violencia machista que teme nuevas agresiones
Publicado por: Agencia AFP
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Sandra, una espa√Īola v√≠ctima de la violencia machista, dos de cuyos hijos sufrieron abusos sexuales de su padre y su abuelo, vive con el miedo a una nueva agresi√≥n pero tambi√©n al fin de las ayudas sociales, reducidas en Espa√Īa con la austeridad.

Las asociaciones de protecci√≥n de la mujer y la oposici√≥n socialista denuncian estos recortes que amenazan el sistema espa√Īol, pionero en Europa en la lucha por la eliminaci√≥n de la violencia contra la mujer, combate que este lunes celebra su d√≠a internacional.

“Antes no ten√≠a ning√ļn problema para que mis hijos se quedaran en el comedor” del colegio, pero “el a√Īo pasado lo recortaron todo: becas de comedor, becas de libros”, lamenta Sandra Soto de Lara, de 33 a√Īos, que vive con sus hijos de 3, 7 y 9 a√Īos en casa de su madre, Lola, en Colmenar Viejo, al norte de Madrid.

Viven todos con 800 euros (560 mil pesos) al mes: 400 de ayuda a los desempleados de larga duraci√≥n para Lola, ayudante de cocina de 53 a√Īos, y 400 para Sandra como v√≠ctima de la violencia machista.

Como su madre antes que ella, y como cientos de miles de mujeres, Sandra vivi√≥ un infierno hasta que decidi√≥ luchar. Su marido, v√≠ctima tambi√©n de abusos cuando era ni√Īo, acaba de ser condenado.

“Ten√≠a 16 a√Īos cuando conoc√≠ al padre. A los 21 estaba embarazada de Yriai y fue entonces cuando empez√≥ a maltratarme”, dice en referencia a su hijo mayor, con un ligero retraso mental. “Se excusaba pero volv√≠a a empezar”, afirma, recordando golpes y humillaciones.

Acab√≥ dej√°ndolo hace cuatro a√Īos, cuando estaba encinta de Juan Jos√©. “Se hab√≠a metido en internet en p√°ginas porno y amenazaba a los ni√Īos”, explica.

Pero lo peor estaba por llegar: “me hac√≠a la vida imposible, me acos√≥ y me agredi√≥ en la calle” en octubre de 2012. Empez√≥ entonces un proceso judicial, acompa√Īado de una orden de alejamiento.

Su marido obtuvo no obstante el derecho de visita de sus dos hijos mayores, Yriai y Paola. “Cuando se cumpl√≠an esas visitas mis hijos fueron abusados sexualmente por el padre y el abuelo”, afirma casi sin encontrar las palabras.

Sandra muestra, con l√°grimas en los ojos, un dibujo insoportable hecho por su hijo de un hombre con un enorme genital que atraviesa el vientre de un ni√Īo.

“√Čl no dec√≠a nada porque quer√≠a mucho a su abuelo”, dice la madre. “He tenido que ingresarlo en una psiquiatra porque est√° mal, se pregunta por qu√© le han hecho eso”, agrega, mientras Lola pierde el control.

Luego se calma: “estamos luchando por una vida mejor, pero nos falta lo b√°sico y con los recortes tambi√©n est√° amenazado nuestro asistente social, que hasta puede perder su trabajo”.

Dos leyes en 2005 y 2009 convirtieron a Espa√Īa en uno de los pa√≠ses punteros en la protecci√≥n de la mujeres, creando tel√©fonos de ayuda, tribunales especializados y una pulsera electr√≥nica que luego fue copiada por Francia, Italia y Gran Breta√Īa.

En Espa√Īa, donde cada muerte debida a la violencia de g√©nero aparece en toda la prensa, 61 mujeres murieron en 2011 por esta raz√≥n, contra 114 en Francia, 114 en Inglaterra y Gales y 137 en Italia.

“Con la ley se han hecho cosas realmente positivas pero el problema es que la ley tiene que ser aplicada correctamente”, se√Īala una portavoz de la ONG Amnist√≠a Internacional, criticando la falta de medios.

Seg√ļn la asociaci√≥n Foro de Pol√≠tica Feminista, el programa para la prevenci√≥n de la violencia machista se fij√≥ para 2014 en 21,8 millones de euros, en baja de 22,5% respecto a 2008. El gobierno conservador de Mariano Rajoy niega por su parte que haya habido una reducci√≥n.

“Te dan un n√ļmero de tel√©fono pero cuando quieres llamar para que te vengan a a socorrer no contesta nadie”, dice Sandra, que vive con el miedo a una nueva agresi√≥n de su exmarido o su exsuegro.

“Quiero marcharme de aqu√≠. Los ni√Īos empiezan a estar muy nerviosos y les dan ataques de nervios” si nos acercamos a su casa, dice.

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