Un estudio liderado por Rodrigo Fernández y José Eduardo Galgani, del Departamento de Nutrición y Dietética Universidad Católica (UC), propone un nuevo método para medir el gasto energético humano de manera más precisa.
Los expertos sugieren que el “metabolismo lento”, nombre que se le da al estado en el que el cuerpo quema menos calorías para funciones vitales, podría no necesariamente ser una condición biológica.
De hecho, plantean que es posible que se diagnostique debido a análisis incorrectos de los datos clínicos de los pacientes, a falta de un método más minucioso.
La investigación, que buscaba comprender cómo el cuerpo usa la energía para mantener funciones vitales, regular la temperatura, procesar alimentos y realizar actividad física, se publicó esta semana en la revista Nature Metabolism.
Cuestionando el llamado “metabolismo lento”
Los autores sostienen que, en muchos casos, es posible que los profesionales de la salud calculen el gasto energético de los pacientes con métodos estadísticos que pueden ser inconsistentes.
Por ejemplo, si se dividen las calorías que un paciente quema al día por su peso corporal, esto puede dar un resultado que parezca bajo, por lo que se suele concluir que tiene un metabolismo lento, pero podría ser un error.
“Actualmente, cuando una persona gasta menos energía de lo esperado, se puede considerar que tiene un metabolismo lento, cuando en realidad su gasto energético es normal para su composición corporal, edad o sexo”, explican los investigadores en un comunicado de la UC.
El gasto energético del organismo depende en gran medida del tamaño corporal, esto significa que una persona con mayor peso requiere más energía, ya que posee órganos más grandes y una mayor masa corporal. Sin embargo, los investigadores notaron que estas diferencias no se consideran adecuadamente en los análisis.
Creen que usar indicadores como el “gasto energético por kilo”, puede generar un error matemático, haciendo que las personas con mayor peso parezcan gastar menos energía, aunque su metabolismo sea normal.
“Cuando el gasto energético se analiza correctamente, según las características físicas de cada persona, el metabolismo lento desaparece: nunca existió, fue un error de análisis”, afirman.
En consecuencia, esto puede influir en diagnósticos y tratamientos de enfermedades como la obesidad o el hipotiroidismo, generando interpretaciones erróneas sobre el funcionamiento del propio organismo.
Además, las consecuencias clínicas pueden ser que el paciente reciba tratamientos destinados a “acelerar el metabolismo” o asuma que su organismo tiene alguna anormalidad.
Los expertos también señalan que desvía la atención de las intervenciones que pueden ser realmente útiles, como mejorar la alimentación, hacer más actividad física, terapia conductual, mejorar el sueño, entre otras.
El nuevo método para medir el gasto energético
Con esto en cuenta, Fernández y Galgani desarrollaron un enfoque que utiliza herramientas estadísticas como el Análisis de Covarianza (ANCOVA), que sí considera las variables que influyen directamente en el gasto energético humano.
Con este método, no solo se calcularía el “gasto por kilo”, también se considera la masa muscular, la masa grasa, edad, sexo u otras diferencias corporales.
Además, lo complementan con herramientas gráficas como árboles de decisión, planillas de Excel y códigos computacionales, es decir, nuevas formas de visualizar los datos, lo que permite interpretar con mayor claridad cómo se ajusta el gasto energético según distintas características individuales de los pacientes.
“El metabolismo lento podría ser una interpretación estadística equivocada, no una diferencia fisiológica real”, plantean.
Referencia:
Rodrigo Fernández-Verdejo, Kaja Falkenhain, José E. Galgani y Eric Ravussin. Standardizing the analysis and visualization of human energy expenditure data. Revista Nature Metabolism, 2026.