Notas
Se necesitan regulaciones urgentes para las Termoeléctricas
Publicado por: Fundación Terram
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El tema de la generaci√≥n el√©ctrica est√° en la agenda p√ļblica, tanto por las peticiones y presiones que realiza el sector empresarial al gobierno, como por el rechazo que provocan en la ciudadan√≠a los proyectos de generaci√≥n el√©ctrica, las dos caras de una misma moneda, que evidencian los problemas que presenta la pol√≠tica el√©ctrica del pa√≠s.

El hecho que las comunidades locales cada vez est√©n m√°s dispuestas a realizar actos para sacar a la luz p√ļblica sus demandas, pone en evidencia que algo est√° pasando.

Desde hace un tiempo vemos que crece la oposici√≥n a este tipo de proyectos, se realizan marchas, por los correos electr√≥nicos circulan mensajes, por las redes sociales la gente intercambia informaci√≥n, y se realizan tambi√©n acciones medi√°ticas como la construcci√≥n del ata√ļd m√°s grande del mundo rechazando la termoelectrica Los Robles durante el gobierno de Bachelet, las acciones en rechazo a la central Barrancones, o la toma de la central Bocamina II hace unos d√≠as y el reciente ‚Äúautoenterramiento‚ÄĚ de vecinos que viven aleda√Īos a esta generadora.

Definitivamente, ya no es posible responsabilizar a los ‚Äúambientalistas‚ÄĚ de la oposici√≥n a este tipo de proyectos, pues son las comunidades locales las que est√°n cada vez m√°s activas mostrando su rechazo, que muchas veces se funda en la propia experiencia de vida; basta ver lo que ha estado pasando en la zona de Punchuncav√≠ – Quintero.

Un estudio elaborado por Fundación Terram para el periodo que va entre enero de 2000 y junio de 2011 muestra que de 222 proyectos de generación eléctrica que han pasado por el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, 153 presentan conflictos, y de ellos, 93 son proyectos termoeléctricos. O lo que es equivalente, del total de 222 proyectos que han pasado por el Sistema de Evaluación Ambiental, que representan 26.148 MW, un total de 22.845 MW presentan o presentaron conflicto. De ese total, 16.256 MW (93 proyectos) son termoeléctricos.

Los datos muestran adem√°s que el 86% de los proyectos que ingresaron a Evaluaci√≥n lo hicieron entre el a√Īo 2006 y 2011, lo que evidencia que se produjo un masivo ingreso al Sistema a partir del 2006, a ra√≠z de la crisis de abastecimiento de gas con Argentina. Esto genera una concentraci√≥n de proyectos en evaluaci√≥n, en su mayor√≠a t√©rmicos.

El argumento del empresariado frente a la avalancha de proyectos es que en los pr√≥ximos a√Īos aumentar√° la demanda el√©ctrica debido a la actividad minera, la que actualmente consume cerca de un 37% de la electricidad producida en el pa√≠s, lo que har√≠a urgente garantizar que estos proyectos se puedan materializar. Sin embargo, el rechazo creciente que presentan este tipo de proyectos da cuenta que existe un problema mayor: un problema de pol√≠tica p√ļblica.

El centro del problema es bien simple. En Chile el sistema de generación eléctrica está entregado completamente a privados, por lo que son las empresas las que definen dónde, cuándo y con qué tecnología instalar nuevos proyectos energéticos.

El gobierno no tiene ning√ļn instrumento para ordenar a las empresas generadoras, ya sea por tipo de fuente (hidroel√©ctrica, termoel√©ctrica, renovables u otros), por su ubicaci√≥n, por potencial, etc. Al no existir en el Estado una institucionalidad con instrumentos regulatorios capaces de ordenar la proyecci√≥n de la demanda, esto queda en manos de las empresas privadas, que s√≥lo deben anunciar sus proyectos e ingresarlos a evaluaci√≥n ambiental, lo que explica la cantidad de proyectos en evaluaci√≥n.

Junto con ello, está el hecho que muchas de las plantas generadoras nunca fueron evaluadas ambientalmente, pues son anteriores a que existiera ley ambiental en el país. Esto en el caso de las termoeléctricas puede resultar dramático, y tiene como consecuencia altos niveles de ineficiencia y contaminación al aire de ciertas plantas generadoras, lo que a su vez explica la sensibilidad de la gente frente al este tipo de proyectos.

A√ļn m√°s, el pa√≠s no cuenta con regulaciones que establezcan un periodo de vida √ļtil para las generadoras y/o termoel√©ctricas en particular, lo que permite que funcione una planta como Laguna Verde, que tiene m√°s de 70 a√Īos, pero que para sus propietarios resulta rentable. Tampoco hay regulaciones para la tecnolog√≠a a usar, por lo que no es posible exigir la aplicaci√≥n de tecnolog√≠a de punta. Lo que es peor, los combustibles s√≥lidos no est√°n regulados en la ley chilena.

En definitiva, no hay regulaciones ni fiscalización para el tipo de carbón o petcoke que se utiliza en las centrales a carbón. Otro tema que está generando mucha conflictividad, especialmente con las comunidades costeras y pescadores artesanales, es la ausencia de normativa para las emisiones al agua de las centrales térmicas, pues éstas succionan agua del borde costero y la devuelvan 8 a 10 grados más caliente, lo que mata la vida en el área.

Todos estos elementos configuran un escenario muy preocupante; las comunidades no quieren m√°s proyectos en su zona, los empresarios reclaman y presionan por que se les aprueben proyectos, la institucionalidad ambiental est√° cuestionada y las regulaciones son claramente insuficientes.

La pregunta es qu√© pasara ahora, ¬ŅSer√° capaz el gobierno de asumir su rol y cautelar el bien p√ļblico, o seguiremos en una creciente conflictividad sin soluci√≥n?.

Descarga aquí cartilla ciudadana (PDF)

Descarga aquí mapa de termoeléctricas (PDF)

Flavia Liberona Céspedes

Bi√≥loga de la Universidad Cat√≥lica de Chile. Desde 2007 es Directora Ejecutiva de Fundaci√≥n Terram. Se ha desempe√Īado como docente y miembro activo de diversas redes de trabajo como la Red Bosque Nativo, Alianza Ays√©n Reserva de Vida, Consejo Defensa de la Patagonia, entre otros. Fue miembro del Consejo Consultivo de CONAMA y del Consejo Consultivo de la Ley de Recuperaci√≥n y Fomento del Bosque Nativo.

URL CORTA: http://rbb.cl/31nt
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