Infinitos megáfonos y encuentros se necesitan para decirle eso al mundo e invitarlos a venir o a volver, pero hoy, entre algunos otros, existe un canal a través de este humorista y pastor en la vida real.

Que Santiago Endara –Pastor Rocha- estuviera en el Festival de Viña diciendo lo que dijo, fue para muchos chilenos, incluyéndome, lo más revolucionario que, desde nuestra fe, se ha dicho en un escenario tan grande e importante como Viña Del Mar.

La existencia del personaje del Pastor Rocha es poder reírnos aun en la gran tragedia que significa ser creyente y terminar alejándote de Dios, por los falsos profetas que se escudan en la fe para promover el odio y que se enriquecen a partir de ella, en cualquier religión.

Todo eso es, precisamente, lo que él denuncia a través de la sátira.

Pero Santiago, quien acaba de consagrarse como un humorista de primer nivel con sus dos gaviotas y un monstruo entre carcajadas, representa todo lo contrario.

Representa la esperanza de poder encontrarse con otros en ese vacío que deja la decepción, para volver a llenarlo de Dios.

Ese que ama a cada ser humano en la tierra, que se deleita de la diversidad de nuestros talentos, batallas y existencias. Uno que tiene una mesa grande donde cabemos todos; donde entre hermanos se abraza y no se juzga: se contiene y valora.

Infinitos megáfonos y encuentros se necesitan para decirle eso al mundo e invitarlos a venir o a volver, pero hoy, entre algunos otros, existe un canal a través de este humorista y pastor en la vida real.

Desde lo hondo de mi corazón y como creyente, envío un abrazo apretado y cargado de cariño a todos quienes se emocionaron en el final de su rutina. A quienes sintieron al escuchar ese mensaje final, que algunas dudas se disipaban y que su fe era abrazada y acompañada, como también lo sentí hace un tiempo atrás.

Aun así, hasta lo quisieron interrumpir, mientras usaba su plataforma para denunciar esa escalada de discursos de odio que se escudan en la religión.

En ese entonces, ya en su rutina a través del humor, había señalado la censura a la humorista Asskha Sumathra. Entre broma y broma mencionó la corrupción y terminó convocando a la gente a volver a creer, a amar a todos como Dios lo hacía.

Sin lugar a dudas aprovechó el escenario como nadie y lo usó para hacernos reír y reflexionar. Valiente, chistoso y necesario, qué más puedo decir.

Felicito a Santiago, es una alegría inmensa y deseo que Dios siempre lo cuide, que siga cosechando porque sembró con el alma y que siga siendo la noble herramienta que es, ese gran ser humano y artista.

Quedó demostrado que el odio no alcanza a quien promueve el amor. Bendiciones a mi pastor y a todos quienes lean.