En ascuas quedó la realización de la denominada “Marcha por Chile”, convocada por distintos movimientos nacionalistas y de ultraderecha que busca, entre otras cosas, exigir al Gobierno mayor regulación migratoria y una nueva ley en dicho ámbito para priorizar a las personas nacidas en el país por sobre los extranjeros.

¿Por qué? La Intendencia Metropolitana decidió rechazar el permiso solicitado para la protesta que se realizaría este domingo, aduciendo principalmente la violencia que podría desatarse luego que uno de los convocantes llamara a asistir armado a la manifestación.

Sin embargo, el presidente del Partido Social Patriota, Gaspar Rivas, comentó en una entrevista previa concedida a La Tercera que, si no había permiso, “vamos a marchar igual”.

El exdiputado, que fue declarado culpable del delito de injurias graves con publicidad tras decir en el Congreso que Andrónico Luksic era un “hijo de puta”, hoy es uno de los principales defensores de la realización de esta protesta. De hecho, en su cuenta Twitter es posible leerlo defender con vehemencia su postura y se enfrenta a otros comentaristas llamando a debatir sin utilizar conceptos como “nazi, fascista, pinochetista, xenófobo, racista”, por nombrar algunos.

En la citada entrevista, Rivas indicó que el movimiento al que pertenece nada tiene que ver con Capitalismo Revolucionario, y más precisamente con Sebastián Izquierdo, quien realizó el llamado a marchar con armas.

“Como Partido Social Patriota queremos llamar a una marcha pacífica, a cara descubierta y con las manos vacías, salvo llevar banderas chilenas. Rechazamos absoluta o frontalmente cualquier llamado de cualquier organización a llevar o portar cualquier instrumento que pueda ser considerada como un arma. Sea de fuego, blanca, cortopunzante o lo que sea. Es una marcha pacífica“, indicó.

Desde Ucrania con amor

Rivas fue noticia el año 2014 cuando contó a los cuatro vientos que estaba enamorado. Había conocido por Facebook a una joven ciclista ucraniana y la trajo a vivir a Chile para dar rienda suelta a su amor.

Yo soy el que la invitó, el que la trajo”, dijo en su momento en conversación con Chilevisión.

La relación, que no prosperó, fue sacada a colación por los detractores de la marcha. En su defensa, el político declaró a La Tercera que la mujer “vino (a Chile) antes que se generara esta ola”.

Ante la consulta de qué habría hecho si la joven se hubiese quedado en el país, Rivas indicó que ella habría solicitado su permiso de residencia, “como corresponde”.

“Ella entró con visa de turista, pero no se quedó dos, tres, cuatro, cinco años. Tampoco salió patudamente a marchar exigiendo derechos. Hay una gran diferencia”, puntualizó.