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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Donald Trump planea invitar a CEOs de grandes empresas como Apple, Nvidia y ExxonMobil a su viaje a Pekín para reunirse con Xi Jinping, buscando fortalecer la relación entre ambos países. Esta cumbre, coordinada por altos funcionarios como el secretario del Tesoro, incluiría también a directivos de Boeing, Visa y Qualcomm. A pesar de las tensiones por la guerra arancelaria, se espera que se cierren acuerdos en comercio de soja y aviación comercial. Trump ha centrado su política en China, prohibiendo ventas de chips y restringiendo operaciones de empresas chinas en EE.UU.

El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, está planeando invitar a los consejeros delegados de grandes empresas estadounidenses como Apple, Nvidia o ExxonMobil para que se unan a su viaje a Pekín, de la próxima semana, en la que se reunirá con el presidente chino, Xi Jinping, según fuentes consultadas por el diario digital Semafor.

Según una persona familiarizada con la organización de la cumbre, la lista incluiría a los más altos directivos de otras grandes empresas como Boeing, Visa, Qualcomm, Blackstone o Citigroup y podría seguir ampliándose ante el atractivo de participar en esta oportunidad de contactos con el Gobierno chino.

Trump podría invitar a grandes CEOs a su cumbre en China

El secretario del Tesoro, Scott Bessent; el representante de Comercio, Jamieson Greer, y el embajador estadounidense en China, David Perdue, están confeccionando el listado ‘VIP’, mientras que Trump está animando a grandes empresarios a viajar a China con él los días 14 y 15 de mayo.

Según funcionarios estadounidenses, el principal objetivo de la visita es reforzar la relación entre ambos mandatarios y el ámbito empresarial quedaría en un segundo plano debido a las complejas relaciones entre ambas potencias por la guerra arancelaria y los obstáculos para que sus respectivas empresas ingresen en sus mercados, especialmente en sectores estratégicos.

El año pasado, Trump realizó una gira a Arabia Saudí y sus aliados en el Golfo a la que invitó como parte de su delegación a líderes empresariales estadounidenses, que tuvieron ocasión de compartir cenas y encuentros al más alto nivel y cerrar acuerdos de inversión valorados miles de millones de dólares.

Las expectativas de que algo similar pueda ocurrir en China son bajas, aunque podrían cerrarse acuerdos en comercio de soja, algo esencial para los agricultores del Medio Oeste estadounidense, y en venta de aviación comercial a favor de Boeing.

Según Global Trade Alert, el peso arancelario medio de Estados Unidos sobre China es de alrededor del 30%, después de que en febrero el Tribunal Supremo declarara ilegales los aranceles globales aplicados mediante una ley de emergencia nacional.

Una relación tensa

Desde su llegada al poder, en enero del año pasado, Trump puso a China en el centro de su guerra arancelaria, pese a que el gigante asiático es el más importante origen de las importaciones estadounidenses.

La Administración Trump también redobló la prohibición de ventas a China de chips avanzados, utilizados en el desarrollo de inteligencia artificial, y no permite que empresas chinas en sectores estratégicos operen en Estados Unidos.

China ha respondido con aranceles recíprocos y recientemente bloqueó la venta a Meta de Manus AI por valor de US$2.000 millones.

Apple, que fabrica en China la mayoría de sus iPhones y otros productos estrella, ha movido una parte de su producción a India por la guerra arancelaria, pero sigue siendo la multinacional más dependiente de la relación comercial y en cadenas de suministros de Estados Unidos con China.