Durante 271 días, Tim Andrews pudo vivir sin diálisis gracias a un riñón proveniente de un cerdo genéticamente modificado. El órgano finalmente falló, pero permitió que el hombre de 66 años ganara tiempo hasta recibir un trasplante humano, en un caso que investigadores estadounidenses consideran un avance para el futuro de los xenotrasplantes.
Aunque el procedimiento se realizó previamente, el caso de Andrews marcó el periodo más largo registrado hasta ahora en que un riñón de cerdo funciona dentro de una persona viva sin necesidad de diálisis, según informaron especialistas de Mass General Brigham y en la revista médica The Lancet.
Andrews padecía una enfermedad renal terminal producto de una diabetes tipo 2 y enfrentaba un escenario complejo. Los médicos le habían advertido que podía esperar hasta siete años para llegar a los primeros lugares de la lista de trasplantes, mientras que una persona vive, en promedio, solo cinco años sometida a diálisis.
“Tenía poco tiempo… y eso resulta muy deprimente”, reconoció Andrews a la BBC. Por eso, cuando apareció la posibilidad de recibir un riñón de cerdo, la describió como “esperanzadora” y como “la luz al final del túnel”.
“La esperanza es lo más importante, la oportunidad de liberarse de la máquina [de diálisis] y vivir la vida”, agregó.
El riñón de cerdo que funcionó durante 271 días
Andrews ingresó al quirófano el 25 de enero de 2025. Los médicos conectaron a su organismo un riñón proveniente de un cerdo miniatura de Yucatán sometido a modificaciones genómicas para lograr una mayor compatibilidad con el cuerpo humano.
Los investigadores necesitan realizar estos cambios porque el sistema inmunitario humano reconoce naturalmente el tejido porcino como extraño y lo ataca. Las modificaciones eliminan algunas características de las células del cerdo que provocan esta reacción, incorporan ADN humano para reducir el rechazo y desactivan virus presentes en el ADN porcino que podrían representar un riesgo.
El órgano comenzó a funcionar inmediatamente después del trasplante. Durante las primeras etapas, Andrews presentó un episodio de rechazo mediado por células T, pero los especialistas lograron controlarlo mediante tratamiento. Los análisis tampoco detectaron transmisión de patógenos del cerdo al paciente.
Sin embargo, unos seis meses después surgieron nuevos problemas. Tras reducir la inmunosupresión debido a una infección, los vasos sanguíneos del riñón comenzaron a sufrir daños y apareció una inflamación que avanzó hasta provocar la falla del órgano.
Los médicos retiraron el riñón en octubre de 2025, tras 271 días sin diálisis. Andrews debió volver a este tratamiento durante 82 días, hasta que en enero de 2026 recibió el riñón de un donante humano fallecido. El nuevo órgano comenzó a funcionar inmediatamente y ha evolucionado correctamente.
¿Pueden los órganos de cerdo convertirse en una alternativa?
Para el equipo de Mass General Brigham, el caso abre una posibilidad especialmente relevante: utilizar órganos porcinos como un “puente” para pacientes que necesitan mantenerse con vida y fuera de diálisis mientras esperan un riñón humano.
Solo en Estados Unidos, alrededor de 100 mil personas esperan un riñón, mientras cada año se realizan cerca de 25 mil trasplantes.
“La escasez de órganos es la mayor crisis que tenemos ahora mismo en los trasplantes”, afirmó Leonardo Riella, autor principal del estudio y médico del Centro de Ciencias de Trasplantes de Mass General Brigham.
“Estamos trabajando muy duro para brindar esperanza y realmente creemos que el xenotrasplante puede ser una alternativa para los pacientes que no tienen un donante vivo, ya que potencialmente podríamos evitar la diálisis y lograr que reciban un trasplante”, agregó.
Los investigadores reconocen que todavía quedan obstáculos por resolver, especialmente para comprender y prevenir el daño que finalmente sufrió el riñón de Andrews. En The Lancet, resumieron el alcance del caso señalando que “ilustra tanto las promesas como los desafíos que aún persisten en el xenotrasplante renal clínico”.
Riella, en tanto, destacó el papel de quienes aceptan participar en estos procedimientos experimentales: “Los pacientes son los verdaderos pioneros aquí. Al dar un paso adelante y estar dispuestos a participar en estos estudios en etapas iniciales, están haciendo avanzar la ciencia”.