Sociedad
S√°bado 25 abril de 2020 | Publicado a las 13:12
Ghana se resiste a enterrar a sus muertos para cumplir con viralizada tradición
Por Emilio Lara
La información es de Agencia EFE
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En Ghana, si un difunto tuvo una vida longeva, morirse es una celebración; una fiesta con cientos de invitados por lo que familias enteras se endeudan.

Hace algunas semanas, un video de un grupo de hombres bailando y acarreando un ata√ļd se volvi√≥ viral, lo que catapult√≥ a la fama esta tradici√≥n, aunque al mismo tiempo se volvi√≥ parte de los tan famosos memes que circulan por internet y redes sociales.

La pandemia de Covid-19 ha cortado de raíz este rito, haciendo que muchos familiares prefieran incluso no enterrar a los suyos.

El ghan√©s Kofi Mawutor perdi√≥ a su hijo de 30 a√Īos a finales de marzo y, aunque la fecha de su entierro permanece fijada para el pr√≥ximo 2 de mayo, la familia todav√≠a duda sobre si seguir adelante con un modesto funeral al que acudan pocos asistentes.

“Decidimos enterrarlo en mayo. Tenemos que determinar si ser√° un acto privado a medida que se vaya acercando el d√≠a”, explic√≥ a EFE Emil Agordzo, t√≠o de Mawutor.

Servicio privado “no honra a nadie”

En caso de no serlo, la √ļnica opci√≥n que les queda es la de retrasar el sepelio, ya que como consecuencia de la expansi√≥n global del coronavirus -que en Ghana ya suma 1.100 casos y en torno a una decena de muertes- el Gobierno no permite m√°s que 25 dolientes por rito f√ļnebre.

“En nuestra sociedad, los funerales re√ļnen a las familias. Tanto los que est√°n lejos como cerca se unen en luto junto a la afligida familia. Un entierro privado no puede honrar al difunto. Va a ser duro”, medita Agordzo.

El t√≠o de Mawutor est√° m√°s acostumbrado a despedirse de sus seres queridos en ceremonias con cientos o incluso miles de invitados, que incluyen en ocasiones vistosas ofrendas a los esp√≠ritus de los antepasados, banquetes, bailes tradicionales y el retumbar de los tambores que acompa√Īan al muerto en su √ļltimo viaje.

Pero ese proceder incumple los protocolos básicos de distanciamiento social, prohibición de reuniones, no dar la mano y el uso de desinfectantes que el Gobierno y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerdan a cada minuto.

Mawutor no se encuentra solo ante el gran dilema de cómo dar sepultura a su hijo.

Gloria Alomele, cuyo esposo falleció hace aproximadamente un mes por causas ajenas al coronavirus, afronta un desafío similar, ya que la familia del difunto insiste en celebrar un funeral apropiado para honrar su memoria.

“Por lo que a mi respecta, podemos hacer un entierro privado (primero) y celebrar los ritos funerarios multitudinarios m√°s tarde”, cede ella ante la incertidumbre de cu√°nto tiempo durar√° esta pandemia que ya ha causado casi 200.000 muertos y unos 2,8 millones de contagiados en todo el mundo, al cierre de esta edici√≥n.

Morgues colapsadas

El deseo de celebrar entierros de acuerdo con la tradición -en eventos multitudinarios que duran de viernes a domingo: desde que el cuerpo es retirado de la morgue, velado, sepultado y honrado en un gran banquete con orquesta y carpa- está provocando además otro problema: las cámaras mortuorias de algunos hospitales ya no dan abasto.

Seg√ļn confirmaron a EFE fuentes m√©dicas del Hospital Regional de Bono en Sunyani (centro-oeste), su dep√≥sito de cad√°veres est√° colapsado debido a que muchas familias se niegan a recoger a los suyos mientras aguardan a que se levanten las restricciones impuestas por la emergencia del Covid-19.

“Los ghaneses creen que no se puede celebrar un funeral si no congrega a una gran multitud. Por lo tanto, nadie quiere venir a buscar a los suyos y, por esa raz√≥n, la morgue est√° llena”, detall√≥ el director m√©dico de esta cl√≠nica, Emmanuel Kofi Amponsah.

Como consecuencia, quienes fallecen por enfermedades ajenas al coronavirus -sobre todo a causa de malaria e infecciones respiratorias- no tienen cabida; lo que podr√≠a desembocar en que el hospital, seg√ļn Amponsah, obligue a las familias a llevarse a sus seres queridos a casa inmediatamente despu√©s de su muerte.

El 20 de abril, el gobierno ghanés levantó un confinamiento de tres semanas en Accra y en la ciudad de Kumasi (sur), dando luz verde a la apertura de negocios no esenciales pero manteniendo la prohibición de grandes congregaciones y la paralización de los colegios.

Pese a realizar m√°s de 60.000 test de detecci√≥n -adem√°s de mantener una estrategia agresiva de rastreo de contactos- al menos el 77% de los casos de Covid-19 fueron transmitidos localmente, seg√ļn el Servicio de Salud de Ghana (GHS), las autoridades siguen preocupadas y son cautelosas.

“No ser√° la mejor manera de hacerlo”, lament√≥ Alomele sobre el entierro insulso que, lejos de los valores que marcan la cultura ghanesa desde tiempos inmemoriales, le aguarda a su marido.

“Ser√° una forma muy triste de verlo partir y la p√©rdida ser√° todav√≠a m√°s dolorosa. Pero dado que no sabemos cu√°nto durar√°n las medidas anunciadas por el Gobierno, no podemos mantener su cuerpo en la morgue para siempre”, zanj√≥ resignada.

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