El calendario logístico del comercio exterior peruano enfrenta un desafío inédito: el tránsito de alimentos frescos y perecibles hacia el mercado europeo quedará condicionado por una cadena de demoras, sobrecostos y posibles deterioros.

El calendario marcará pronto septiembre, y la gran interrogante es si el reloj logístico de las exportaciones peruanas entrará en cuenta regresiva. Dos huelgas en Países Bajos amenazan la estabilidad de una de las rutas más vitales para los productos agrícolas del Perú hacia Europa, creando un escenario de incertidumbre que podría extenderse por semanas y afectar a cientos de empresas nacionales. Un caso que Chile, su principal competidor en el sector, debe mirar de cerca.

Las anunciadas paralizaciones, aunque breves en duración, tienen el potencial de desatar un efecto dominó sobre la cadena logística de exportación, con repercusiones para productos y regiones enteras, según conoció BioBioChile.

El próximo viernes 4 de septiembre, los puertos de Róterdam, Ámsterdam y Zeeland detendrán sus operaciones durante casi ocho horas. Durante ese lapso, se suspenderán tareas como la atención de buques, carga y descarga de contenedores, remolque, aseguramiento de mercancías e inspecciones necesarias para liberar los envíos.

Cinco días más tarde, el miércoles 9 de septiembre, una huelga nacional interrumpirá durante 24 horas el transporte ferroviario de carga y pasajeros en Países Bajos. La Federación Holandesa de Sindicatos (FNV) lidera estas protestas, que buscan presionar al gobierno neerlandés para que retire su propuesta de recortar 6.500 millones de euros del presupuesto de la seguridad social.

El problema no radica únicamente en las horas de inactividad, de acuerdo a los entendidos en el tema. Durante la huelga portuaria, los barcos seguirán llegando, pero parte de sus contenedores no será descargada al ritmo habitual.

Cuando la actividad se reanude, la acumulación de naves y operaciones pendientes podría coincidir con la paralización del sistema ferroviario. Óscar Quiñones, jefe del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), advirtió a Gestión que la paralización portuaria podría afectar la atención de unas cuatro embarcaciones, considerando que los puertos atienden un promedio de doce naves diarias.

“La atención de operaciones de carga y descarga tras esa primera pausa puede demorar entre 12 y 24 horas”, explicó.

Efecto dominó

La secuencia de ambas huelgas, separadas por apenas cinco días, genera un riesgo acumulativo para la cadena logística. El sistema no recupera su velocidad anterior de manera instantánea, ya que primero debe absorber el rezago acumulado.

Según estimaciones de especialistas peruanos, la red logística podría tardar cerca de cinco días en procesar las demoras iniciales. Ese intervalo coincide precisamente con el espacio entre ambas paralizaciones, lo que multiplica los cuellos de botella y traslada el retraso desde los puertos hacia depósitos, terminales ferroviarias y centros de distribución en toda Europa.

Bill Gee, profesor de Economía y Finanzas de ESAN University, lo sintetizó así: “El impacto económico no depende solo de cuántas horas puede durar la huelga, sino de dónde se produce y qué tan congestionado se encuentra el sistema. Incluso en la paralización de ocho horas, los buques van a seguir llegando y los contenedores van a dejar de descargarse al ritmo previsto. […] Cuando las operaciones se reanuden, va a quedar una cola, un rezago de buques, contenedores”.

Agregó: “El punto es que existe un riesgo de propagación; o sea, una huelga relativamente corta, si no es resuelta, puede generar retrasos, puede llamar a mayores huelgas, y eso sí sería un problema mayor”.

El papel estratégico

Países Bajos es mucho más que un destino final para los productos peruanos: funciona como una puerta de entrada estratégica al mercado europeo, conectando con Alemania, Bélgica, Francia y los países nórdicos. Róterdam no solo es el punto final de la travesía marítima, sino un nodo fundamental de redistribución a través de carreteras, trenes y vías fluviales.

Los datos oficiales revelan que Países Bajos es el segundo destino de las agroexportaciones peruanas y la entrada clave para la distribución de productos hacia toda Europa. Los valores exportados llegan a un aproximado de US$ 2,500 millones anuales, de los cuales casi 80% son de productos agrícolas y perecederos.

El rol de Róterdam se refuerza por el volumen y tipo de carga que recibe. En septiembre de 2025, Perú exportó a Países Bajos mercancías por más de 317 millones de dólares. Los productos agroindustriales no tradicionales representaron unos 268 millones de dólares y 73.678 toneladas enviadas al mercado neerlandés, de acuerdo a los mismos datos.

Los arándanos encabezaron la lista, con 146 millones de dólares y más de 19.000 toneladas, seguidos por las paltas frescas, que representaron alrededor de 40 millones de dólares y casi 19.000 toneladas, y el cacao en grano, con 39 millones de dólares y más de 5.600 toneladas.

Contratos en la cuerda floja

El desafío para los exportadores peruanos va más allá de la demora en los puertos. Los productos perecibles, en especial los arándanos, viajan dentro de una cadena de frío programada para trayectos de 30 a 40 días, explican los expertos.

Cualquier alteración en ese cronograma puede traducirse en productos con deterioro y menor tiempo de exposición comercial. “La programación de las exportaciones peruanas, especialmente las perecibles, requiere tres meses de anticipación. Solo las más simples exportaciones se planifican entre cuatro y ocho semanas, a causa de la tramitación existente en nuestra economía”, sostuvo Ballena a Gestión.

Gee, en tanto, advirtió que “algunos días adicionales pueden traducirse en mayores costos de almacenamiento, refrigeración, transporte terrestre, mayores estadías de contenedores o, en el peor de los casos, pérdida total comercial del producto”.

El daño económico no siempre implica la pérdida total de la carga. Una fruta que arriba a destino con menos días de conservación puede venderse con descuento, ingresar tarde a una campaña promocional o incluso ser rechazada por una cadena de supermercados. Esto comprime el margen del exportador y puede generar penalidades por incumplimiento contractual, aun cuando la producción haya salido a tiempo desde Perú.

Reacción y vulnerabilidad

La vulnerabilidad no se limita a los grandes conglomerados. Trescientos treinta y nueve empresas peruanas utilizaron Países Bajos como destino para sus exportaciones en septiembre de 2025.

Lima, Lambayeque e Ica figuran entre las regiones más expuestas, lo que implica que las dificultades originadas en Europa pueden trasladarse a productores, empacadoras, transportistas y trabajadores en territorio peruano.

Cambiar el destino del cargamento cuando el buque ya está en tránsito no es una decisión sencilla ni automática. Los puertos alternativos, como Amberes en Bélgica o Hamburgo en Alemania, requieren disponibilidad, autorización de la naviera, coordinación aduanera y nuevas conexiones terrestres.

Además, si varios operadores buscan alternativas al mismo tiempo, la congestión podría trasladarse de un puerto a otro. El contexto internacional tampoco acompaña: los fletes se encarecen cuando sube el precio del petróleo o crece la incertidumbre sobre las rutas marítimas.

Ante este panorama, los expertos recomiendan identificar los buques que llegarán alrededor de las fechas de paralización y revisar diariamente sus itinerarios. Además, sugieren coordinar con los operadores el traslado por camión o barcaza fluvial cuando la red ferroviaria no esté disponible.

Un crecimiento exportador

El crecimiento de las exportaciones peruanas ofrece una perspectiva de lo que está en juego. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) informó recientemente que las exportaciones de bienes provenientes de las regiones del interior del Perú alcanzaron los 46.592 millones de dólares en el primer semestre de 2026, un incremento del 37% respecto al mismo periodo del año anterior.

El ministro de ese sector, Rogers Valencia, precisó que estas exportaciones representaron el 86,5% del total nacional, reflejando una mayor contribución regional al crecimiento exportador del país.

Entre enero y junio de 2026, 19 regiones del país incrementaron sus exportaciones, con Huánuco, Pasco, Áncash, Puno, Ica, Arequipa, Junín y Huancavelica superando el 50% de aumento.

En el norte, Áncash sobresalió con 4.798,6 millones de dólares por cobre, mientras que La Libertad sumó 3.913,7 millones de dólares por oro, arándano y palta, y Cajamarca 2.286,8 millones por oro y café.

En el centro, Ica alcanzó 4.964,1 millones de dólares, impulsada por minerales y frutas como uva, arándano y palta. El sur registró alzas gracias a los precios de los minerales, con Arequipa y Puno liderando en cobre, oro, plata y quinua. Madre de Dios, en el oriente, destacó por el oro y la castaña amazónica.

Las exportaciones se canalizaron principalmente a través del puerto del Callao, seguido por el aeropuerto Jorge Chávez y el puerto de Matarani. La exportación vía el Terminal Portuario Multipropósito de Chancay también mostró un crecimiento notable.