Han pasado 29 años desde que la princesa Diana murió en un accidente automovilístico en París, pero su figura todavía atraviesa a la familia real británica.
Su legado aparece en las causas que impulsa el príncipe William, en la batalla que Harry libró contra los tabloides y hasta en la fractura entre dos hermanos que tenían apenas 15 y 12 años cuando perdieron a su madre.
Este 31 de agosto encuentra, además, a la familia en un escenario particularmente simbólico. Harry regresó recientemente a Reino Unido junto a Meghan Markle y sus hijos, Archie y Lilibet, seis años después de abandonar sus funciones como miembros activos de la realeza. Semanas antes, durante otra estadía en el país, el duque de Sussex llevó a sus hijos por primera vez hasta Althorp, la propiedad de los Spencer donde descansa Diana.
La historia de Diana terminó abruptamente el 31 de agosto de 1997. Tenía 36 años y llevaba apenas un año divorciada del entonces príncipe Carlos. Su muerte provocó una reacción popular que sorprendió incluso al Palacio de Buckingham: miles de personas dejaron flores frente a las residencias reales y la demora de Isabel II en reaccionar públicamente desató críticas contra la monarquía.
La presión llegó al punto de que la reina finalmente habló al país por televisión en vísperas del funeral y, en un acto simbólico que pasaría a la historia, hizo una reverencia ante el féretro de la mujer que puso en jaque su posición frente al mundo.
Casi tres décadas después, son sus hijos quienes mantienen viva buena parte de aquella historia. Pero lo hacen de maneras radicalmente distintas.
William: cambiar la monarquía desde dentro
William eligió permanecer dentro de la institución que algún día deberá encabezar. Sin embargo, una de sus principales causas tiene una conexión directa con su infancia junto a Diana: combatir la falta de vivienda. Cuando era niño, su madre llevó tanto a William como a Harry a conocer organizaciones que ayudaban a personas sin hogar.
Aquellas visitas dejaron una huella. En el documental de ITV Prince William: We Can End Homelessness, William recordó cómo Diana intentaba eliminar las barreras entre sus hijos y las personas que conocían. “Mi madre me llevó a The Passage. Nos llevó a Harry y a mí”, contó el príncipe al recordar aquellas experiencias. También describió a Diana “haciendo que todos se sintieran relajados, riéndose y bromeando con todos”.
William convirtió esa experiencia en una de sus banderas. En 2005 asumió como patrono de Centrepoint, organización vinculada a jóvenes sin hogar, y en 2019 hizo lo mismo con The Passage.
En 2023 fue todavía más lejos con Homewards, un programa de cinco años que busca demostrar que resulta posible prevenir y terminar con la falta de vivienda en distintas comunidades británicas.
Harry: la batalla que Diana no pudo terminar
Harry tomó otro elemento de la historia de su madre: su compleja relación con la prensa. Durante años responsabilizó a los tabloides y a la persecución mediática por el trauma que marcó su infancia. Recordemos que el príncipe tenía solo 12 años cuando Diana murió mientras el vehículo en el que viajaba huía de fotógrafos en París.
Esa experiencia terminó convertida en una guerra judicial. Harry demandó a importantes grupos de la prensa británica por supuestas invasiones a la privacidad y prácticas ilícitas. Consiguió algunas victorias, aunque en julio de 2026 sufrió un duro revés cuando el Tribunal Superior rechazó las 97 reclamaciones presentadas por él y otros demandantes contra Associated Newspapers, editora del Daily Mail.
El propio Harry vinculó esa cruzada con una causa que considera mayor que él. “Hay obviamente un elemento personal al presentar esta demanda, motivado por la verdad, la justicia y la rendición de cuentas, pero no se trata solo de mí”, sostuvo en su declaración escrita ante la justicia británica en el caso contra Associated Newspapers.
Su enfrentamiento con la prensa también terminó cruzándose con su ruptura familiar. Harry y Meghan dejaron sus funciones reales en 2020 y se instalaron en California por seis años. Desde entonces, el duque expuso sus diferencias con la monarquía en la entrevista con Oprah Winfrey, la serie documental de Netflix y sus memorias Spare.
El conflicto profundizó especialmente la distancia con William y con su padre, el rey Carlos III, aunque hay una luz de esperanza para la relación con este último, considerando su vuelta al Reino Unido.
29 años desde la muerte de Diana
Así, 29 años después de la muerte de Diana, sus dos hijos parecen representar dos caras distintas de su herencia. William intenta trasladar algunas de sus causas y su cercanía con las personas hacia una monarquía que algún día encabezará. Harry, en cambio, abandonó el centro de esa institución y convirtió su rechazo a la intromisión de la prensa en una batalla personal.
Diana nunca alcanzó a ver en qué hombres se convertirían aquellos niños que caminaban detrás de su féretro en 1997. Pero casi tres décadas después, tanto el futuro rey que decidió quedarse como el príncipe que decidió marcharse siguen construyendo parte de sus vidas alrededor de las huellas que dejó su madre.