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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Más de 10 mil personas disfrutaron en vivo la final de 'Fiebre de Baile' en el Movistar Arena, marcando un hito en la TV chilena. El programa lideró en rating y audiencia, además de convertirse en el contenido en vivo más visto en YouTube Chile. La dualidad entre TV tradicional y digital fue clave en su éxito, atrayendo a diferentes audiencias. La apuesta por talento local y la combinación de nostalgia y novedad han sido fundamentales. CHV ya planea nuevos proyectos tras el éxito de FDB, pero queda la incógnita de cómo aprovechar este triunfo. Vasco Moulian propone continuar la historia.

Más de 10 mil personas presenciaron in situ, y en Movistar Arena, la esperadísima final de ‘Fiebre de Baile’: el programa de Chilevisión que retornó a la TV abierta después de 13 años y que marcó, casi sin proponérselo, un precedente insospechado en la industria televisiva local.

Entre coreografías, chismes, comedia, luces, lesiones, lágrimas y efectivas dosis de farándula, el estelar no sólo celebró en los gráficos y las métricas (donde luce número 1 en catastros de rating y audiencias), sino también en el complejo juego del optimismo: su triunfo avasallador, vino a iluminar lo que a ratos parecía un oscuro futuro inmediato de la industria televisiva chilena.

En retrospectiva, los números asombran: no sólo fue el programa de entretenimiento más visto en la pantalla chica (imponiéndose a dos reality shows de Canal 13 y Mega), sino también el contenido en vivo más cotizado en YouTube Chile, donde las transmisiones de sus “react” se convirtieron en un espectáculo (y un programa de TV) aparte.

Sólo en la plataforma de videos, el estelar de baile alcanzó a 3 millones de personas y registró más de 31.8 millones de reproducciones si sumamos todos sus capítulos y programas satélites. Y en los balances, dicha dualidad entre TV análoga versus TV digital (entre “TV antigua versus TV actual”), trajo positivos dividendos: en televisores tradicionales, el programa conducido por Diana Bolocco capitalizó al público mayor de 50 años, mientras que en soportes digitales reinó en el segmento 25 – 40 años.

Lo dijo Vasco Moulian en diálogo con BioBioChile días atrás: “Estaba la puerta abierta para un programa con más contenido, con un poco más de arte y relato… Está manoseada esa palabra hoy en día, pero el relato de FDB ha sido bonito. Y para ser honesto, es mérito de Julio (César Rodríguez, director de programación de Chilevisión) también, que estuvo en el switch casi los 40 y tantos capítulos. El contenido es importante, pero también lo otro: la estrategia”.

Los resultados ratifican la teoría de Moulian: esta semana, las entradas para ver el desenlace de ‘Fiebre de Baile’ se vendieron tal como si se tratara de un concierto de música urbana o un espectáculo del Cirque du Soleil, o como cuando en los ochenta los multitudinarios ‘Titanes del Ring’ hacían de las suyas en los gimnasios de Chile.

Las lecciones de la final de 'Fiebre de Baile' (o cómo la TV está cambiando sin que te des cuenta)
CHV

En el pináculo de una industria televisiva en crisis, carente de ideas pero sobre todo de presupuestos, el éxito de FDB supone que no todo está perdido. Y que la apuesta por manufactura local cuando se trata de televisión de masas, sigue dando réditos financieros cuando se aprietan las perillas necesarias (ya sea dentro o afuera del switch de dirección).

La incorporación de figuras como Danilo21 o Diego Pánico al corpus del equipo, o la implementación de un show previo y otro posterior a la emisión en sí de los capítulos de estreno (con Claudio Michaux y Juan Pablo Queraltó encabezando dichas naves), no sólo acercaron los contenidos del estelar de baile al “nuevo público”, sino también extendieron y relevaron la experiencia del “viejo público” para actualizarlo e integrarlo a la fiesta digital.

Esta ambivalencia también se vio reflejada en pantalla: mientras los nostálgicos de los ochenta tenían a Raquel Argandoña y a Vasco Moulian en los roles de jurado, las generaciones venideras celebraban la presencia en el estudio de Rai Cerda, Cata Days o el mismo Diego Pánico, quien incluso terminó siendo parte de la competencia formal. El juego era simple: novedad y nostalgia; recuerdo y presente.

Una dinámica similar a lo que está ocurriendo por estos días con CHV, que al fragor de FDB ya anunció los regresos de ‘El club de la comedia’ y ‘Teatro en Chilevisión’, que se suman así a los ya reintegrados programas ‘¿Cuánto vale el show?’ y ‘Primer Plano’.

¿Qué debe hacer ahora ‘Fiebre de Baile’ para aprovechar el vuelo y zafar del tedio del éxito? Las respuestas y los ejemplos de oportunidades malgastadas abundan, pero las certezas escasean. Para Vasco Moulian, la solución era una sola: “Yo lo dije y no me hicieron caso: no había que terminarlo, había que seguir de largo… Cuando uno está viendo una película de la calidad de ‘Fiebre de Baile’, no quieres que termine, porque las segundas partes… Hay un dicho sobre eso”.

El futuro de FDB y la TV local está abierto. Lo único que falta definir es quién bailará con quién, cuál será el estilo de música elegido, y cuánto costarán las entradas de la próxima final.