La Justicia de Brasil ordenó este viernes la liberación de Agostina Páez, la abogada argentina que fue detenida en Río de Janeiro en el marco de una causa por injuria racial. La decisión revocó la prisión preventiva que se le había impuesto pese a que la joven se encontraba alojada en un departamento y bajo monitoreo mediante una tobillera electrónica.
El arresto de la joven se concretó a menos de 48 horas de que el Ministerio Público Fiscal carioca solicitara su detención por presunto riesgo de fuga, consigna el medio argentino Perfil.
Sin embargo, tras una presentación de su equipo de defensor, las autoridades judiciales resolvieron dejar sin efecto la medida y ordenar su excarcelación.
Abogada argentina fue liberada de prisión
Según confirmó su abogado, Sebastián Robles, la orden fue dictada cerca de las 16.30 (hora argentina). Desde el mediodía, Páez permanecía en una comisaría de Río de Janeiro y, ya entrada la tarde, solo restaban cumplirse trámites administrativos para que pudiera recuperar la libertad.
Hasta el momento, aún no está definido qué ocurrirá con las medidas cautelares que le habían impuesto con anterioridad. Entre ellas, la prohibición de salir de Brasil y la obligación de portar una tobillera electrónica para garantizar su sujeción al proceso.
Y es que previo a su detención, la justicia brasileña rechazó un pedido de la defensa para que la joven pudiera regresar a Argentina y continuar el proceso judicial desde su país.
En ese sentido, Robles presentó un hábeas corpus en el que nuevamente solicitó que la joven pudiera regresar y continuar el proceso en libertad, pedido que aún no es resuelto.
“Agostina se sometió al debido proceso desde el primer momento, cumplió con todas las medidas impuestas y nunca intentó fugarse. No existían riesgos procesales que justificaran agravar su situación”, sostuvo el abogado, quien advirtió que una eventual prolongación de las restricciones podría interpretarse como una pena anticipada.
¿Por qué fue detenida?
Agostina Páez permanece imputada por injuria racial, un delito que en la legislación brasileña está equiparado al racismo y prevé penas de entre dos y cinco años de prisión, sin posibilidad de excarcelación bajo fianza.
La situación judicial se inició el 14 de enero, cuando fue denunciada por realizar gestos y expresiones racistas contra empleados de un bar de la ciudad carioca, donde se encontraba de vacaciones con amigas.
Por el hecho, su familia expresó preocupación por su estado emocional y evalúa viajar a Brasil para acompañarla, ante el clima de tensión y las amenazas recibidas.
“Está aterrada, tiene mucho miedo”, relató su padre, Mariano Páez, en declaraciones a medios argentinos.
Por su parte, desde la Embajada de la República Argentina en Brasil informaron que se le ofreció asistencia consular, aunque aclararon que el organismo no interviene en el procedimiento judicial.