A los 95 años falleció el actor estadounidense Robert Duvall, tal como lo comunicó su familia a comienzos de esta semana. Una de las primeras en despedirlo y dedicarle emotivas palabras fue su esposa, la argentina Luciana Pedraza.
“Para el mundo, él era un actor ganador del Óscar, un director, un narrador. Para mí, simplemente lo era todo“, dijo la trasandina en el comunicado enviado por su agencia de publicidad anunciando el deceso del actor.
Y es que aunque en su carrera Duvall brilló en Hollywood, donde incluso consiguió un galardón de la academia en 1983 por su actuación en “Tender mercies”, su historia de amor con la argentina no tiene nada que envidiarle una película romántica a comienzos de los 2000’s.
Tal como recoge Perfil, la pareja se conoció en 1996 cuando el artista paseaba por Buenos Aires. El intérprete recorría el barrio de Retiro cuando decidió acercarse a una florería; sin embargo, estaba cerrada. Este detalle fue crucial en su historia de amor, ya que lo obligó a cambiar de rumbo.
Así llegó hasta una panadería cercana donde Pedraza, en ese entonces de 24 años, promocionaba una fiesta de tango, por lo que no dudó en acercarse al actor para invitarlo. Ese fue el inicio de más de tres décadas juntos.
“La floristería estaba cerrada, así que fui a la panadería. Si la floristería hubiera estado abierta, nunca la habría conocido“, contó en su momento el actor.
Pronto las coincidencias entre ambos comenzaron a surgir. No solo en sus intereses, creatividad y gusto por el tango, sino que además ambos nacieron el 5 de enero, aunque él de 1931 y ella de 1972. Más 40 años los separaban, pero esa brecha logró cerrarse gracias a su amor.
En 2005, tras siete años de noviazgo, contrajeron matrimonio y con ello, Pedraza se trasladó hasta una granja en Middleburg, Virginia (EE.UU), pero eso no significó su distanciamiento de Argentina. Rodeados de caballos y naturaleza, Robert Duvall no olvidó construir una pista de baile profesional donde practicaban tango y milonga.
Sin ir más lejos, la influencia trasandina fue tal que en 2002 el actor protagonizó y dirigió ‘Assassination Tango’, una película donde un longevo asesino se enamora de una bailarina mientras realiza una misión en Argentina. Su coprotagonista fue Luciana Pedraza. Esta producción se convirtió en un registro hollywoodense de su amor.