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La violación masiva usada como arma en la guerra de Libia: víctimas son abandonadas en el desierto
Publicado por: Christian Leal
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Mientras la guerra por sí misma ya es una recopilación de sucesos violentos, en Libia, una nueva arma cuyas consecuencias culturales pueden provocar tratos tan inhumanos como ser abandonado para morir en el desierto comienza a develarse de la manos de los primeros testimonios: la violación de mujeres.

Seg√ļn un reporte especial del diario chino Global Times, las √ļltimas semanas han visto un aumento alarmante en el caso de violaciones en Libia, principalmente a manos de los soldados del Ej√©rcito leal al dictador Muamar Gadafi.

El abuso sexual de una mujer tiene características dramáticas universales, pero en Libia, un país musulmán conservador, puede devenir en un destino horrendo. Esto, porque la violación se considera una humillación para toda la familia de la víctima, provocando que -en muchos casos- la mujer abusada sea echada a la calle, o incluso abandonada a su suerte en medio del desierto.

Suleiman Refadi, un cirujano del hospital de Ajdabiya dice haber recibido cientos de consultas por pruebas de VIH. Y aunque hasta el momento todas ellas han resultado negativas, pareciera que la enfermedad venérea no es la principal preocupación de sus pacientes.

“Somos un pa√≠s musulm√°n muy conservador. Si cualquier miembro de la familia es violada, se vuelve un estigma para la familia completa”, explica, agregando que el mismo sentimiento evita que se lleven a cabo investigaciones.

“Si revelara mis sospechas (a los miembros de la familia), no s√≥lo arriesgar√≠a a la v√≠ctima sino a m√≠ mismo. Si sigues un caso y una familia se da cuenta de que podr√≠as descubrir algo que hiera su dignidad, te matar√°n”, relata, incluso bajando la voz frente al corresponsal de Global Times.

Refadi se√Īala que educar a las familias para aceptar a una pariente que fue violada parece una labor imposible. “Es una tarea muy dif√≠cil. Incluso si me dieran 1 mill√≥n de d√≥lares no lo har√≠a”, confidencia.

El m√©dico explica que para una mujer casada que fue v√≠ctima de una violaci√≥n, la √ļnica posibilidad es olvidar el incidente. En tanto, para una mujer sin esposar, s√≥lo le queda la improbable posibilidad de intentar que una operaci√≥n repare su himen para demostrar su virginidad, o bien casarse con un primo que acepte su condici√≥n.

“Se han reportado cientos de casos de violaciones en tantos lugares. ¬ŅUna casualidad? Lo dudo mucho”, sentenci√≥ Refadi, quien piensa que se trata de una acci√≥n deliberada de las tropas oficialistas para infundir temor en los rebeldes.

Pero algunos est√°n tratando de hacer algo al respecto. Seham Sergewa es una psic√≥loga de Bengasi quien fue llamada confidencialmente por la madre de una mujer violada para tratarla. Seg√ļn cuenta, a partir de ese hecho comenz√≥ a ser contactada en secreto cada vez por m√°s mujeres.

En un intento de reunir evidencias, encuestó a 70.000 familias en campos de refugiados. De 59.000 respuestas recibidas, 259 mujeres admitieron haber sido violadas por milicianos de Gadafi. Algunas de ellas contaron que fueron mantenidas cautivas durante días en casas abandonadas, donde hasta 15 hombres podían turnarse para abusar de ellas.

“Les pregunt√© qu√© pod√≠a hacer para ayudarlas… ‘nada’, me respond√≠an, ‘s√≥lo deme un abrazo’”, relat√≥ Sergewa a Global Times.

Seg√ļn explic√≥ la psic√≥loga, para evitar despertar sospechas, en ocasiones ha debido visitar a todas las familias de una aldea, casa por casa, s√≥lo para llegar hasta 2 mujeres que solicitaron su ayuda.

Sergewa ya entregó los antecedentes a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, cuyos fiscales están investigando las denuncias, teniendo cuidado de mantener en secreto tanto los nombres de las víctimas como las localidades donde residen.

El fiscal en jefe de la CIJ, Luis Moreno-Ocampo, se√Īal√≥ que estaban considerando el tema como una sistematizaci√≥n de “violaciones masivas”. “Estamos investigando. A√ļn no estamos listos para presentar los primeros casos pero esperamos tenerlos en los pr√≥ximos meses”, declar√≥ a CNN.

El periódico chino pudo conversar con civiles que aseguraron haber encontrado muchos condones y píldoras de Viagra en los tanques capturados por los rebeldes. Incluso algunos de los soldados confesaron que las órdenes de Gadafi eran tomar todo lo que pudieran, incluyendo dinero, joyas e incluso, mujeres.

Pero el camino de la justicia no será fácil, ya que concientes del peligro, las víctimas son reacias a colaborar.

“Muchas mujeres me dicen que lo que ya est√° hecho no se puede cambiar y no quieren hablar sobre el tema. ‘Con s√≥lo ayudar a investigar siento que me est√°n violando nuevamente’, me se√Īal√≥ una de ellas”, concluy√≥.

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