Artes y Cultura
Tras casi dos décadas, el conmovedor drama de la ópera Jenufa está de vuelta en Chile
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Con esta obra maestra del repertorio checo, compuesta por LeoŇ° Jan√°ńćek y que en nuestro pa√≠s s√≥lo se hab√≠a presentado antes en 1998, el Municipal de Santiago inaugur√≥ el pasado viernes su temporada l√≠rica. Y su nueva producci√≥n permiti√≥ el debut local de una verdadera eminencia internacional: el director de escena argentino radicado en Francia Jorge Lavelli.

Por Joel Poblete

Por mucho tiempo poco difundido fuera de las fronteras eslavas, el repertorio oper√≠stico surgido de Rep√ļblica Checa ha tenido un importante auge internacional durante el √ļltimo medio siglo, y cada vez es m√°s com√ļn que sus t√≠tulos sean programados por los grandes teatros, en particular aquellos compuestos por LeoŇ° Jan√°ńćek (1854-1928). Y entre √©stos, el m√°s emblem√°tico es “Jenufa”, la tercera de sus nueve √≥peras, un emotivo y potente drama estrenado en 1904, pero que reci√©n debut√≥ en Chile en mayo de 1998, inaugurando la temporada l√≠rica de ese a√Īo en el Teatro Municipal de Santiago.

Casi dos d√©cadas despu√©s, nuevamente inaugurando la temporada de √≥pera en mayo, pero en una nueva puesta en escena, co-producida con el Teatro Col√≥n de Buenos Aires, la obra est√° de regreso en el Municipal. Y ahora el p√ļblico puede apreciarla con un poco m√°s de conocimiento directo en el repertorio checo, pues en el √ļltimo tiempo en ese escenario han debutado a nivel local otros dos t√≠tulos indispensables surgidos de esas latitudes: “Katia Kabanova”, tambi√©n de Jan√°ńćek, y “Rusalka”, de DvoŇô√°k, que tuvieron la misi√≥n de inaugurar las temporadas l√≠ricas de 2014 y 2015, respectivamente.

Con libreto del propio compositor, la √≥pera se basa en un drama hom√≥nimo de 1890, est√° dividida en tres actos y se ambienta en una localidad campesina. Su trama desemboca en un crudo drama familiar, pero tambi√©n es una conmovedora historia de desencuentros amorosos, de culpa y expiaci√≥n, y adem√°s un interesante fresco social. Se centra en Jenufa, quien ama a Steva, de quien espera un hijo, pero es amada a la vez por el hermanastro de √©ste, Laca. El rechazo de Steva y el prejuicio social que traer√≠a un hijo no asumido desencadenar√° un drama a trav√©s de la madrastra de la protagonista, Kostelnicka, conocida como “la Sacristana”.

Sensible y humano, capaz de remecer y emocionar a los espectadores, el argumento incluye ocasionales y encantadores toques folcl√≥ricos, y se sustenta en otro de los rasgos m√°s reconocibles de Jan√°ńćek: su habilidad para desarrollar grandes retratos femeninos. Su maravillosa partitura, llena de matices, detalles y contrastes sonoros, despliega una gran efectividad teatral, desde el nervioso inicio hasta el cat√°rtico final.

Sin duda, un gran desaf√≠o para un director de escena, y en esta ocasi√≥n el Municipal convoc√≥ a una verdadera eminencia: el r√©gisseur argentino Jorge Lavelli, amigo personal de dramaturgos como Ionesco y Copi, radicado desde hace m√°s de 50 a√Īos en Francia y nombre de referencia en el √°mbito teatral y oper√≠stico europeo durante varias d√©cadas, trabajando en escenarios como la √ďpera de Par√≠s y la Scala de Mil√°n. A sus 85 a√Īos, Lavelli debuta al fin en nuestro pa√≠s con la primera “Jenufa” de su ilustre carrera (esta es s√≥lo la segunda vez que aborda en escena a Jan√°ńćek: la primera fue en 1986, con “El caso Makropulos”, en el Col√≥n de Buenos Aires).

A pesar de su indudable prestigio internacional, Lavelli no entusiasm√≥ por completo con su puesta en escena, aunque se puede decir que va de menos a m√°s: el primer acto fue el menos logrado, porque la tensi√≥n no fue suficientemente acentuada en los movimientos y actitudes de los protagonistas y falt√≥ m√°s fluidez en los momentos de conjunto; y si bien en el segundo acto a√ļn se not√≥ que faltaba mayor definici√≥n y un uso m√°s concreto del espacio esc√©nico, de todos modos logr√≥ hacerse presente la tragedia, culminando todo en un muy acertado e intenso acto tercero, que con su buen ritmo y los convincentes desplazamientos de los personajes y el coro, en buena medida termin√≥ por justificar los entusiastas aplausos del p√ļblico al final del espect√°culo.

Acentuada por la iluminaci√≥n que √©l mismo dise√Ī√≥ junto a Roberto Traferri, Lavelli concibi√≥ una producci√≥n minimalista, como se hizo notorio en la austera escenograf√≠a de Jean Haas, que recurri√≥ a escasos elementos, aunque el muy atractivo y logrado vestuario de Graciela Gal√°n ayud√≥ a configurar un referente est√©tico m√°s definido. No se puede dejar de mencionar la curiosa idea que la puesta en escena propuso para el final del primer acto: en vez de terminar con el agitado instante en que la protagonista recibe un cuchillazo en la mejilla, el escenario se modific√≥ a vista del p√ļblico para adelantar el inicio del acto siguiente, incluyendo los correspondientes compases musicales. ¬ŅDe verdad esto deb√≠a ser as√≠ y era una idea de Lavelli, o fue una suerte de error en la noche de estreno? Habr√° que verlo en las siguientes funciones.

Si a pesar de sus limitaciones dram√°ticas y una entusiasta pero irregular direcci√≥n orquestal del titular de la Filarm√≥nica de Santiago, el ruso Konstantin Chudovsky (que no siempre equilibr√≥ bien las voces de los solistas con el volumen sonoro de la agrupaci√≥n, y no aprovech√≥ por igual todo el inmenso potencial de tan rica partitura), la producci√≥n termina con un saldo positivo, es gracias a la buena labor musical y teatral de su elenco de cantantes. Partiendo por quien merecidamente fue la int√©rprete m√°s aplaudida, en su debut en Chile: la excelente mezzosoprano alemana Tanja Ariane Baumgartner, quien encarnando a Kostelnicka, la “Sacristana”, asumi√≥ con contundente medios un rol que adem√°s de su gran exigencia vocal (suele ser cantado por sopranos dram√°ticas) es un desaf√≠o en lo actoral, que ella abord√≥ con una gran entrega dram√°tica pero sin caer en los desbordes o la caricatura. Como era de esperar, aprovech√≥ muy bien su climax dram√°tico en el segundo acto, estremeciendo con su mon√≥logo, pero tambi√©n convenciendo en las bellas l√≠neas vocales de su conversaci√≥n con Steva. Una cantante de ascendente carrera (ha actuado en escenarios como el Covent Garden de Londres y el Festival de Salzburgo, y este a√Īo debutar√° en el Festival de Bayreuth, como Fricka en “La valquiria”), que ojal√° tengamos pronto de regreso.

Por su parte, luego de “Katia Kabanova” y “Rusalka”, la soprano rusa-estadounidense Dina Kuznetsova volvi√≥ a inaugurar la temporada l√≠rica del Municipal en el rol titular de una √≥pera checa. Por tercera vez la volvimos a ver sufrida y melanc√≥lica, demostrando de nuevo que es una actriz convincente, pero tambi√©n una cantante de atractivo color vocal. Junto a ella regres√≥ quien en 2015 la acompa√Īara en “Rusalka”, el tenor eslovaco Peter Berger; en esa ocasi√≥n encarn√≥ al Pr√≠ncipe, pero en esta nueva actuaci√≥n en Chile, el papel de Laca, mucho m√°s interesante y complejo en lo psicol√≥gico, le permiti√≥ dejar adem√°s una mejor impresi√≥n como cantante, abordando muy bien las exigencias de registro del personaje. Y debutando en el Municipal, su compatriota, el tambi√©n tenor Tom√°Ň° Juh√°s, fue un eficaz Steva, algo exagerado en sus movimientos en el acto primero, pero mucho mejor en los dos siguientes.

Adem√°s de los int√©rpretes internacionales, hay que resaltar la excelente labor de los cantantes chilenos, tanto en el caso del Coro del teatro que dirige Jorge Klastornik, como en los solistas que encarnaron los otros nueve roles de la √≥pera, comenzando por la √ļnica int√©rprete que cant√≥ tambi√©n en el estreno en Chile de “Jenufa”: la mezzosoprano Lina Escobedo, quien en 1998 fue la t√≠a de la protagonista, y ahora encarn√≥ con calidez a la entra√Īable y muy presente abuela Buryjovka. Si bien destacaron especialmente el alcalde de David G√°ez, el capataz de Javier Weibel y tanto Marcela Gonz√°lez (una desenvuelta y atractiva Karolka) como Paola Rodr√≠guez (una divertida esposa del alcalde), tambi√©n es justo mencionar en sus breves intervenciones a la criada de Yeanethe Munzenmayer, la Barena de Sonia V√°squez, la t√≠a de Miriam Caparotta y el vivaz Jano de Yaritza V√©liz.

Siempre son ingratas las comparaciones, pero a t√≠tulo personal no puedo dejar de apuntar que en su regreso, esta nueva versi√≥n de “Jenufa” no logr√≥ superar a la inolvidable producci√≥n de 1998, que gracias a una eficaz puesta en escena de Roberto Oswald, una electrizante direcci√≥n musical de Jan Latham-Koenig, y un s√≥lido y notable elenco, qued√≥ por siempre entre mis mejores recuerdos oper√≠sticos del Municipal. De todos modos, por los aciertos ya apuntados y porque la partitura es de una belleza y dramatismo indiscutibles, hay que recomendar ir a verla este retorno a su escenario. Las pr√≥ximas funciones ser√°n el lunes 15, mi√©rcoles 17, s√°bado 20 y lunes 22.

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