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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El presidente de la Democracia Cristiana, Francisco Huenchumilla, anunció su renuncia mediante una carta a los partidarios del partido, destacando la necesidad de una nueva generación en el liderazgo. Considera crucial redefinir la relación con la centro izquierda y la oposición al próximo gobierno.

Este domingo, a través de una carta a los partidarios de la Democracia Cristiana, el presidente del partido, Francisco Huenchumilla, anunció su renuncia a su cargo. “Creo que una nueva generación tiene que asumir la conducción partidaria”, asegura.

En una extensa carta, el senador hizo un repaso del desempeño del partido mientras estuvo como presidente, cargo que asumió en julio del 2025 luego de que Alberto Undurraga dejara la presidencia a raíz de la decisión de la DC de apoyar la candidatura presidencial de Jeannette Jara.

“Afrontamos y cumplimos las exigencias de la coyuntura, consistente, básicamente en proclamar una candidatura presidencial común, un programa compartido y un acuerdo parlamentario. Atendidas las circunstancias, logramos un exitoso resultado parlamentario al elegir ocho diputados y dos senadores; con ello, cumplimos las exigencias legales de subsistencia, y nos alejamos del fantasma de una hipotética disolución como partido político”, comenta.

Añade que “habrá que redefinir nuestra política de relaciones con la Centro izquierda, y los términos de nuestra oposición al gobierno de extrema derecha, que asume en marzo”.

“Creo que es la hora de un cambio profundo, de un golpe de timón y de un recambio generacional en la conducción partidaria. Es la hora de reorganizar y modernizar el partido desde la formación política a sus militantes, hasta establecer una sólida, disciplina y cumplimiento con lealtad de los acuerdos y objetivos comunes”, indica.

Nuevas generaciones

Además, argumenta que el nuevo rumbo que debe tomar el partido tiene que tener en cuenta “nuestra visión del Estado, de la economía y de la sociedad, en el nuevo escenario mundial que estamos viviendo y que ponen en peligro la convivencia y la democracia entre las naciones”.

En esa misma línea, afirma que “tenemos que resolver la manera y forma en que nos vamos a relacionar con el progresismo, mediante un diálogo respetuoso y sin hegemonismos unilaterales; y al mismo tiempo, la forma en que como oposición enfrentaremos al nuevo gobierno que tendremos a partir de marzo”.

A continuación comparte una reflexión sobre el estado de la Democracia Cristiano en el actual escenario nacional.

“En el curso de estos meses, me he percatado que somos presos de una inercia, anclada en el pasado, en un conjunto y subconjuntos de grupos y lotes que forman un verdadero archipiélago, sin propósitos comunes en una lucha interna en que no prima la fraternidad de un proyecto común.
Por ello, siento que debo dar un paso al para que se inicie un nuevo proceso, donde nos sinceremos, donde hagamos una profunda autocrítica y donde ataquemos los males que nos aquejan; por eso estoy tomando esta decisión”, explica.

“Creo que una nueva generación tiene que asumir la conducción partidaria y me atrevo a señalar que los ocho diputados tienen una palabra que decir al respecto, puesto que la política se hará fundamentalmente en las grandes decisiones en el parlamento y la estructura partidaria deberá dedicarse a trabajar directamente con todos los sectores sociales, a lo largo del territorio con presencia como la tuvimos en el pasado. Por ello, y en estas condiciones vengo en presentar mi renuncia a mi calidad de presidente subrogante y de vicepresidente titular de la directiva nacional de nuestro partido”, finaliza.