Equivocarse es parte de la vida. Somos seres humanos, y a veces pasamos a llevar a otros individuos, así como nos pasan a llevar a nosotros. ¿Cuál es el siguiente paso luego de darse cuenta que hemos lastimado o herido a alguien? ¿Cómo se presenta una disculpa que permita revivir, sanar e incluso mejorar la relación?

La psiquiatra Judith Eve Lipton señaló en una columna publicada por Psychology Today que “demasiadas personas creen que decir que lo sienten una vez debería ser suficiente cuando han herido los sentimientos de alguien más. Sin embargo, el código legal es más claro: si causas daños al coche de alguien, tienes que pagar los daños. Puede ser difícil objetificar los costos emocionales, pero es algo necesario para sanar”.

Kateline Balazs, psicóloga de bienestar y profesora de yoga, explica que no hay una manera genérica y única para pedir perdón; sino que “esta debería adaptarse a cada situación”. Sin embargo, estima que el paso más importante antes de disculparse es preguntarse porqué uno quiere hacerlo: “¿es para que la otra persona quede en buenos términos conmigo o es para que uno se sienta tranquilo? Querer disculparse está muy ligado al sentimiento de culpa, de algo que te dijeron que hiciste o una culpa interna que llevas cargando hace más tiempo”.

Plantearse esta interrogante servirá para entender que “el perdón no es sólo para “quedar bien”, explica Balazs. “Las disculpas tienen que demostrar que hubo un trabajo de reflexión, que pensamos en cómo dañamos al otro. Las disculpas tienen un peso: importan y reflejan cambios en las relaciones”. Para la psicóloga es clave que al pedir perdón no sólo se demuestra empatía, sino que un trabajo intrapersonal.

“El peso del perdón conlleva que los sucedido no volverá a ocurrir; no puede ser sólo una acción para desligarse del daño causado. Pedir perdón es un compromiso, a pesar de que no nos perdonen” explica.

De esta manera, la psicóloga detalla que “pedir perdón corre más por un tema de redención con uno mismo que con aquel a quién uno se lo está entregando: no hay garantía de que éste te perdone, aunque presentes la mejor disculpa del mundo”. Pedir disculpas “está ligado a dejar el control” ya que los resultados no son certeros.

A pesar de que hay que trabajar la empatía, es muy importante transparentar lo que uno siente. Kateline Balazs aclara que “al pedir perdón no se pueden poner las cosas bajo una realidad absoluta y, sin apuntar con el dedo, hay que hablar desde la perspectiva propia. Cómo uno sintió, experimentó la situación. La vida es como mirar las nubes: tú ves un conejo donde otro puede ver un perro”. Los malentendidos en muchos casos tienen que ver con estas diferencias de miradas y experiencias. “Jamás hay que utilizar el perdón como un mecanismo de control hacia el otro. Hay que hablar desde la transparencia de los sentimientos propios” declara la psicóloga de bienestar.

Persona pensando

A pesar de que cada situación es diferente, la psiquiatra Lipton desarrollo un “Protocolo del Perdón” que describió como “una receta que le entrego a mis pacientes […]. El protocolo está ligeramente basado en los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, las plegarías judías para el perdón en los Días Temibles y en una oración llamada Shemá, de la tradición judía ortodoxa, para antes de dormir”.

A continuación te dejamos el protocolo planteado:

1. Di que lo sientes.

2. Haz un inventario de cómo tu comportamiento podría haber lastimado o herido a alguien. Pregúntale a la otra persona si está completa la lista y corrige tu lista para reflejar un relato completo de los costos de tu comportamiento.

3. Di que lo lamentas de nuevo. Debes estar listo para decir esto muchas veces.

4. Dile a la otra persona exactamente cómo entiendes los costos de tu comportamiento y permite que la otra persona se desahogue, se extiende o reitere todo lo que sea necesario para que la otra persona realmente se sienta escuchada.

5. Aclara con la otra persona si el comportamiento fue un simple accidente, un error, un cálculo erróneo de costos y beneficios o un acto deliberado. Esta parte no es fácil y requiere tiempo y atención. “La desconsideración” es una de las fuentes más comunes de problemas y podría reflejar un egocentrismo recurrente. Los actos intencionales de venganza o malicia también requieren mucho entendimiento para reconocerse.

6. Pide perdón humildemente. Describe tu estado interno de culpa, remordimiento, tristeza, dolor, enojo o lo que sientas.

7. Describe lo que aprendiste del incidente. Muestra entendimiento y conciencia, sobre tu error, sobre ti mismo o sobre la otra persona y su dolor.

8. Haz una lista de lo que harás o cambiarás para evitar una repetición del incidente.

9. Aclara qué penalidades esperas si vuelves a cometer ese error o a transgredir. Discutan qué harán cada uno para evitar la repetición.

10. Di que lo sientes, otra vez.