En un procedimiento abreviado, el Juzgado de Garantía de San Antonio condenó a tres años y un día a José Ignacio Venturino Saporta por el delito de conducción en estado de ebriedad con resultado de muerte. La pena, sin embargo, será cumplida en libertad vigilada intensiva.
El tribunal también lo condenó por otros dos delitos: conducción temeraria y no prestar auxilio a la víctima. Le agregaron 21 y 541 días de condena respectivamente.
Tal como reveló Bío Bío Investiga en artículos previos, Venturino tenía 25 años cuando, el 30 de marzo de 2024, chocó su BMW con 1,24 gramos de alcohol en su cuerpo. Agustina y Trinidad murieron esa noche. Iban sentadas en el asiento trasero.
Venturino también pagó una multa de poco más de $700 mil pesos y quedó con la licencia cancelada.
“No las conozco”
Entre las pruebas que presentó el Ministerio Público —y que publicó este medio— estaban los peritajes. Venturino manejaba a 176.4 km/h cuando se estrelló en una curva.
A eso se sumó que iba en estado de ebriedad. El informe de Carabineros detalló que “una condición etílica manifestada le produce al participante una reducción cualitativa de sus capacidades psicomotoras”.
Otro antecedente importante fueron los testimonios de los testigos del accidente. Todos coincidieron en que Venturino no entregó ninguna ayuda a las víctimas que agonizaban en la calzada.
—Luego volví por el conductor y le pregunté por las niñitas, asumiendo si era la polola o algo así de alguno de ellos. El conductor me contestó de muy mala forma y con mucho hálito a alcohol: “¡No las conozco hueón, no sé quién son!” Yo no podía creer eso —testificó uno de ellos.
Otro testigo señaló que Venturino se agarraba la cabeza y gritaba “¡Mira como quedó el auto hueón. Mi papá me va a matar!
Estrés agudo
Tras su formalización, la fiscalía solicitó la prisión preventiva. Sólo le dieron arresto domiciliario total en su casa, arraigo nacional y le quitaron la licencia.
El Ministerio Público apeló el 4 de abril de 2024 en la Corte de Apelaciones de Valparaíso, pero Venturino terminó con las mismas cautelares.
Estrictamente, en esa fecha nunca cumplió el arresto total en su casa. Un certificado médico de la Clínica Alemana detalla que el imputado estuvo hospitalizado desde el 1 de abril en la Unidad de Cuidados Intermedios.
Su defensa a cargo del abogado Matías Balmaceda Mahns, alegó que Venturino tenía “trastorno de estrés agudo”.
Posteriormente se mantuvo con arresto domiciliario.
“No quería llamar”
Como último antecedente estuvo la declaración del copiloto, quien en ese entonces era su amigo. Manifestó que él nunca vio una animal atravesarse en el camino. Versión que dio Venturino como línea de defensa.
—José me señaló que no dijera nada de esto a nadie, y justo me lo dijo cuando le pedía a Agustina que respirará, que no se preocupara de sus piernas y ella a su vez me pedía que fuera ayudar a la Trini (…) Cuando ocurrió el accidente José decía gritando que no se podía titular, que tenía empresas y que su papá lo iba a retar.
Cerró su declaración asegurando que no entendía cómo Venturino prefirió “preocuparse de su carrera o de sus empresas” en vez de ayudar a sus compañeras gravemente lesionadas.
—José no quería que se llamara a Carabineros —finalizó.
Libertad vigilada
Con estos antecedentes, el juzgado terminó por condenar a José Venturino en un procedimiento abreviado. Acreditó que no se preocupó de la seguridad de Agustina y Trinidad.
—Las víctimas se suben en el asiento trasero, sin preocuparse el conductor de las medidas de seguridad de las pasajeras indicadas. Él decide qué camino tomar, la velocidad a la cual transitar, las adopción o no de medidas a fin de evitar algún accidente, circunstancias todas previsibles por el imputado.
También corroboró que no prestó ayuda, no dio cuenta a la autoridad y además, intentó huir del lugar. En vez de preocuparse por las jóvenes que agonizaban, le interesaba su vehículo, sus estudios y sus empresas.
Le dio tres años y un día por el delito en conducción en estado de ebriedad con resultado de muerte. Otros 21 días por conducción temeraria y 541 días por no dar cuenta a la autoridad del accidente.
Como pena accesoria le cancelaron la licencia de conducir.
El 7 de octubre el Centro de Reinserción Social (CRS) Santiago Norte emitió un informe de que José Ignacio Venturino Saporta se había presentado “para dar inicio al cumplimiento de la pena sustitutiva de Libertad Vigilada Intensiva”.