El teléfono de los diputados que se alejaron de La Moneda empezó a sonar. Al otro lado está el propio José Antonio Kast. Desde Europa, el Presidente tomó en sus manos la tarea de conseguir los votos para sostener a Fernando Rabat. En Palacio, la acusación constitucional se perfila como algo más que una votación sobre el ministro: será una prueba de quiénes siguen con el Gobierno.
José Antonio Kast se puso al frente del salvataje al ministro que representa la peor crisis que ha enfrentado su Gobierno, y asumió personalmente la tarea de convencer a los diputados oficialistas que mantienen reparos frente a la continuidad de Fernando Rabat.
Según altas fuentes de Palacio, el presidente está hablando directamente y por teléfono, con parlamentarios y dirigentes de partidos para evitar que las diferencias terminen en votos a favor de la acusación constitucional que prepara la oposición.
Y los llamados ya comenzaron a llegar. Uno de quienes recibió el contacto presidencial fue Hotuiti Teao, independiente de la bancada UDI, quien se había abierto a respaldar el libelo. Durante el telefonazo transmitió sus reparos directamente a Kast, pero “dialogar no es transar principios”, advirtió.
Kast al mando en la defensa de Rabat
La defensa del ministro Fernando Rabat fue uno de los asuntos abordados durante el viaje presidencial a Madrid. En el trayecto, Kast conversó con todos los integrantes de la comitiva. Pero con la presidenta del Senado, Paulina Núñez, y el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri, tuvo una conversación aparte.
“El que está liderando la ofensiva de la defensa hacia Fernando Rabat es el presidente de la República”, señalan altas fuentes de Palacio a Bio Bio.
Según esos antecedentes, el ministro de la Segpres, José García Ruminot, quedó en un segundo plano en esta tarea. La conducción la tomó Kast, quien mantiene contactos directos con parlamentarios y presidentes de partido para ordenar los apoyos y deslizar las advertencias.
Las mismas fuentes sostienen que, pese a las diferencias que pudieron existir previamente dentro del Ejecutivo, hoy sus equipos están alineados con la decisión presidencial de mantener a Rabat.
La votación de la AC como prueba de lealtad
En el Gobierno miran la futura votación de la acusación como un momento decisivo para medir el respaldo de sus propias filas. Según fuentes al interior de La Moneda, un voto oficialista a favor del libelo será entendido internamente como un daño político al Gobierno.
Por eso, la discusión ya no se limita a la gestión del titular de Justicia: también pondrá a prueba el apoyo a una decisión que Kast ha hecho suya.
El propio vocero, Gonzalo Arenas, ya había enviado una advertencia al oficialismo este lunes. “Desde 1990 no hay ningún parlamentario de gobierno que haya votado a favor de una acusación constitucional contra su propio gobierno”, afirmó. Luego pidió a sus aliados que tengan ese tema en cuenta, aunque insistió en que el Ejecutivo exige lealtad a la Constitución.
El mensaje anticipó el peso político que La Moneda dará a los votos de sus propios diputados. Y es en ese contexto que, según las mismas fuentes, el mandatario está dispuesto a asumir el costo de sostener a Rabat, incluso si eso afecta su posición en las encuestas: Su apuesta está puesta en la continuidad del proyecto político durante los próximos tres años.
La intervención presidencial ocurre después de que las diferencias oficialistas quedaran expuestas en la Cámara. El 28 de octubre, diputados del sector respaldaron una resolución que solicitaba la salida del ministro y sus subsecretarios, mientras otros se abstuvieron. Esa votación mostró que La Moneda no tiene asegurado el respaldo de todos sus aliados. Dichas diferencias se profundizaron cuando varios parlamentarios deslizaron su eventual apoyo a la Acusación Constitucional contra Rabat.
Kast y Teao al teléfono
Uno de los diputados que Kast busca convencer es Hotuiti Teao. Antes de recibir el llamado, el parlamentario había reiterado públicamente que mantenía su posición frente a una eventual acusación.
El diputado confirmó a este medio que recibió el llamado de Kast y valoró la posibilidad de expresarle directamente sus diferencias. Sin embargo, aclaró que la conversación no modificó sus cuestionamientos por las rebajas de condena.
“En mi caso, fui muy claro en transmitirle que no se agotaron todas las instancias jurídicas disponibles para impedir las rebajas de condena a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad”, señaló.
Si bien valoró el diálogo directo con el mandatario, Teao fue claro con su advertencia: el diálogo no significa, bajo ninguna circunstancia, cambiar mi posición respecto a que se podría haber hecho más para evitar que estos delincuentes optaran por rebaja de condena”, afirmó.
El parlamentario insistió en que existen responsabilidades políticas que deben asumirse y reveló que acordó mantener el contacto con Kast, porque “dialogar no es transar principios”, dijo al tiempo en que mantuvo su exigencia al Ejecutivo: “Sigo esperando la presentación de medidas concretas en favor de las víctimas para que esto no vuelva a suceder”.
Convencer uno a uno
La gestión presidencial profundiza una estrategia que el vocero Gonzalo Arenas ya había anunciado: conversar con los parlamentarios que todavía no están convencidos de la defensa del ministro Rabat, incluso de manera individual, y ahora es Kast quien encabeza esa tarea.
Al involucrarse directamente, el resultado también compromete su capacidad para ordenar al oficialismo. El caso de Teao muestra que recibir un llamado del presidente todavía no significa cambiar de posición.
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