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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

José Antonio Kast asumirá como Presidente de Chile el 11 de marzo, con María Pía Adriasola como primera dama. En 2022, Irina Karamanos, pareja del presidente saliente Gabriel Boric, traspasó la administración de siete fundaciones que gestionaba la primera dama a tres ministerios, finalizando así 32 años de tradición. Las fundaciones enfrentan desafíos financieros, con Chilenter cerrada en 2024. Las restantes han tenido que ajustar presupuestos y buscar nuevas fuentes de financiamiento.

El 11 de marzo, José Antonio Kast asumirá como Presidente de la República, acompañado de su esposa, María Pía Adriasola, quien ocupará el cargo de primera dama.

Este rol sufrió un drástico cambio en 2022 respecto a las funciones que le competían. En aquella época, la entonces pareja del presidente Gabriel Boric, Irina Karamanos, anunció el cierre de la Coordinación Sociocultural de la Presidencia, traspasando la administración de las siete fundaciones que estaban a su cargo.

Desde el gobierno de Patricio Aylwin, la primera dama era quien lideraba estas instituciones, por lo que con la medida impulsada por Karamanos se puso fin a 32 años de tradición republicana.

Las fundaciones son: Integra, Fundación de las Familias, Prodemu, FOJI, Artesanías de Chile, Tiempos Nuevos -administrada por el MIM- y Chilenter.

Qué pasó con las fundaciones que eran administradas por la primera dama

Meses antes de que se concretara la disolución, el Ejecutivo anunció que las presidencias de los directorios de las siete fundaciones serían traspasadas a cuatro ministerios: Desarrollo Social, Mujer, Culturas y Educación. Además, desde entonces reciben aportes financieros de estas mismas carteras.

“Esta medida a grandes rasgos implica que las presidencias de los directorios serán nombradas por ministerios sectoriales, según criterio de idoneidad profesional para dicho rol, lo que representa una innovación institucional que busca probidad y modernización”, explicaron en su momento desde el Gobierno.

En aquella misma ocasión, la entonces primera dama, Irina Karamanos, expresó que “el valioso trabajo de otras primeras damas dio inicio a todos estos proyectos con rol social y público. Hoy aseguramos su continuidad fortaleciéndolas mediante una mayor coordinación con las carteras sectoriales”.

A la fecha, las instituciones arrastran distintos escenarios. La mayoría enfrenta desafíos económicos. Incluso, la fundación Chilenter, traspasada al Ministerio de Educación, fue cerrada en 2024, en medio de una deuda que llegaba a los 300 millones de pesos y que se originó en 2018.

Las seis fundaciones que siguen vigentes han reconocido que al depender de los ministerios sufrieron una afectación en sus presupuestos, no obstante, ello implicó nuevas formas de trabajo y alianzas para conseguir más recursos, revelaron a La Tercera.

Por ejemplo, Tiempos Nuevos afirmó que este cambio se tradujo en “líneas de trabajo” que facilitaron “el acceso a financiamiento cultural”, así como colaborar con distintas instituciones y desplegar “proyectos de alto impacto territorial y educativo”.

Prodemu, que ayuda a mujeres “promoviendo el empoderamiento e impulsándolas a alcanzar una mejor calidad de vida” a través de distintos talleres, señaló al citado medio que desde 2022 han trabajado por mejorar su cobertura programática y “fortalecer las rutas de atención y mejorar la gestión institucional”. La Fundación de las Familias, en tanto, sostuvo que han debido ajustar su presupuesto, pero que “el funcionamiento desde el ministerio ha permitido fortalecer la articulación con la oferta pública y los servicios estatales“, publicó La Tercera en conversación con la institución.

Por su parte, Fundación Integra destacó el trabajo articulado que desarrolla desde 2022 junto a Junji y jardines infantiles Vía Transferencia de Fondos (VTF).

Finalmente, está el caso de Artesanías de Chile, que aseguran recibe mil millones al año desde el Ministerio de las Culturas, pero tiene una deuda de arrastre de 150 millones, y un déficit proyectado de 800 millones.

Si bien por el momento no se ha detallado si se volverá a instaurar la Coordinación Sociocultural de la Presidencia, el retorno de la figura de la primera dama podría implicar la designación de nuevas —o viejas— funciones.