El informe es categórico, nosotros somos los culpables. Desde la Revolución Industrial los Gases Efectos Invernadero (principalmente CO2) no han parado de crecer. Ellos son causados por las quemas de combustibles fósiles (carbón y petróleo) y nos están llevando a sobrepasar la primera barrera crítica de 1,5°C en las próximas dos décadas (menor plazo que un crédito hipotecario).

Esto afectará dramáticamente a muchas generaciones, ese es el planeta que dejaremos como herencia. No hacer nada, no es una opción. Las alarmas se encendieron y la evidencia es irrefutable, es el momento en que las políticas de los países aborden los sectores de manera transversal para generar un cambio inmediato (a gran escala) para así evitar que el cambio climático sea irreversible.

Es evidente que los sistemas de gestión de empresas y sectores específicos como el de energía, no tienen la envergadura para revertir la situación en los plazos requeridos. La mayoría de los sistemas de gestión y monitoreo se basan en planillas electrónicas; es decir, se usan como herramienta fundamental para combatir el cambio climático, tomando decisiones estratégicas. Algo está mal, pues tendríamos que entender que accionistas, directores y ejecutivos respaldan y aprueban esta forma de abordar el problema.

Entonces vale preguntarse ¿con qué criterio se están asignando los recursos a la sostenibilidad? Para tener resultados distintos, hay que hacer cosas distintas, y por iniciativa propia, no esperar que la autoridad endurezca los controles y las multas.

La adopción de herramientas de software y tecnología facilitan el cumplimiento de objetivos tanto internos como con la comunidad y la autoridad, permitiendo la implementación de prácticas responsables y una mejora continua; aportando también productividad y eficiencia a todo tipo de industrias, para gestionar eficaz y responsablemente los temas empresariales relacionados con gestión ambiental (compromisos y monitoreo ambiental) y de relacionamiento comunitario.

Hoy, gracias a diversas aplicaciones es posible alinear los compromisos de país, las exigencias legales y los compromisos con comunidades, proveedores y los consumidores, pudiendo garantizarles los mayores esfuerzos y logros en la lucha contra el cambio climático y cuidado del medio ambiente. La sostenibilidad es una actitud y está en nosotros generar ese cambio, consciente y consistente. Invertir en sostenibilidad es invertir en el largo plazo, es hacerlo real.

Claudio Muñoz
CEO de M-Risk