Náuseas, fatiga extrema, antojos o incluso aumento de peso son síntomas comúnmente asociados al embarazo, pero que de una manera misteriosa pueden ser experimentados por personas que no están biológicamente gestando, como el padre o incluso uno de los abuelos del bebé en camino.
Este fenómeno, conocido como síndrome de Couvade, desconcierta a la comunidad médica y científica por su naturaleza aún poco comprendida y su “llamativa” frecuencia.
El término “couvade” proviene del francés ‘couver’, que en español sería “incubar”, y fue utilizado para describir rituales ancestrales (del 50 a. C.) en los que los hombres imitaban el parto.
¿Qué es el síndrome de Couvade? ¿Cuáles son sus síntomas?
Una publicación de la Biblioteca Nacional de Medicina del Centro Nacional de Información de Biotecnología de Estados Unidos, el síndrome de Couvade, puede verse como una forma moderna y psicosomática de expresar la transición a la paternidad. En concreto, el cuerpo refleja emociones como la ansiedad, la empatía o la expectativa frente al nacimiento.
“La mejor manera de describirlo es como un embarazo por empatía”, explica Catherine Caponero, obstetra-ginecóloga de la Clínica Cleveland al medio inglés BBC. Según la especialista, se trata de casos en los que parejas no embarazadas (incluidos padres, parejas del mismo sexo e incluso abuelos) desarrollan síntomas físicos y emocionales similares a los de la gestación.
Los signos pueden aparecer de forma repentina e incluyen:
Náuseas
Dolor de espalda
Sensibilidad corporal
Cambios de humor
Malestar general
Reportan que la evolución de estos síntomas se da similar al embarazo en mujeres: tienden a intensificarse durante el primer y tercer trimestre y desaparecen tras el parto.
Las razones por las que un hombre se puede sentir embarazado sin estarlo
Aunque no está oficialmente reconocido como trastorno por clasificaciones médicas internacionales, diversos estudios sugieren que es más común de lo que se creía. Investigaciones reportan que hasta el 52% de los padres en Estados Unidos han experimentado algún síntoma, cifra que supera el 60% en otros países.
Si bien su causa es un misterio para los científicos, algunos expertos coinciden en que el síndrome de Couvade es multifactorial. Por un lado, nombran factores psicológicos como el estrés, la ansiedad o el impacto emocional de convertirse en padre: “uno de los hitos más importantes de la vida adulta, que puede ser abrumador”, explicó el psicólogo Kevin Gruenberg al citado medio.
Pero por otro lado, también existen indicios de una base biológica, cambios hormonales, disminución de testosterona y estradiol, asociados a conductas de cuidado y vínculo con el bebé, lo que podría explicar síntomas físicos como el aumento de peso o la fatiga.
Al respecto, Robin Edelstein, psicóloga de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, realizó una de las investigaciones más extensas hasta la fecha del síndrome de Couvade y concluyó que mientras las mujeres embarazadas mostraron “grandes aumentos prenatales de cortisol, progesterona, estradiol y testosterona, los hombres experimentaron descensos notables en las dos últimas hormonas”.
“Se cree que la disminución de la testosterona orienta a los hombres hacia el cuidado del bebé y la inversión en la familia, en lugar de buscar nuevas parejas o ser agresivos. Y los niveles más bajos de estradiol pueden facilitar el cuidado”, explica la experta.
¿Y qué pasa luego del parto?
Tras el parto, algunos estudios muestran que los padres que experimentaron mayores cambios durante el embarazo tienden a involucrarse más en el cuidado del bebé y en las tareas del hogar, algo que también confirman sus parejas.
Además, la evidencia indica que el cerebro de los padres también cambia después del nacimiento, adaptándose para fortalecer el vínculo y mejorar la atención al bebé.
“Aproximadamente 10% de los padres primerizos desarrolla depresión prenatal o posparto, mientras que hasta el 18% de los hombres reportan altos niveles de ansiedad durante ese período, y el 7% presenta síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT)”, afirman desde la BBC.
Es más, recalcan que las investigaciones demuestran que “si una madre primeriza padece depresión posparto, su pareja tiene al menos el doble de probabilidades de desarrollarla también“.
Por último, los expertos subrayan que este proceso no es solo una “imitación” de la madre, sino una experiencia propia, influida por factores psicológicos, sociales y biológicos.