Es evidente que una etapa muy difícil ha terminado para el pueblo venezolano, pero esta acción es sólo el comienzo...la pregunta es: ¿Qué viene ahora para Venezuela?

En una América Latina donde los gobiernos cambian con cada elección y nada parece durar, vimos una excepción en estos últimos 25 años: la de una Venezuela chavista y petrolera y su constante enfrentamiento con Estados Unidos. En este período, Venezuela, su gobierno y su desarrollo económico fue manejado primero por Chávez por casi 14 años y luego por Maduro que estaba casi 13 años en el poder.

Pero además se fue instalando un profundo deterioro de la calidad de vida de los venezolanos, lo que ha producido una salida masiva de personas que intentan migrar a otros países con mayor estabilidad económica, social y política, impactando fuertemente en los procesos migratorios de otros países como el nuestro.

Las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos se extendieron a lo largo de todo el 2025, alcanzando niveles nunca antes vistos, con un despliegue militar estadounidense en el Caribe y ataques a botes presuntamente cargados con drogas, de los que Washington responsabilizaba a Venezuela.

Por otro lado, la estrategia del presidente norteamericano fue la de ejercer presión máxima sobre su par venezolano, para que abandonara el país por su propia voluntad, a la vez que ofrecía una recompensa de 50 millones de dólares, por la colaboración en su captura.

Hoy ya vimos que eso no sucedió y que Estados Unidos cumplió con sus amenazas, generando un ataque a instalaciones claves de Venezuela, para evitar réplicas armadas y sacando del país a Maduro y su esposa, para trasladarlos a New York. Allí el gobierno de Trump espera poder juzgarlo, por considerarlo el líder del Cartel de los Soles, una organización criminal que realizaría actividades de narcotráfico y lavado de dinero.

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Hay una mirada generalizada que compartimos con muchos gobiernos y políticos en el mundo, de que Maduro ya no era el Presidente legítimo de su país, desde que en las elecciones de 2024, el Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro frente a Edmundo González, pero nunca mostró el detalle de los resultados.

Al mismo tiempo, tenemos el convencimiento que lamentablemente desde Venezuela han operado bandas terroristas y criminales y se propició la extensión de sus operaciones a través de nuestras fronteras, para enquistarse en países como el nuestro, que hoy tienen como su principal problema social, los efectos de esta violencia desatada.

Dicho esto, también tenemos la convicción de que Venezuela tiene el derecho y las condiciones para aceptar hoy libremente, la colaboración de otros gobiernos afines que lo están apoyando al no estar ya Maduro, para buscar una transición pacífica hacia la recuperación de su sistema democrático.

En ese contexto, nos preocupa el anuncio efectuado por el presidente Trump, de que Estados Unidos administrará Venezuela de manera temporal “para asegurar una transición pacífica”. Creemos firmemente que a pesar de que fue Estados Unidos quien logró la detención de Maduro, los venezolanos están saliendo de años de dictadura de izquierda y tienen el derecho a pronunciarse democráticamente para elegir sus nuevas autoridades.

No tenemos la menor duda que en ese escenario, otros países, además de Estados Unidos, podrán contribuir con su experiencia, no solo a crear un proceso libre y transparente de nuevas elecciones presidenciales y legislativas, sino que además apoyar en el combate contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Creemos que Chile debe reafirmar su compromiso de que se generen con prontitud las condiciones en Venezuela, para una salida democrática, pacífica, institucional y conforme al derecho internacional. Esta salida debe contemplar elecciones libres, transparentes y competitivas; con garantías plenas para que todo el pueblo venezolano pueda tener participación política y con un respeto irrestricto de los derechos humanos.

Por otro lado, no podemos olvidar que en el contexto mundial, Maduro había consolidado relaciones con dos potencias como China y Rusia, además de Irán. Esperamos que estén en lo correcto, comentarios realizados al respecto por analistas políticos a nivel mundial, en el sentido de que sea poco probable que estos países se involucren en un eventual conflicto militar con Washington, lo que claramente haría que fuera peor el remedio que la enfermedad.

Hoy ha caído una dictadura y Venezuela y sus hombres y mujeres merecen lo que han esperado por años: volver a tener un país libre, seguro y estable, como siempre debiera haber sido.