Notas
Balanceados e impotentes en un mismo columpio: ¬Ņqu√© hacer?
Publicado por: Oscar Vega
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Cualquier europeo o alg√ļn ciudadano chileno residente en estos pagos (y sin derecho pleno a voto en nuestro pa√≠s) suele preguntarse varias cosas. Vamos viendo: ¬Ņqu√© hacer con esa est√ļpida decisi√≥n del Ministerio de Educaci√≥n respecto de que la terrible dictadura de Pinochet ser√° nombrada en textos escolares simple y suavemente como ‚Äúr√©gimen militar‚ÄĚ?

Amables palabras para un per√≠odo de asesinatos, torturas, destierros y abusos sin fin, cuando se quebr√≥ la sociedad y en cuya planificaci√≥n y acci√≥n mal√©vola intervinieron compatriotas variopintos, con o sin uniforme, sin dios ni ley. Muchos de ellos a√ļn se pasean orondos, manejan negocios sucios en general, dictan c√°tedra hasta en universidades (de primera o rascas), viajan a sus anchas y concurren fervorosamente al buen confesionario.

Un pa√≠s maquillando el pasado y a la pinta del poder dominante es una vieja maroma que, por ejemplo, sigue porfiando en la Espa√Īa actual, donde el franquismo y sus viles cr√≠menes aparecer libres de polvo y paja hasta en las enciclopedias oficiales.

Es preocupante. Tergiversando la verdad se comienza lento y se llega lejos. A√ļn se escucha la grita desaforada de los pinochetistas hace una semana en Santiago. En la Europa, escarmentada en suciedades, no pod√≠an creerlo. El homenaje al ‚Äúvenerable‚ÄĚ general embustero que se sacrificara para salvarnos del ‚Äúmarxismo leninismo‚ÄĚ y de paso embolsarse cuanto dinero y otros bienes encontrara a mano es, cuanto menos, vergonzante.

¬ŅQu√© hacer? Las palabras son las mismas que encabezaron un texto en Rusia en 1902. Era la cuesti√≥n esencial para Vladimir Ilich Lenin, ¬ŅQu√© hacer? Pues abrir camino. En ese documento hist√≥rico precis√≥ las condiciones para delinear y avanzar en la lucha pol√≠tica de su entorno. En medio de una agobiante situaci√≥n b√©lica continental debi√≥ hacer frente al revisionismo menchevique, o sea a los social dem√≥cratas.

“¬ŅQu√© hacer?”. Las dos palabras no est√°n en ning√ļn ba√ļl de los recuerdos. Son palabras vivas y vigentes, sin ir m√°s lejos, en los acuciantes problemas que pesan ahora en esta Europa de los Diecisiete, la de la Uni√≥n Comunitaria azotada por bancos reventados, primas de riesgo en el suelo, un vendaval griego y otro espa√Īol, dos pacientes moribundos que precisan de un urgente boca a boca para seguir en el baile de la Europa Comunitaria.

La econom√≠a del mundo afronta una recesi√≥n catastr√≥fica. La eurozona se contrae y zangolotea. Poca informaci√≥n, muchos rumores, diagn√≥sticos equivocados, anuncios tremebundos y miedo que siempre es contagioso. Los observadores m√°s serenos concluyen que, despu√©s de lo ocurrido en las elecciones griegas se necesitan pol√≠ticos m√°s altruistas, que no mientan, que den la cara y que protejan a los ciudadanos de la atrofia. Se necesita una autoridad pol√≠tica, bancaria y monetaria com√ļn.

En los or√≠genes del descalabro citamos, por ejemplo, la llamada ‚Äúburbuja inmobiliaria‚ÄĚ, fen√≥meno espa√Īol de hace 10 o mas a√Īos. Generada por la especulaci√≥n y la irresponsabilidad empresarial de la derecha (la misma derecha que hoy est√° en el Gobierno) convirti√≥ al pa√≠s en un lastre para la econom√≠a comunitaria. Una de cada cuatro trabajadores espa√Īolitos se encuentra hoy mano sobre manos, cesantes. En este caos, cuando se aproximan m√°s d√≠as negros para la gente de a pie en todo el continente, la pregunta desesperada es ¬Ņqu√© hacer?

Alemania recuerda que las guerras y divisiones territoriales han quedado atr√°s, es necesario avanzar en la integraci√≥n. Pero su dirigente Angela Merkel no se olvida agregar que ‚ÄúAlemania no tiene una fortaleza infinita para sacar por s√≠ misma a Europa de la crisis‚ÄĚ. El portugu√©s Durao Barroso, jefe m√°ximo de la Comisi√≥n Europea explica: ‚Äútenemos un problema sist√©mico‚ÄĚ o sea nos hundimos todos. No m√°s le falt√≥ decir s√°lvese qui√©n pueda.

¬ŅQu√© hacer? Respiremos hondo y asomemos a otros flecos del tema acaso menos terribles. En Vigo, un puerto gallego donde -como en Valdivia- llueve todo el a√Īo termin√≥ ha poco una cita mundial de ur√≥logos. Entre ponencias y condumios, confrontados a decenas de situaciones de la salud humana, los especialistas se dieron de bruces con un asunto: la actual y creciente disfunci√≥n er√©ctil del europeo agobiado. La inapetencia sexual est√° motivada ‚Äďdijeron- por un abanico de factores pero hoy en d√≠a, hablando en plata, tiene que ver con la cuesti√≥n central, el caos de la econom√≠a.

Si el porongo est√° en crisis, reflexion√≥ uno de los especialistas, no hay droga que valga para resucitarlo; hay que llamar a los sic√≥logos, a los siquiatras. Y acaso sea necesario estudiar caminos distintos, por ejemplo poner atenci√≥n al modo de vida de una especie hermana, un mono pr√≥ximo a nuestra especie, el Bonobo. Micos tranquilos, sociables, simp√°ticos, nada de agresivos. Los bonovos, (cierren ojos y o√≠dos los moralistas √Īo√Īos) son animales promiscuos. Todos sus conflictos, desavenencias, desajustes e incordios los arreglan practicando alegremente el sexo.

Aqu√≠ se abre un terreno donde los humanos hemos caminado de un modo bastante pacato, por decir lo menos. Y a√ļn en medio de hipocres√≠as y creencias dogm√°ticas no terminamos de sorprendernos. Bi√≥logos aplicados -informe publicado este junio por la revista ‚ÄúInvestigaci√≥n y Ciencia‚ÄĚ- van descubriendo hoy la evoluci√≥n de la poliandria: el apareamiento promiscuo de las hembras.

Durante siglos ‚Äďdicen los especialistas- se consideraba que la relaci√≥n sexual dominante en el mundo animal era la monogamia. Nones. En las √ļltimas d√©cadas, aplicando sistem√°ticamente an√°lisis de paternidad, ha surgido un nuevo fen√≥meno: la poliandria. Es el apareamiento de una hembra con varios machos en el transcurso de un mismo episodio reproductivo. Tomando como ejemplo un √≠cono tradicional de la monogamia, las aves, que se cre√≠a formaban parejas estables, descubrieron que m√°s del 70% de las hembras, a diestra y siniestra, copulaban con otros machos. Y no es novedad. Lo mismo sucede en otros grupos de animales.

¬ŅQu√© hacer? Es necesario saber m√°s porque ¬Ņqui√©n sabe? algo nos pueda servir a nuestras pobres vidas arrogantes y animales. Estudiando las tantas uniones, explican los expertos. hemos descubierto que la inversi√≥n de la hembra es mayor, sus r√©ditos redundan en una mayor eficacia biol√≥gica y de mejor√≠a gen√©tica.

No resulta ocioso, entonces, volver a la pregunta ¬ŅQu√© Hacer? Encontrar m√°s luz ante cualquier crisis. Por desgracia lo hacemos metidos en un mundo sofisticado donde, curiosamente, el hombre contempor√°neo se ha convertido en una especie primitiva repleta de informaciones pero, todo hay que decirlo, con muy poca base. El meollo, los c√≥mo y los porqu√© de los problemas ya no interesan tanto.

Si la econom√≠a de Europa est√° en las cuerdas, si el Chile neoliberal cacarea de su seguridad ‚Äďsin igualdad en el bienestar- hay demasiadas trampas de por medio. Al desgaire nombremos algunas, de chincol a jote: Un: el litio, precioso mineral que desde La Moneda se lo est√°n ofreciendo en bandeja a los explotadores forasteros. Dos: los parlamentarios que, seg√ļn las encuestas, poco o nada representan. Tres: el sistema binominal que, con tanta Desconcertaci√≥n de por medio, sigue siendo una estafa, Cuatro: la porfiada existencia de una educaci√≥n enclenque, sobre todo la superior. ¬ŅQue hacer?

En esta √ļltima trifulca, la educacional, se escuchan voces certeras. El jesuita Jorge Costadota, elabor√≥ un certero an√°lisis ¬ŅEs qu√© est√°n las universidades cat√≥licas? El hombre escribe sin tapujos. Pide una formaci√≥n estudiantil honda y firme, con mayor ciencia, para elaborar una sociedad mas justa. Pide vivir de frente la experiencia de una sociedad injusta. Entender que en este liberalismo sin tasa ni medida reina la impotencia de los pobres. Es importante, dice, aprender de ellos, de como luchan por la vida.

Nada de apat√≠as ni de ausencias sociales. ¬ŅQu√© hacer? ¬°Caramba! hay mucho que hacer.

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega
Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de peri√≥dicos. Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fortin Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce. Actualmente reside en Portugal.

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