Sociedad
El peso del alma: ¬Ņqu√© tan cierta es la teor√≠a de los 21 gramos?
Publicado por: Víctor Schwencke
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Abstracta, invisible, vol√°til, de significaci√≥n religiosa y con un sentido filos√≥fico. √Čstos son s√≥lo cinco acepciones con las que se suele definir al alma.

No importa de quien sea, seg√ļn los sabios de los √ļltimos tiempos como Descartes, el alma representa nuestra identidad, nuestras emociones, nuestra inteligencia y espiritualidad.

Al respecto, el acad√©mico de la Universidad de TelAviv, Bendavid Jorge Alejo Pi√Īa, explica en un art√≠culo que mediante los an√°lisis del premio Nobel Francis Crick, se lleg√≥ a la conclusi√≥n que el alma existe y ‚Äúest√° situada en la marea de neurotransmisores y los recovecos de las estructuras cerebrales‚ÄĚ.

Crick, adem√°s de obtener dicho premio por su esmero en definir la estructura tridimensional del ADN, pas√≥ 50 a√Īos buscando el origen de este ‚Äėobjeto inanimado‚Äô.

Pero, si el alma nos acompa√Īa durante toda la vida ¬Ņqu√© le ocurre cuando el cuerpo fallece?

Para el a√Īo 1901, el cient√≠fico estadounidense Duncan MacDougall se√Īal√≥ que el alma deb√≠a ser considerada como una masa y, por ende, tener un peso.

MacDougall postul√≥ en su momento que ‚Äúsi las funciones ps√≠quicas contin√ļan existiendo como una individualidad o personalidad separada despu√©s de la muerte del cerebro y del cuerpo, entonces tal personalidad s√≥lo puede existir como un cuerpo ocupante de espacio‚ÄĚ.

¬ŅC√≥mo comprobarlo? El f√≠sico concurri√≥ a una casa de reposo y pes√≥ a seis personas con enfermedades pr√°cticamente mortales como la tuberculosis y otras cr√≥nicas como la diabetes. All√≠, y en medio de una cama-balanza, anot√≥ lo siguiente:

‚ÄúEl paciente fue perdiendo peso poco a poco a un ritmo de 28,35 gramos por hora debido a la evaporaci√≥n de la humedad a trav√©s de la respiraci√≥n y la evaporaci√≥n del sudor‚ÄĚ.

En el proceso de pesaje, que dur√≥ poco m√°s de tres horas y media, se fij√≥ ‚Äúel final del astil de la balanza un poco por encima del punto de equilibrio y cerca de la barra limitante superior para que la prueba fuera m√°s concluyente en caso de que se produjera la muerte‚ÄĚ.

De ah√≠, lo que sigue no deja de ser revelador y sorprendente: en el √ļltimo suspiro de vida del paciente, la balanza disminuy√≥ ‚Äėextra√Īamente‚Äô en 21,26 gramos.

Pero el experimento no terminaría ahí, pues MacDougall procedió a pesar a 15 perros en condiciones terminales. No obstante, cuando fallecieron, la balanza no bajó ni un solo gramo. Con esto, el físico llegó a la conclusión que dichos animales no tenían alma. Algo discutible y contradictorio al pensamiento religioso y filosófico.

Cabe destacar, que en otros de los experimentos el mismo f√≠sico intent√≥ ‚Äėmirar el alma‚Äô mediante el uso de rayos X. Sumado a lo ya novedoso de sus investigaciones, MacDougall habr√≠a captado ‚Äúun haz de luz‚ÄĚ precisamente en personas a punto de morir.

Dicho rayo luminoso fue corroborado por otros científicos, quienes aseguraron que, si el alma era una masa y contenía energía, debía disiparse a modo de destello resplandeciente.

Los resultados de dichos estudios fueron publicados seis a√Īos despu√©s en la revista ‚ÄúAmerican Medicine” e incluso ocup√≥ t√≠tulos en ‚ÄúThe New York Times‚ÄĚ. As√≠, se transform√≥ en un mito recurrente de an√°lisis.

La fama y el prestigio adquiridos por MacDougall fueron, en cierto modo, derribados por sus pares f√≠sicos. Entre ellos, destaca Augustus Clarke, quien asegur√≥ que ‚Äúen el momento de la muerte se produc√≠a un repentino incremento de la temperatura corporal debido a que los pulmones dejaban de enfriar la sangre‚ÄĚ. Por consiguiente, la sudoraci√≥n aumentaba dr√°sticamente, lo que podr√≠a explicar en forma l√≥gica la p√©rdida de aquellos 21 gramos.

Para Crick, el alma no existir√≠a f√≠sicamente, sino que forma parte del cerebro. “Usted, sus placeres y sus penas, sus recuerdos y sus ambiciones, su sentimiento de identidad personal y de libre voluntad, no son de hecho m√°s que el comportamiento de un enorme conjunto de c√©lulas nerviosas y de las mol√©culas que √©stas llevan asociadas”, asegur√≥ el investigador en su libro La b√ļsqueda cient√≠fica del alma (1994), tal como recoge el diario espa√Īol El Pa√≠s.

Regresando al postulado del doctor Francis Crick, en una de sus investigaciones del a√Īo 2005, rebati√≥ su teor√≠a anterior y asegur√≥ que en realidad los 21 gramos perdidos pertenec√≠an exactamente a un proceso cerebral y no del alma. A ello, a√Īadi√≥ que la actividad neuronal generaba un campo el√©ctrico provocando que el cuerpo pesara m√°s. Por lo tanto, cuando alguien mor√≠a esta actividad neuronal se deten√≠a y el peso disminu√≠a.

Un punto que Crick no supo explicar, fue que si el humano perd√≠a peso por la acci√≥n de su cerebro, entonces ¬Ņpor qu√© no ocurr√≠a lo mismo con un animal, como el perro investigado por MacDougall que, al igual que nosotros, posee neuronas?

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