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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La guerra entre Estados Unidos e Irán sigue estancada y sin una salida diplomática, mientras crece el riesgo de una nueva escalada. Analistas consultados por DW advierten que una derrota republicana en las elecciones de medio mandato podría aumentar el escrutinio sobre el conflicto, pero no impedir ataques de Trump. La incertidumbre política en Israel, las diferencias sobre el programa nuclear y la presión iraní en el estrecho de Ormuz también marcarán el rumbo de la guerra.

Las elecciones intermedias en EE. UU. podrían abrir una oportunidad para la diplomacia con Irán o desencadenar una nueva escalada militar. ¿Qué factores podrían inclinar la balanza hacia la guerra o la paz?

El Partido Republicano de Estados Unidos llega a las elecciones intermedias con un gobierno de Donald Trump que parece incapaz de ganar la guerra contra Irán o de encontrar una solución diplomática al conflicto.

Si los republicanos pierden el control del Congreso estadounidense, el gobierno tendrá que desenvolverse en un escenario político completamente diferente durante el resto del segundo mandato de Trump. Pero el rumbo de la guerra no se decide únicamente en Washington ni en Teherán.

Para identificar los factores clave que podrían inclinar la balanza hacia la guerra o la paz en Irán, DW habló con Omid Memarian, del centro de estudios DAWN, con sede en Washington y dedicado a promover una reforma de la política estadounidense hacia Medio Oriente; con la politóloga Leila Morovati, radicada en Finlandia; y con Babak Rezaeedaryakenari, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Leiden, en Países Bajos.

1. Elecciones de mitad de mandato en EE. UU.: ¿Trump estará sometido a un mayor control?

Una victoria demócrata obligaría a Trump a concentrarse más en los asuntos internos y probablemente pondría bajo mayor escrutinio los costos financieros de la guerra en el Congreso estadounidense, explica Memarian a DW. No obstante, Trump podría continuar realizando ataques limitados contra Irán sin declarar formalmente la guerra.

Memarian sostiene que Trump buscará una salida que le permita “salvar las apariencias” después de las elecciones del martes 3 de noviembre de 2026.

Según el analista, Irán está involucrado en una “gran apuesta con alguien que no se comporta como un político convencional”. Esto aumenta el riesgo de nuevos ataques.

Rezaeedaryakenari plantea una idea similar: “El presidente tiene amplias facultades y libertad de acción, especialmente en política exterior y en la conducción de operaciones militares. Una derrota republicana, incluso con una mayor presión del Congreso, no necesariamente impedirá nuevos ataques”.

2. El estancamiento político en Israel aumenta la presión sobre Netanyahu

Las elecciones israelíes del 27 de octubre de 2026 terminaron sin un vencedor claro. Ni la coalición encabezada por el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, ni el bloque que respalda al exjefe del Ejército israelí Gadi Eisenkot consiguieron la mayoría absoluta.

Memarian considera que la incertidumbre política podría llevar a Netanyahu a tomar decisiones importantes mientras todavía conserva el poder, lo que convertiría el período de transición en el momento “más frágil y peligroso” ante una posible nueva escalada.

Un cambio de gobierno en Israel no modificaría fundamentalmente su política hacia Irán, según Memarian. El principal rival de Netanyahu, el exjefe militar Gadi Eisenkot, “podría mostrarse más dispuesto a seguir las directrices de Estados Unidos” y coordinarse más estrechamente con Washington. Pero los vínculos con Trump son personales, y Eisenkot “ciertamente no será como Netanyahu, que podía venderle cualquier plan o escenario a Trump”.

3. El estancamiento nuclear: “La escalera de la tensión”

El programa nuclear iraní sigue siendo el principal asunto pendiente entre ambos gobiernos, ya que Estados Unidos rechaza la versión iraní de que el programa tiene fines exclusivamente civiles.

Pero las dos partes también discrepan sobre cómo deberían organizarse las propias negociaciones, explica Memarian.

“Estados Unidos quiere que las negociaciones comiencen no solo centrándose en el programa nuclear iraní, sino también con concesiones desde el primer momento”, sostiene.

Irán exige el levantamiento de las sanciones y la liberación de los activos congelados antes de iniciar las conversaciones nucleares. Si las posiciones no se acercan, advierte Memarian, aumentarán las probabilidades de una nueva guerra. Hasta que ambas partes acuerden una agenda, es probable que sigan “subiendo la escalera de la tensión”, según el experto.

4. Estrecho de Ormuz: ¿la capacidad de presión de Irán también representa un riesgo?

Antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra a finales de febrero, alrededor del 20 % del petróleo mundial transitaba por el estrecho de Ormuz. Desde entonces, Irán ha reducido drásticamente las exportaciones de energía a través de este paso marítimo estratégico y utiliza esa situación como instrumento de presión sobre Estados Unidos e Israel.

Pero, según Memarian, las restricciones impuestas por Irán en el estrecho no provocarán por sí solas una escalada. Si los funcionarios estadounidenses deciden que es necesario un ataque más amplio para modificar los cálculos de Irán, cualquier incidente podría servir de pretexto, explica Memarian.

Si Washington considera que los riesgos son demasiado elevados, podría optar por un bloqueo económico sin descartar las negociaciones. En ese escenario, “ni siquiera las tensiones ocasionales en el estrecho de Ormuz arrastrarían a Estados Unidos a la guerra”, asegura el analista.