VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La creencia de que atender el llanto de un bebé lo malacostumbra ha sido desmentida por la evidencia científica actual, que destaca la importancia de responder a las necesidades de los recién nacidos. El contacto físico ante el llanto cumple un rol fundamental en su desarrollo, evitando consecuencias no deseadas como el estrés y promoviendo la regulación emocional, alimentación y sueño. Ignorar el llanto puede tener efectos duraderos en el cerebro en desarrollo, afectando conexiones neuronales. A pesar de la persistencia de mitos, estudios sugieren que dejar llorar a los bebés no genera efectos negativos a corto plazo, aunque organizaciones como La Leche League cuestionan estos hallazgos. El cuidado oportuno de los bebés favorece habilidades sociales y emocionales, siendo el llanto un indicador clave de su estado físico, emocional y neurológico.

Durante generaciones, los padres han escuchado la misma advertencia: si pones mucha atención a las necesidades de un bebé, este “se va a malacostumbrar”. Sin embargo, la evidencia científica actual apunta a que responder al llanto de una guagua no solo no lo perjudica, sino que es clave para su desarrollo y evita una serie de consecuencias no deseadas.

Vale destacar primero, que el llanto es el principal lenguaje de los recién nacidos, según informa Mayo Clinic. Se trata de un acto completamente normal y la labor del cuidador consiste en identificar la causa: hambre, sueño, incomodidad o necesidad de contacto.

En ese sentido, la institución aclara: “no piense que está malcriando al bebé por prestarle demasiada atención. No es posible hacerlo”.

El contacto físico ante el llanto de un bebé

Lejos de ser un hábito negativo, el contacto físico cumple un rol fundamental en el desarrollo de las personas.

Por su parte, la neuróloga infantil Camila Quirino, de Clínica RedSalud, explicó a BioBioChile que cuando el llanto no es atendido oportunamente, se activan respuestas de estrés con liberación de cortisol, lo que puede interferir en procesos clave del cerebro en desarrollo.

Por el contrario, añade la especialista, las guaguas que son consoladas a tiempo presentan mejores resultados en áreas como la regulación emocional, la alimentación y el sueño.

A su vez, la académica Darcia Narváez, de la Universidad de Notre Dame, sostiene en un artículo publicado en Psychology Today (actualizado en el 2024) que ignorar el llanto puede tener efectos duraderos. “Para un bebé, que lo dejen llorar es una tortura”, afirma, argumentando que en esta etapa el cerebro crece rápidamente y establece patrones para la vida social y emocional.

Narváez enfatiza además que los bebés no manipulan ni hacen “rabietas”. Ellos “tienen necesidades y las comunican de la única manera que pueden”. Además, advierte que esperar demasiado para atenderlos puede afectar conexiones neuronales en pleno desarrollo.

En otras palabras, el consuelo temprano no genera dependencia, sino seguridad.

La evidencia científica respalda no dejar llorar a los bebés

A pesar de esto, el mito persiste, en parte por la popularidad de métodos como el “cry it out” (dejar llorar al bebé para que aprenda a dormirse solo), afirma una nota de la BBC.

Algunas investigaciones, como las realizadas en la Universidad de Flinders (Australia), sugieren que dejar llorar a los bebés como parte del entrenamiento del sueño no generaría efectos negativos evidentes a corto ni mediano plazo y podría incluso favorecer rutinas de sueño más tranquilas.

Sin embargo, estos hallazgos han sido cuestionados por organizaciones como La Leche League, señalando limitaciones metodológicas y advirtiendo que no se puede medir con precisión el estrés del bebé durante el llanto prolongado.

Además, otros estudios citados por esta organización indican que el estrés temprano puede tener efectos a largo plazo. De hecho, una investigación de 1998, casi 30 años atrás, de la Universidad de Harvard, vinculó el llanto excesivo no atendido con mayor sensibilidad al estrés en la adultez.

¿Por qué es importante contener a una guagua?

Entonces, ¿de dónde viene la idea de “malacostumbrar”? Parte de su origen se remonta a creencias más antiguas, cuando algunos expertos sostenían que los bebés debían llorar incluso por razones fisiológicas, como “ejercitar los pulmones”.

Hoy, estas teorías han sido ampliamente desacreditadas.

En contraste con lo anterior, la evidencia también muestra que los niños que reciben cuidados oportunos, tienden a desarrollar mejores habilidades sociales y emocionales.

Un artículo de revisión publicado en Frontiers concluyó que “el llanto infantil es un indicador clave del estado físico, emocional y neurológico del bebé, ya que refleja la coordinación de múltiples sistemas del organismo”. Responder a él de manera oportuna puede facilitar un diagnóstico temprano y un mejor cuidado del bebé, afirman.

Eso sí, los especialistas también reconocen que si un cuidador se siente sobrepasado emocionalmente, es válido dejar al bebé en un lugar seguro por unos minutos para recuperar la calma, tal como recomienda Mayo Clinic.