“Tenemos que recuperar el respeto a la autoridad”, repetía hace un tiempo el ministro de Seguridad Pública, a propósito de la ley que aumenta las penas a quienes amenacen a las autoridades policiales. Continuaba diciendo que el respeto a todas las autoridades, no solo policiales, se había perdido en el país y había que recuperarlo.
Yo estoy de acuerdo con el ministro. El respeto hay que recuperarlo, pero el punto más importante es cómo. El respeto no se impone aumentando sanciones o deteniendo compatriotas por “amenazas” en redes sociales. El respeto se gana. Se gana con la acción diaria de las autoridades, en las decisiones más mundanas y en las más importantes. Y se pierde, a veces, en el transcurso de unas horas.
En estos días, en la Región del Biobío, hemos sido testigos de cómo más de una autoridad política perdió por completo (asumiendo que alguna vez lo tuvo) el respeto al cargo que ostenta.
En medio de la Cumbre de las Regiones 2026, un importante hito realizado en Concepción con la presencia del presidente de la República y varios ministros de Estado, vergonzosamente, el delegado presidencial regional y el alcalde de la capital regional decidieron airear por redes sociales sus rencillas políticas internas, durante horas, incluso con exabruptos inaceptables en medio de una ceremonia oficial.
Jornadas enteras dedicadas a la rencilla política mezquina, abandonado los intereses del Biobío. Y esto sin ni siquiera tocar el problema que desencadenó la rencilla, una denuncia por violencia hacia una de estas autoridades por parte de su expareja, que intentaron hacer pasar a segundo plano en su supuesta pelea de poderes de muy bajo nivel.
Lo anterior ocurre la misma semana en la que el Gobierno abandonó definitivamente la construcción de corredores de transporte público para el Gran Concepción. La misma semana en que se discute un presupuesto que abandona a las regiones y la misma semana en la que el Gobierno libera violadores que hoy caminan por nuestras calles.
Sinceramente, ¿así quieren ganarse el respeto de la ciudadanía? mientras la población lo pasa mal producto del alza del costo de la vida, un desempleo que supera el 10% y pérdidas millonarias en nuestros fondos de pensiones, ¿pretenden ganarse el respeto destrozándose públicamente por conflictos políticos partidarios?
Lo repito: yo estoy de acuerdo con que la pérdida del respeto a la autoridad pública es un problema cuyas consecuencias podrían llegar a ser graves. Pero la diferencia radica en las soluciones. ¿Cuáles son nuestras respuestas a la pérdida de respeto a la autoridad? Justamente, pasa porque las propias autoridades sean y se comporten como lo que deben ser: los mejores, autoridades dedicadas a solucionar los problemas de la gente y no a gestionar sus agendas políticas personales.
La dignidad del cargo no viene como un regalo accesorio al respaldo en las urnas ni junto a la firma de un presidente. La dignidad del cargo se gana con mucho esfuerzo y trabajo, con empatía, con amor a la función pública y se pierde con escenas vergonzosas como las que hemos visto en el Biobío estos últimos días, que demuestran el desprecio al cargo que se ostenta y, con ello, un desprecio por las personas.
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