Con temperaturas que han alcanzado los 26 grados en La Serena y hasta 40 en Punitaqui, esta temporada estival se perfila como una de las más calurosas en la zona, activando una serie de alertas preventivas para evitar incendios forestales. Expertos advierten que este escenario podría llegar para quedarse.

El calor no ha dado tregua en lo que va del verano en la región de Coquimbo. El termómetro ha alcanzado inusuales 26 grados en comunas como La Serena y hasta 40,5 grados en Punitaqui, eventos que han activado una serie de alertas preventivas para evitar situaciones de catástrofe.

En ese sentido, el climatólogo del Centro Científico Ceaza, Dr. Álvaro Salazar, explicó que “según la estación meteorológica de La Serena ubicada en Ceaza, enero fue el segundo más cálido desde que hay registro”.

“Entre el 23 y el 29 de enero ocurrió una ola de calor en La Serena que dejó un nuevo récord absoluto de altas temperaturas: el día 26 con aproximadamente 26°C en la estación y 35,5°C de temperatura superficial, una anomalía de +1,26°C respecto a la climatología histórica”, detalló.

Asimismo, sostuvo que el verano en general ha sido caluroso. “En diciembre incluso se superó a años extremadamente cálidos como El Niño de 2015-2016 y el Niño costero del año 2017″, que dejó inundaciones catastróficas en la región de Atacama.

“En diciembre ocurrieron 18 días con temperaturas mayores a 2°C sobre el promedio histórico. El día 21, la temperatura máxima fue de 23,9°C en la estación ubicada en Ceaza, en La Serena”, agregó.

En cuanto a las causas, sostuvo que “el análisis científico en base a datos de NOAA, ERA5 y satélites revela un mecanismo complejo de teleconexión océano-atmósfera que operó a escala regional durante el verano 2025-2026. Se trata de un calentamiento oceánico remoto”.

Veranos más calurosos en el futuro

Consultado por las proyecciones, indicó que “el análisis de 40 años de datos satelitales (1986-2026) revela un factor adicional preocupante: existe una tendencia de calentamiento sostenido de +0,114°C por año en la temperatura superficial. Esto implica que entre 1986 y 2025, la temperatura superficial aumentó aproximadamente +4,4°C”.

Por otro lado, señaló que “según proyecciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), las condiciones observadas en diciembre 2025-enero 2026 son consistentes con lo que se espera sea el clima ‘normal’ de la región hacia 2050-2070 bajo escenarios de altas emisiones de gases de efecto invernadero. En otras palabras, lo que hoy consideramos un evento extremo podría convertirse en la condición típica del verano en las próximas décadas”.

“Esto representa desafíos significativos para sectores como la agricultura (uva de mesa, paltas), recursos hídricos (glaciares, embalses), acuicultura (ostiones), salud pública y actividades al aire libre. La adaptación a estas nuevas condiciones térmicas requerirá modificaciones en infraestructura, horarios de trabajo, protocolos de salud y gestión de recursos naturales”, puntualizó.

Efectos del cambio climático

Por su parte, el Dr. David Torres, académico del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Los Andes, remarcó que “los últimos veranos han sido más calurosos que los anteriores. Si recordamos, en los últimos años se han registrado récords de temperatura global de manera consecutiva”.

“Esto en parte lo explicamos por la acumulación de gases de efecto invernadero, que son los grandes responsables del cambio climático. Además, este año tenemos el fenómeno de El Niño, lo que hace que las temperaturas de la costa sean mayores y, en verano, exista una mayor radiación solar”, acotó.

En cuanto a los efectos en las personas, indicó que el principal riesgo es el golpe de calor, que puede ir acompañado de deshidratación, mareos y fatiga. También hay un aumento de complicaciones cardiovasculares y, en algunos casos, puede incluso derivar en la muerte.

A nivel ambiental, la sequía y las altas temperaturas incrementan el riesgo de incendios forestales y el consumo eléctrico asociado al uso de aire acondicionado. Además, cambian los hábitos de actividades al aire libre.

“Esto hace que, desde el punto de vista de la salud de las personas, aumente el sedentarismo y eso repercute directamente en la calidad de vida”, señaló.

Retorno de la vaguada costera

El meteorólogo Gonzalo Espinosa explicó que “en la zona central de Chile se han mantenido temperaturas elevadas, especialmente en los sectores interiores. Durante estos días se está configurando la denominada vaguada costera, fenómeno que favorecerá la presencia de nubosidad matinal en el borde costero, la cual debería disiparse con el avance de la jornada”.

“En la costa, las temperaturas máximas oscilarán entre los 21 y 22 grados, mientras que hacia el interior predominará el cielo despejado, con registros que alcanzarán entre los 30 y 31 grados”, agregó.

En esa línea, precisó que la condición atmosférica dominante corresponde a una dorsal en altura. “Este sistema provoca que aire cálido presente en capas altas de la atmósfera descienda hacia la superficie, generando un aumento significativo de las temperaturas en gran parte de la zona central”.

En contraste, tanto la zona norte como la zona sur del país presentan precipitaciones. En el norte, incluso, se han registrado tormentas eléctricas asociadas a la inestabilidad atmosférica.

“Las condiciones asociadas a una dorsal en altura no son completamente desconocidas en la zona central de Chile; sin embargo, suelen presentarse de manera poco frecuente. En este verano, en cambio, su presencia ha sido más persistente de lo habitual”, señaló.

Finalmente, Espinosa puntualizó que “este escenario se explica, en parte, por el contexto de calentamiento global, que favorece temperaturas del agua de mar por sobre los promedios históricos, así como una atmósfera más cálida. Estas variables contribuyen a reforzar la estabilidad atmosférica y la ocurrencia de eventos de altas temperaturas más intensos y prolongados”.