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Se reanuda audiencia en Guant√°namo por atentados del 11S
Publicado por: Agencia AFP
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El autoproclamado cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos y otros cuatro acusados se presentaron nuevamente este lunes ante una corte en Guant√°namo en una audiencia previa al juicio.

Esta audiencia debe preparar un proceso que no deber√≠a comenzar antes de un a√Īo en Guant√°namo, once a√Īos despu√©s de los atentados y tras el vano intento de la administraci√≥n de Barack Obama para organizarla ante un tribunal de Manhattan.

El paquistan√≠ Jalid Cheij Mohamed, quien reivindic√≥ los ataques de 2001, apareci√≥ con la barba te√Īida con henna y un turbante tradicional en la cabeza, al igual que otro de los acusados, el yemen√≠ Walid ben Atash.

“No creo que haya tipo alguno de justicia en este tribunal”, dijo Mohamed durante su comparecencia.

Se trata de la segunda aparición de Jalid Cheij Mohamed y los otros acusados ante el tribunal especial de las comisiones militares en la base naval estadounidense de Guantánamo en Cuba.

De ser condenados por los atentados que dejaron m√°s de 3.000 muertos, los acusados enfrentar√°n la pena capital.

Mientras los fiscales se niegan a revelar información clasificada y con parte de los debates de cinco días a puerta cerrada, la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU por su sigla en inglés) y 14 grupos de medios reclaman transparencia.

Sobre la mesa est√°n las torturas y abusos que los cinco hombres alegan haber sufrido a manos de las autoridades estadounidenses, as√≠ como el estatus de “clasificado” impuesto por el gobierno sobre los detalles del tratamiento a los sospechosos en nombre de la seguridad nacional.

“Si va a haber un juicio sobre lo ocurrido el 11-S (…) s√≥lo la verdad debe aflorar y no la interpretaci√≥n de la verdad que hace el gobierno hasta la apertura del proceso; ahora mismo, es solo su interpretaci√≥n”, dijo Cheryl Borman, que defiende al yemen√≠ Walid ben Atash.

“El gobierno no deber√≠a poder ocultarse detr√°s de asuntos clasificados”, agreg√≥.

Previo a su transferencia en 2006 a Guant√°namo, los cinco acusados estuvieron detenidos en prisiones secretas de la CIA, donde fueron objeto de tratos que han sido calificados de tortura.

“El p√ļblico tiene derecho a enterarse de los procedimientos”, dijo James Connel, que representa a Ali Abd al-Aziz Ali -tambi√©n conocido como Amar al-Baluchi-, el sobrino paquistan√≠ de Mohamed.

“El gobierno desclasific√≥ el hecho de que Mohamed fue sometido a t√©cnicas de interrogatorio muscular tras su captura y a un tratamiento severo, que incluye 183 sesiones de simulaci√≥n de ahogo (“ndlr: “submarino”), declar√≥ Jason Wright, abogado de Jalid Cheij Mohamed.

“Los m√©todos de nuestro gobierno no son un libro abierto”, estim√≥ por su parte el fiscal general Mark Martins.

La ACLU y los medios protestan una demora de 40 segundos en el audio para los periodistas y un n√ļmero selecto de miembros del p√ļblico, que siguen los procedimientos detr√°s de un cristal a prueba de sonido.

Alegan que esa demora, que permite a los censores militares eliminar declaraciones cuyo contenido consideren que afecta la seguridad nacional, viola la libertad de prensa y de expresión garantizadas en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

Los abogados de los acusados también denuncian lo que consideran la censura de todos los documentos y comunicaciones que comparten con sus clientes.

Con un total de 25 recursos, el juez coronel James Pohl también debe pronunciarse sobre si los acusados pueden dejar la sala durante los debates o elegir la ropa que lucirán ante la corte.

En este sentido, el magistrado autoriz√≥ este lunes a los acusados a que puedan no estar presentes en los debates, pero deben “comprender su derechos y sus opciones”, subray√≥.

El coronel Pohl tom√≥ esta decisi√≥n, efectiva desde este martes, tras un breve enfrentamiento con un abogado que quer√≠a “hablar de la tortura” padecida por los acusados durante estos cuatro a√Īos y medio.

El capit√°n Michael Schwartz, defensor militar de Ben Attach, un pr√≥ximo a Osama Bin Laden que dirig√≠a el campo de entrenamiento en Afganist√°n donde dos de los piratas a√©reos fueron formados, estim√≥ que hab√≠a que hablar de las “intimidaciones f√≠sicas y emocionales” para decidir sobre su presencia o ausencia en el tribunal. Pero el juez se opuso categ√≥ricamente, rechazando escuchar “un argumento sin fundamento”.

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