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Brasil intensifica lucha contra la corrupción
Publicado por: Agencia AFP
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La voluntad sin precedentes de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, de enfrentar la corrupción cobró fuerza con la dimisión del ministro de Turismo, el cuarto que deja el gobierno en 100 días tras ser blanco de denuncias, y alienta un masivo movimiento ciudadano.

“El grado de tolerancia de la presidenta ante las denuncias de corrupci√≥n es menor que el de (su antecesor y padrino pol√≠tico Luiz Inacio) Lula (da Silva) y otros presidentes, que blindaban y proteg√≠an a los pol√≠ticos denunciados”, dijo a la AFP el secretario general de la ONG Contas Abertas, Gil Castello Branco.

“Si hay actos indebidos constatados en el gobierno, adoptar√© medidas”, ha afirmado en varias ocasiones la presidenta.

El ministro de Turismo Pedro Novais se convirti√≥ el mi√©rcoles en el cuarto forzado a renunciar en 100 d√≠as, tras denuncias de que pagaba a empleados de su casa con dinero del Congreso. La polic√≠a investiga en paralelo a la cartera y orden√≥ la detenci√≥n de 38 de sus funcionarios por millonarios desv√≠os p√ļblicos.

En agosto cayó el ministro de Agricultura, Wagner Rossi, tras denuncias sobre presuntos desvíos en su cartera y sus relaciones con una empresa agraria; en julio el de Transportes, Alfredo Nascimento, también por denuncias de corrupción, y en junio dimitió el ministro jefe de Gobierno Antonio Palocci, acusado de rápido enriquecimiento cuando era diputado.

La actitud de la presidenta de reclamar la salida del gabinete de sus ministros blanco de denuncias es un reflejo de una sociedad menos tolerante con la corrupci√≥n, y coincide con un movimiento ciudadano que comienza a organizarse, explic√≥ el responsable de Contas Abertas, ONG que investiga desv√≠os de dinero p√ļblico.

“La sociedad est√° acompa√Īando este momento de una forma que ya no es pasiva. En raras oportunidades la poblaci√≥n brasile√Īa se moviliz√≥, y lo estamos haciendo ahora. Esperamos que la limpieza en la pol√≠tica contin√ļe”, expres√≥.

El pasado 7 de setiembre, 25.000 brasile√Īos se manifestaron en Brasilia contra la corrupci√≥n, en una protesta organizada a trav√©s de redes sociales en internet. Otra masiva manifestaci√≥n anticorrupci√≥n ha sido convocada el pr√≥ximo martes en Rio de Janeiro.

Pero la acción del gobierno contra la corrupción tiene sus límites y no es tan fuerte como se esperaba inicialmente, especialmente por la necesidad de garantizar la gobernabilidad, evaluó a la AFP el politólogo Everaldo Moraes.

“Rousseff busca una paz con la opini√≥n p√ļblica, mostrando que no es tolerante con la corrupci√≥n, pero al mismo tiempo intenta no incendiar la relaci√≥n con sus aliados”, afirma Moraes.

De los cuatro ministros que dejaron el gobierno por acusaciones de corrupci√≥n, s√≥lo uno, Palocci, pertenece al gobernante Partido de los Trabajadores. Dos son del Partido del Movimiento Democr√°tico (PMDB, centro), el mayor aliado del gobierno, y otro del Partido de la Rep√ļblica (PR, centroderecha).

Seg√ļn Moraes, la presidenta ha mantenido las pr√°cticas de siempre de la pol√≠tica brasile√Īa, como “poner los ministerios en manos de partidos aliados, que tal vez sea lo m√°s peligroso en t√©rminos de corrupci√≥n: la falta de control del gobierno sobre los propios ministerios”.

La corrupci√≥n en la pol√≠tica brasile√Īa pone en evidencia una pr√°ctica arraigada y dif√≠cil de controlar: el reparto por el presidente de altos cargos del gobierno entre partidos aliados a cambio de apoyo parlamentario, explic√≥ recientemente a la AFP el director de la ONG Transparencia Brasil, Claudio Abramo.

Seg√ļn Abramo, el gobierno brasile√Īo tiene 60.000 cargos de confianza, contra 9.000 en Estados Unidos, una situaci√≥n que se reproduce en escala a√ļn mayor y m√°s dif√≠cil de controlar en los 27 estados y m√°s de 5.000 municipios.

Rousseff, una ex guerrillera de 63 a√Īos, heredera pol√≠tica del izquierdista de Lula y en el poder desde el 1 de enero, cuenta con una alianza de nueve partidos. El PR dej√≥ recientemente la coalici√≥n enojado con la salida de su ministro, el de Transportes, del gabinete.

Un quinto ministro, el de Defensa, Nelson Jobim (PMDB), dej√≥ el gobierno en agosto tras criticar p√ļblicamente a otros miembros del gabinete.

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