Un estudio masivo hecho en Suecia demostró que el autismo podría estar afectando a niños y niñas por igual, poniendo en duda la idea de que es más común en los hombres.
Los resultados se publicaron el miércoles en The British Medical Journal (BMJ) y plantean la siguiente cuestión: ¿por qué las niñas y las mujeres reciben el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista (TEA) más tarde que los niños y los hombres?
Para el estudio, liderado por el Instituto Karolinska, en Suecia, se hizo seguimiento a 2.756.779 personas nacidas en el país entre 1985 y 2020. Para el 2022, cuando se terminó el seguimiento, 78.522 de ellas habían sido diagnosticadas con TEA entre los 2 y los 37 años, el 2,8% de la muestra.
En estos datos, los investigadores pudieron observar cómo disminuyó la brecha de diagnósticos TEA entre hombres y mujeres a medida que la población crecía. A los 20 años, estimaron que las tasas de diagnóstico en hombres y mujeres serían casi iguales.
“Nuestros hallazgos sugieren que la diferencia de género en la prevalencia del autismo es mucho menor de lo que se creía anteriormente, debido a que las mujeres y las niñas son infradiagnosticadas o son diagnosticadas tarde“, dijo a The Guardian la Dra. Caroline Fyfe, del Instituto Karolinska y autora principal del estudio.
Además, Fyfe y su equipo encontraron que, durante la infancia, los niños fueron diagnosticados en promedio casi 3 años antes que las niñas. De hecho, la edad media del diagnóstico era de 13,1 años para ellos y 15,9 años para ellas. Y para ya inicios de la adultez, las mujeres igualaban a los hombres.
“Por lo tanto, esta proporción entre hombres y mujeres puede ser sustancialmente menor de lo que se creía anteriormente, hasta el punto de que, en Suecia , ya no pueda distinguirse en la edad adulta”, añadió la experta. Si antes la proporción estimada era de 4:1, Fyfe sugiere que en realidad sería 1:1.
¿Por qué diagnostican más a los niños con autismo?
Anne Cary, paciente TEA que también ejerce como defensora de pacientes, escribió una editorial a raíz de los resultados de este estudio. Allí explicó que estas diferencias en los diagnósticos ocurren mayormente por “sesgos sistémicos”.
Otros factores, dijo, también pueden ser que los síntomas se presenten más tarde en las niñas, o que en ellas está más presente el masking, que es cuando se enmascaran las señales que indican la presencia del TEA.
Sin embargo, apuntó a que un gran problema es que los métodos y las herramientas para diagnosticar el autismo podrían estar sesgados hacia la perspectiva masculina y necesitar mejoras.
“Estos sesgos han significado que una niña tendría menos de un tercio de probabilidades de recibir un diagnóstico de autismo antes de los 10 años”, planteó.
En la misma línea, añadió que “mientras las niñas y mujeres autistas esperan un diagnóstico adecuado, es probable que se les diagnostique (erróneamente) afecciones psiquiátricas, especialmente trastornos del estado de ánimo y de la personalidad, y se ven obligadas a defender sus derechos para ser atendidas y tratadas adecuadamente: como pacientes autistas, tan autistas como sus homólogos masculinos”, sentenció.
El estudio concluye que “la investigación futura debería centrarse en las diferencias fenotípicas en la forma en que el TEA se manifiesta según el sexo y sus implicaciones para las prácticas de cribado (cuestionarios) y diagnóstico”.
Referencia:
Caroline Fyfe y otros autores. Time trends in the male to female ratio for autism incidence: population based, prospectively collected, birth cohort study. The BMJ, 2026.
Anne Cary, editorial. Towards the equal recognition of autism in girls and women. The BMJ, 2026.