América Latina es la región que presenta el mayor involucramiento en redes sociales a nivel global. En este ámbito, Chile posee 2,47 millones de usuarios de Twitter, de los cuales el 42% son mujeres, en tanto que de los 8,2 millones de usuarios de Instagram en el país, el 53% corresponde a este grupo. Estadísticas más o estadísticas menos, estos datos no hacen más que confirmar la importancia de abordar el estudio de los discursos conformados por distintas comunidades al interior de las redes sociales.

En este sentido, a partir del estallido feminista de 2018 han aparecido con fuerza, tanto en Instagram como en Twitter, grupos de mujeres levantando la voz en pro de la no maternidad. Se trata del llamado fenómeno “nomo” (abreviatura de la expresión anglo “Not Mothers”) o también denominado “childfree” (mujeres libres de hijos). Si bien este último vocablo ya se viene utilizando en el mundo anglo desde la década de 1970, estas agrupaciones de mujeres se consolidan con mayor auge en Inglaterra a partir de los 2000 y aunque en un principio aglutinaron a mujeres que por razones de infertilidad no eran madres, poco a poco reunió a aquellas que no deseaban serlo. En Europa, las agrupaciones de mujeres que abogan por la no maternidad se han materializado –en su aspecto más radical- en un tipo de mujer que exige, como sujeto ciudadano, su derecho a la esterilización, pues está convencida que su lugar en la sociedad no es el de madre y están seguras de que no se arrepentirán.

Relacionado con este fenómeno, en el mundo hispanoparlante de las RRSS, existen usuarias que se identifican con el hashtag #mamaperruna y se catalogan a sí mismas como “madres de una mascota”, describiéndose con atributos que las asocian a sus perros en funciones maternales. Este fenómeno social es interesante, en la medida en que en estas autodenominadas “madres perrunas” se generaría una reelaboración de la maternidad: si bien son mujeres no-madres, existiría una transferencia del sentido de la maternidad a otro ser que no es humano. En este acto habría un traspaso de la experiencia maternal a otras que no son necesariamente las de carácter biológico reproductivo.

Lo anterior implica la existencia de un espacio de resignificación y con ello que se evidencien sistemas representacionales en su sentido más elemental referido, en el caso en cuestión, a lo representado: aquel ausente es el hijo a través de su doble: la mascota, pues representar es sustituir a un ausente, darle presencia y confirmar la ausencia (Enaudeau, 1998). El #mamaperruna agrupa a un tipo de sujeto no-madre que al mismo tiempo –y a partir del fenómeno de representación en el cual se suplanta al hijo- también está siendo madre y en ese hecho estaría centrado el juego paradójico. La figura de la maternidad se traslada a un “hijo transespecie”. No se niega la maternidad de plano, sino que se la reelabora y con ello se expande su alcance significante.

Al analizar los relatos de las madres perrunas aparecidos en las redes sociales acerca de la significación que le otorgan a la maternidad, literalmente, muchas de ellas afirman que esta se configura como un hecho trascendente que traspasa a la familia nuclear para generar impactos en núcleos sociales mayores. Si bien se pudiera pensar que por tratarse de mujeres jóvenes, usuarias de redes sociales, los modelos de maternidad podrían incluir otras formas de familia desapegadas a las tradicionales, se constata que este grupo configura la noción de maternidad de tipo biparental, heterosexual apegado a atributos tales como la abnegación y la entrega, los cuales siguen primando incluso en aquellas mujeres que no desean concebir.

Además, la negativa a constituirse como madres estaría dada por no asumir la carga de la reproducción, pero no por negar la maternidad como sentido, pues este se traspasa a relaciones del tipo transespecie. En los relatos de las madres perrunas, además, la negativa a la reproducción está marcada por una faceta de carácter económica que se estructura con otras dimensiones significantes tales como el temor y la vulnerabilidad. Lo anterior demuestra que actualmente la maternidad no solo se construye desde una biología y una identidad de género, sino que también desde dimensiones económicas. Dicha óptica además guarda relación con el tipo de Estado, el cual genera un ordenamiento social basado en escasas políticas públicas y aumento de la desigualdad, lo que tiene como consecuencia la generación de sujetos que construyen subjetividades a través del cálculo y la contención del riesgo.

Mientras este domingo 9 de mayo (aunque la fecha oficial sea el 10) las multitiendas y pastelerías aumenten sus ventas para que los hijos e hijas agasajen a sus madres, las mamás perrunas esperarán con alegría un movimiento de cola y la fiel compañía de sus “perrihijos” como ellas mismas suelen llamar a sus mascotas.

Alicia Rey A
Académica Escuela de Periodismo
Universidad Católica de la Ssma. Concepción